Una casa devorada por el fuego en Los Ángeles
Qué son los «latigazos hidroclimáticos» y por qué España es especialmente vulnerable ante ellos
Este fenómeno, cada vez más frecuente, suele hacer referencia a cambios muy bruscos y rápidos entre un clima muy húmedo y uno muy seco
Los incendios forestales que asolaron el área metropolitana de Los Ángeles (EE.UU.) en enero de 2025 no solo supuso la muerte de casi una treintena de personas, sino que terminó de identificar un fenómeno meteorológico cada vez más repetido en todo el planeta. Fue en este momento cuando empezó a resonar el término «latigazo hidroclimático».
El latigazo hidroclimático (climate whiplash en inglés) hace referencia a cambios muy bruscos y rápidos entre un clima muy húmedo y uno muy seco. Cuando estos cambios son frecuentes, los científicos y los meteorólogos suelen hablar de volatilidad hidroclimática.
De acuerdo con un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), estos fenómenos han aumentado en todo el mundo en los últimos años. Según señalan los expertos, la atmósfera gana capacidad para absorber y posteriormente liberar un 7 % más de agua por cada grado Celsius que se calienta el planeta.
Esto favorece que la atmósfera extraiga más agua de las plantas y del suelo, incrementándose las condiciones de sequía. Posteriormente, se almacena el agua en forma de vapor y acaba soltándose en precipitaciones más intensas.
Una persona conduce su motocicleta junto a una casa en llamas durante los incendios de Los Ángeles (EE.UU.)
De hecho, la situación incendiaria en Los Ángeles vino precedida por la influencia de El Niño en la primera mitad de 2024. Este periodo húmedo fue seguido de otro muy seco, que convirtió toda la vegetación de la zona en combustible para los incendios.
España, vulnerable ante este fenómeno
En el caso de España, es especialmente sensible ante los latigazos hidroclimáticos debido a una combinación de factores geográficos y climáticos que la convierten en uno de los puntos calientes en todo el continente europeo.
Al encontrarse entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, España experimenta una alta variabilidad natural en las precipitaciones. El aumento de las temperaturas del mar Mediterráneo y el Atlántico genera una mayor evaporación, lo que genera borrascas más intensas y danas que provocan lluvias torrenciales tras periodos secos.
Cuando tienen lugar estas lluvias torrenciales sobre terrenos con sequía prolongada, estos no pueden absorber el agua rápidamente, lo que provoca rápidas inundaciones y riadas.
Sin ir más lejos, recientemente se ha observado este comportamiento en el territorio español. Si a principios del 2025 las reservas hídricas se situaron en valores cercanos al 50 %, solamente dos meses después se registró el tercer mes más lluvioso de la serie histórica. Las intensas precipitaciones vinieron seguidas del verano más caluroso de toda la serie climatológica, con dos intensas olas de calor que influyeron en los más de 60 incendios forestales que calcinaron 355.000 hectáreas.
Para concluir un año con subidas y bajadas, el último invierno destacó por venir acompañado de un tren de borrascas que afectó a la Península durante semanas.
Cómo reducirlos
La creciente amenaza de los latigazos hidroclimáticos hace cada vez más urgente y necesario mejorar la gestión que hacemos del agua. De acuerdo con los investigadores de la UCLA, el principal reto es gestionar la respuesta a los cambios en los patrones de precipitaciones y a las sequías de forma conjunta, en lugar de abordar cada situación por separado.
«No podemos considerar las precipitaciones o las sequías extremas de forma única, sino que tenemos que gestionar estos flujos cada vez más enormes de agua de manera segura al tiempo que nos preparamos para vivir interludios cada vez más secos,» destacó Daniel Swain, científico climático de la UCLA.