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Terreno quemado por los incendios forestales

Terreno quemado por los incendios forestalesUSFS/Cecilio Ricardo

La última herramienta creada por la NASA que protege los suministros de agua contra los incendios

HydroFlame, un sistema en línea respaldado por la División de Ciencias de la Tierra de la agencia espacial y en el que participan la Universidad de Texas en Arlington, la Universidad de Purdue y el Servicio Geológico de Estados Unidos, entre otros

Cuando un incendio forestal devora un paisaje, las llamas son solo el comienzo. La NASA impulsa herramientas que permiten anticipar los efectos posteriores: inundaciones, deslizamientos y contaminación del agua.

Entre ellas destaca HydroFlame, un sistema en línea respaldado por la División de Ciencias de la Tierra de la agencia espacial. Este proyecto combina datos satelitales, modelos hidrológicos e inteligencia artificial para prever cómo las áreas quemadas afectan a los recursos hídricos, desde el agua potable hasta los ríos y arroyos donde se pesca. Participan en su desarrollo la Universidad de Texas en Arlington, la Universidad de Purdue y el Servicio Geológico de Estados Unidos, entre otros.

Por ahora, HydroFlame se aplica en la cuenca de Clark Fork, en Montana, como experiencia piloto. En paralelo se están desarrollando proyectos en California y Utah. En Los Ángeles, los investigadores comenzarán a recopilar datos sobre el terreno para perfeccionar sus modelos y ampliar el alcance.

«A medida que los incendios forestales se intensifican en todo el país, también lo hacen sus efectos en cadena sobre los recursos hídricos regionales», advirtió Erin Urquhart, responsable del programa de recursos hídricos de la NASA. «HydroFlame podría ayudar a las comunidades estadounidenses a prever lo que se avecina y a prepararse para ello».

Ese conocimiento resulta vital para gestores locales. «Para quien administra una pesquería de trucha o un sistema de agua potable, saber cuándo un arroyo puede verse inundado de escombros tras un incendio puede marcar la diferencia», explicó Morgan Valliant, de Parques y Recreación de Missoula.

Tras un incendio, las laderas quemadas se vuelven inestables: la lluvia arrastra cenizas y sedimentos hacia ríos y embalses, lo que facilita inundaciones y contamina el agua. En los casos más graves, el calor impermeabiliza el suelo, aumentando el riesgo durante años.

Esta captura de pantalla muestra HydroFlame, una herramienta en línea respaldada por la NASA

Esta captura de pantalla muestra HydroFlame, una herramienta en línea respaldada por la NASANASA

El equipo de Adnan Rajib diseñó HydroFlame para anticipar estos escenarios. «La NASA está constantemente ampliando los límites en la detección y predicción de incendios», señaló. «Pero aún existe una gran brecha a la hora de traducir esa información en términos de agua. Ahí es donde entra HydroFlame».

El sistema ofrece tres módulos: un visor histórico que muestra los efectos de incendios pasados, un generador de escenarios futuros y una herramienta de predicción semanal basada en datos casi en tiempo real de satélites como MODIS, Landsat y SMAP.

HydroFlame se probó en enero de 2025 durante los incendios de Los Ángeles. Las predicciones de flujos de lodo se confirmaron semanas después en Altadena y Sierra Madre. «No fue un resultado formal, pero el momento y la gravedad coincidieron con lo ocurrido», dijo Rajib.

Ahora, en colaboración con el JPL y la Universidad de California en Merced, se instalarán sensores en arroyos del condado angelino para avanzar hacia un sistema de alerta temprana.

HydroFlame, además, invita a ciudadanos y autoridades a participar con ideas a través de su web, en un esfuerzo que busca convertir la ciencia espacial en herramienta práctica frente a la amenaza creciente de los incendios forestales.

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