El curso será «gratuito» y su contenido se determinará reglamentariamente
El listado positivo de animales, paralizado tres años después de la aprobación de la ley de bienestar animal
Sus defensores urgen su redacción, ya que la redes sociales han popularizado la imagen de animales exóticos como si fueran mascotas domésticas
En marzo de 2023, el Congreso de los Diputados aprobó la polémica ley de bienestar animal, que impulsó la por entonces ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, y que generó ciertas tensiones entre PSOE y Podemos que a punto estuvieron de hacer saltar por los aires la norma.
Pese a entrar en vigor el 29 de septiembre de ese mismo año, los reglamentos que regulan la ley siguen aún en el aire. El adelanto electoral de ese año interrumpió su redacción y después, al cambiar de manos el ministerio en favor de Pablo Bustinduy, se decidió redactarlos de nuevo. Y hasta hoy.
Uno de ellos es el que acota el Capítulo V de la norma, sobre el listado positivo de animales de compañía. Según este, solo está permitida la tenencia como animal de compañía de perros, gatos y hurones, pero estipula la creación de una lista de especies silvestres que pueden ser objeto de tenencia como animales de compañía. Según se recoge en el texto, este listado será «abierto, de ámbito estatal, y dependerá del departamento ministerial competente que deberá mantenerlo actualizado y público de forma permanente».
A pesar de ello, sigue sin existir. Olga Martín, portavoz de Coalición para el Listado Positivo, explica a El Debate que, desde una perspectiva legal, y según se recoge en la ley, este Real Decreto «ya tendría que haber sido publicado el pasado mes de septiembre, por lo que lleva acumulado un importante retraso y no hay indicios de que vea la luz en los próximos meses».
El objetivo de los listados positivos es limitar la tenencia de especies que no son adecuadas como animales de compañía. La razón principal, explican desde la coalición, es que la mayoría de los animales exóticos presentan necesidades biológicas y de comportamiento muy difíciles de satisfacer en un entorno doméstico. Muchas especies requieren condiciones muy específicas de humedad, temperatura, espacio o interacción social que una vivienda no puede garantizar.
A ello se suman otros riesgos asociados a su tenencia. Algunos animales pueden transmitir enfermedades zoonóticas, ser venenosos o mostrar comportamientos imprevisibles que supongan un peligro para las personas o para otros animales. También existe el riesgo de que, si escapan o son liberados, puedan adaptarse al medio natural y convertirse en especies invasoras.
Mientras se aprueban los listados definitivos, la ley ya establece algunas restricciones. Desde su entrada en vigor está prohibida la tenencia como mascotas de primates, reptiles venenosos, reptiles que superen los dos kilogramos de peso en edad adulta –salvo los quelonios–, mamíferos silvestres de más de cinco kilos o especies cuya posesión esté prohibida por otras normativas.
Una vez se publiquen los listados positivos, quienes ya posean animales que queden fuera de ellos podrán mantenerlos hasta su muerte, siempre que los hayan adquirido antes de la aprobación de la norma, aunque no podrán reproducirse. «La intención de esta herramienta es ir a la raíz del problema», concluye Martín, «evitar el comercio de especies inadecuadas como mascotas y reducir el sufrimiento que provoca su tenencia en entornos domésticos».
Qué animales llegan a España
Según Martín, su asociación viene constatando en las últimas décadas la vinculación entre las solicitudes de rescate y las modas de cada momento. Así, explica, a finales de los 2000 vieron «un aumento espectacular de las solicitudes de rescate de primates como macacos de Berbería, que continúa hasta la actualidad».
Entre los casos más habituales actualmente se encuentran primates y otras especies de pequeño o mediano tamaño, como titís, servales, caracales, petauros, zorros fénec o degúes. Martín recalca que el tamaño reducido de muchos de estos animales lleva a pensar erróneamente que son más fáciles de mantener en un hogar, pero es algo que está «lejos de la realidad».
A este fenómeno se suma el impacto de las redes sociales, que han contribuido a popularizar la imagen de estos animales como si fueran mascotas domésticas. En numerosos vídeos aparecen interactuando con personas o viviendo en entornos que no responden a sus necesidades reales. Para Martín, este fenómeno tiene consecuencias directas en el aumento de su compra como animales de compañía. «Las redes sociales han tenido un papel fundamental y tremendamente dañino al ofrecer una imagen totalmente errónea de estos animales, presentándolos como adorables mascotas», afirma.