Incendio en un bosque
Un modelo con IA prevé que incendios, plagas y tormentas se multiplicarán en los bosques europeos
Según las conclusiones del estudio científico, las arboledas del sur y el oeste del continente serán las que sufran transformaciones más intensas en las próximas décadas
La mortalidad de árboles no es un fenómeno nuevo, ya que forma parte de la dinámica natural de los bosques: Los árboles envejecen, mueren y dejan espacio a nuevas generaciones que regeneran el ecosistema. No obstante, lo que sí está cambiando es la escala a la que se están produciendo estas pérdidas. En las últimas décadas, incendios forestales, tormentas intensas y plagas como el escarabajo descortezador están transformando grandes extensiones de bosque en Europa.
Los últimos años ya han dejado niveles muy elevados de daños forestales en Europa central, pero hasta ahora no estaba claro qué magnitud podrían alcanzar estas perturbaciones en el futuro. Este factor es clave porque determina cuánto carbono pueden almacenar los bosques, cuánta madera pueden producir y qué especies encuentran en ellos su hábitat. En otras palabras, la evolución de los bosques europeos no solo afecta al medio ambiente, sino también a la economía forestal y a los servicios ecosistémicos que sostienen a la sociedad.
Un amplio equipo internacional de investigadores liderado por Rupert Seidl, profesor de Dinámica de Ecosistemas y Gestión Forestal en la Universidad Técnica de Múnich, ha analizado esta cuestión con nuevas herramientas científicas. Según sus estimaciones, si el planeta supera ligeramente los 4 °C de incremento a finales de siglo, la superficie de bosques europeos afectada por incendios, tormentas o plagas podría más que duplicarse de aquí a 2100.
Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron como referencia datos obtenidos por satélite entre 1986 y 2020, un periodo que ya registró niveles de perturbación forestal especialmente altos. Incluso en el escenario más optimista –en el que el incremento de la temperatura global se limite aproximadamente a 2 °C–, los científicos prevén que los daños en los bosques europeos aumenten en comparación con los registrados durante esas décadas.
Diferencias regionales en el impacto
El estudio se apoya en un modelo de simulación basado en inteligencia artificial que fue entrenado con 135 millones de puntos de datos procedentes de simulaciones forestales realizadas en más de 13.000 ubicaciones de Europa. Estos datos se combinaron con registros satelitales de varias décadas sobre perturbaciones forestales, lo que permitió recrear posibles escenarios futuros con una resolución muy precisa, incluso a escala de una hectárea.
Gracias a esta metodología, los investigadores pudieron identificar importantes diferencias regionales. Según las conclusiones del trabajo, los bosques del sur y el oeste de Europa serán los que sufran transformaciones más intensas en las próximas décadas. Las condiciones climáticas más cálidas y secas, unidas al aumento de fenómenos meteorológicos extremos, favorecerán incendios más frecuentes, tormentas más intensas y una mayor expansión de plagas forestales.
En el norte de Europa, en cambio, el impacto general podría ser menor, aunque también se prevé la aparición de focos locales de daños importantes. Para los autores del estudio, este escenario demuestra que las perturbaciones forestales se están convirtiendo en un problema cada vez más amplio y transversal.
«Las perturbaciones están pasando a ser un fenómeno que afecta a múltiples regiones, alterando los mercados de madera en toda Europa y poniendo en riesgo los servicios ecosistémicos que los bosques proporcionan a la sociedad», explica Seidl.
Ante esta perspectiva, los investigadores consideran urgente que las políticas forestales y la gestión de los bosques incorporen este nuevo contexto climático. Los expertos advierten de que en los próximos años será necesario prepararse para fluctuaciones más fuertes en la disponibilidad de recursos forestales, desde la madera hasta la capacidad de los bosques para absorber carbono.
Al mismo tiempo, las perturbaciones no solo representan un riesgo, sino también una oportunidad. Tras grandes episodios de daños, se abre la posibilidad de regenerar los bosques con especies más adaptadas a las nuevas condiciones climáticas. En ese sentido, los científicos señalan que incendios, tormentas o plagas pueden actuar como catalizadores de transformación hacia ecosistemas forestales más resilientes.
Para lograrlo, concluyen, será imprescindible combinar nuevas estrategias de gestión forestal con herramientas científicas avanzadas que permitan anticipar los cambios y adaptar los bosques europeos a un clima cada vez más extremo.