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Los paneles transparentes podrían transformar la forma de producir energía en las casas

Los paneles transparentes podrían transformar la forma de producir energía en las casasGetty Images/iStockphoto

Medio ambiente

La revolución de los paneles solares transparentes: energía limpia desde cualquier ventana

Investigadores de la Universidad de Míchigan dieron con esta innovación que podría hacer que muchos hogares comiencen a ser autosostenibles

Las energías renovables se encuentran en estos momentos en el centro de las ambiciones de empresas y administraciones. La volatilidad en los precios de petróleo o gas y la necesidad de alcanzar un objetivo climático son los principales impulsos para que esta opción verde no deje de tomar impulso.

Dentro de ellas, las más desarrolladas y demandadas continúan siendo la eólica y la fotovoltaica. Por ello, se investiga a conciencia para adaptarlas a la vida cotidiana y no solamente a gran escala. En este escenario aparecen los paneles solares transparentes, una tecnología emergente que permite captar la energía solar sin renunciar a la estética ni a la funcionalidad de los espacios.

Fue la Universidad de Míchigan, en Estados Unidos, la que desarrolló hace unos años estos paneles solares transparentes diseñados para su uso en ventanas, pantallas de dispositivos electrónicos o ventanillas de automóviles. La principal diferencia con las placas tradicionales es que no absorben la luz solar visible, sino que capturan solamente energía de longitudes de onda de luz invisibles, como la ultravioleta o la infrarroja.

Pero, ¿cómo funcionan exactamente? Todos los paneles solares funcionan a partir de un mismo principio: captar la luz del sol para transformarla en electricidad. Sin embargo, a diferencia de los paneles tradicionales –opacos y diseñados para absorber todas las longitudes de onda de la luz, tanto visibles como invisibles–, los paneles solares transparentes operan de otra manera. En este caso, tal y como analizan desde Endesa, las células solares solo absorben las longitudes de onda infrarrojas y ultravioletas, que son invisibles para el ojo humano, permitiendo que la luz visible atraviese el material.

La tecnología que hace posibles estas «ventanas solares» se basa en los llamados concentradores solares luminiscentes transparentes (TLSC, por sus siglas en inglés). Estos dispositivos, que pueden integrarse en materiales como el vidrio o el silicio, están fabricados con sales orgánicas especialmente diseñadas para captar únicamente la radiación invisible del espectro solar, canalizando esa energía hacia pequeñas células fotovoltaicas situadas en los bordes del panel.

A diferencia de los paneles solares tradicionales, los transparentes no requieren una orientación ni una inclinación específicas para funcionar. Desde el punto de vista de la instalación, se colocan de forma muy similar a una ventana convencional. Posteriormente, cada panel de vidrio se conecta a otros para formar una red que canaliza la energía generada hacia las correspondientes cajas de conexión.

Además de para su uso en ventanas, lunas de vehículos o dispositivos tecnológicos –que podrían autocargarse de esta manera–, también podrían aplicarse en estructuras de invernaderos, piscinas climatizadas o aparcamientos para bicicletas.

Ventajas y desventajas

Entre sus principales ventajas destaca su capacidad para integrarse en elementos ya existentes de los edificios, como ventanas o fachadas acristaladas, lo que reduce la necesidad de instalar estructuras adicionales. Esto puede abaratar los costes de instalación y, al mismo tiempo, permite generar electricidad en espacios donde los paneles solares tradicionales no serían viables.

Además, estos paneles pueden actuar como una barrera térmica que ayuda a reducir la entrada de calor en el interior de los edificios durante los meses más cálidos. Algunos modelos también incluyen protección frente a la radiación ultravioleta, lo que contribuye a proteger el interior de las viviendas y mejorar el confort. Como otras soluciones fotovoltaicas, también ayudan a disminuir la dependencia de combustibles fósiles y a reducir las emisiones contaminantes.

Sin embargo, esta tecnología todavía presenta algunas limitaciones. Al instalarse en superficies expuestas como ventanas o fachadas, requieren una limpieza más frecuente para mantener su rendimiento. Además, su eficiencia energética es por ahora inferior a la de los paneles solares opacos, ya que principalmente captan las longitudes de onda no visibles de la luz, como el infrarrojo y el ultravioleta. A ello se suma que su disponibilidad en el mercado aún es limitada y su coste puede ser más elevado debido a su reciente desarrollo. Aun así, los expertos consideran que su potencial es muy alto, especialmente en entornos urbanos, donde podrían convertir miles de superficies acristaladas en pequeñas fuentes de energía limpia.

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