Mina a cielo abierto
Día Mundial Medio Ambiente
El debate ambiental que gana fuerza en Europa: ¿es necesario abrir nuevas minas para la transición energética?
Los minerales estratégicos se han convertido en esenciales para construir aerogeneradores, coches eléctricos o baterías, pero China mantiene su control
Litio, cobalto, níquel... Los minerales estratégicos, a los que hay que sumar las tierras raras –grupo de 17 elementos químicos metálicos–, se han convertido en esenciales para llevar a cabo la tan ansiada transición energética, ya que son necesarios para la fabricación de aerogeneradores, baterías o coches eléctricos.
No obstante, el mundo entero depende en un alto nivel de China para abastecerse de estos minerales, una situación que quiere revertirse y que la Unión Europea en particular está intentando atajar mediante la ley de Materias Primas Fundamentales. A raíz de este paquete de decisiones y de la intención de abrir nuevas minas en territorio del Viejo Continente surge un debate ambiental sobre si ello degradaría el medio ambiente.
Los defensores de estas medidas sostienen que son imprescindibles para reducir la dependencia europea de terceros países. Sin embargo, algunos especialistas advierten de que la normativa parte de una premisa discutible: asumir que la apertura de nuevas minas es inevitable antes de evaluar de forma exhaustiva otras alternativas.
Según el informe de Triodos Bank When is new mining justified? A material sourcing hierarchy for the EU Critical Raw Materials Act, elaborado por la investigadora en sostenibilidad Matija Kajić, la extracción minera debería considerarse una opción de último recurso, una vez agotadas alternativas como la reducción de la demanda, la sustitución de materiales y el reciclaje.
El argumento se apoya en una realidad poco conocida. Europa ya dispone de grandes cantidades de metales críticos almacenados en productos fuera de uso, residuos industriales y antiguos depósitos mineros. Diversos proyectos de investigación han identificado un importante potencial para recuperar materiales presentes en baterías agotadas, aparatos electrónicos, infraestructuras urbanas y residuos de explotaciones mineras históricas.
A pesar de ello, según denuncia el trabajo, los incentivos públicos continúan orientándose principalmente hacia la extracción primaria. Según los críticos, esta situación puede generar un fenómeno conocido como «bloqueo tecnológico»: una vez realizadas las grandes inversiones necesarias para desarrollar una mina, industrias, infraestructuras y cadenas de suministro tienden a adaptarse a esos recursos durante décadas, dificultando la adopción posterior de alternativas más sostenibles.
Jerarquía para decidir antes de excavar
Frente a este escenario, Matija Kajić aporta una propuesta denominada «Jerarquía de Aprovisionamiento de Materiales», un modelo que pretende establecer un orden de prioridades antes de autorizar nuevas explotaciones mineras. La lógica es sencilla: la extracción virgen solo debería considerarse cuando se haya demostrado que otras vías de menor impacto ambiental resultan insuficientes.
En la cúspide de esta jerarquía se encuentra la reducción de la demanda. Los promotores de la iniciativa sostienen que la sostenibilidad no puede alcanzarse únicamente mediante una minería más eficiente si el consumo de materiales continúa creciendo. Entre las medidas posibles figuran el diseño de productos con menor intensidad material, la ampliación de la vida útil de baterías y dispositivos o el impulso de modelos de negocio basados en la reutilización.
El segundo nivel es la sustitución de materiales. El desarrollo de baterías de sodio, por ejemplo, aparece como una alternativa parcial a las tecnologías basadas en litio. Aunque presentan limitaciones técnicas, podrían aliviar la presión sobre determinados recursos considerados críticos.
A continuación, se sitúa la denominada minería urbana: la recuperación de materiales ya presentes en la economía a través del reciclaje de baterías, vehículos, equipos electrónicos o componentes industriales. Este enfoque no elimina completamente los impactos ambientales, pero evita gran parte de las alteraciones del territorio asociadas a la apertura de nuevas minas.
El cuarto escalón contempla el aprovechamiento de residuos mineros históricos y antiguos depósitos de estériles. Los avances tecnológicos permiten hoy recuperar materiales que décadas atrás no resultaban económicamente viables.
Solo después de haber explorado estas cuatro opciones se justificaría, según la autora del estudio, la apertura de nuevas explotaciones mineras. En ese contexto, la minería seguiría siendo una actividad legítima, pero convertida en una solución de último recurso y no en la primera respuesta ante el aumento de la demanda.
Los defensores de esta propuesta consideran que la jerarquía podría incorporarse a los criterios de sostenibilidad de la legislación europea. También plantean que las empresas demuestren inversiones previas en reciclaje, sustitución o reducción de demanda antes de obtener permisos para nuevos proyectos extractivos.
El debate refleja una cuestión cada vez más relevante para la transición energética: no solo cómo extraer minerales de forma más responsable, sino cuándo resulta realmente necesario hacerlo. Para sus impulsores, el desafío consiste en equilibrar la seguridad de suministro con la protección ambiental.