Imán de tierras raras
Así es la planta de imanes de tierras raras que impulsa la transición verde de Europa
La intención de suministrar imanes para más de un millón de vehículos eléctricos o más de 1.000 turbinas eólicas marinas
Todos los países intentan dar con la tecla para reducir sus emisiones de gases efecto invernadero a la vez que buscan alternativas de producción de energía que les permitan no depender de terceros países como China, que actualmente aglutina el 90 % de exportación de tierras raras, elementos químicos escasos y necesarios para la fabricación de paneles solares o aerogeneradores, clave para las energías renovables.
Por ello, el hecho de que la primera planta de imanes de tierras raras se haya construido en territorio europeo se considera todo un hito. Situada en Narva, al noreste de Estonia –junto a la frontera rusa–, es la traducción del esfuerzo de la Unión Europea (UE) por asegurar su propia cadena de suministro de tecnologías críticas.
Tal y como explican desde Euronews, una empresa canadiense con ayuda de la UE se ha establecido en este paraje del Viejo Continente con la intención de suministrar imanes para más de un millón de vehículos eléctricos o más de 1.000 turbinas eólicas marinas.
La compañía canadiense ya gestiona en Sillamäe una planta de separación de tierras raras y varios laboratorios de I+D. En Narva, su actividad se centra en combinar polvos de tierras raras importados desde Australia con otros metales mediante complejos procesos físicos, con el fin de producir los imanes permanentes indispensables para muchas de las tecnologías verdes actuales.
Mayor independencia europea
En mayo de este año, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió en una reunión del G7 los beneficios de la instalación de esta planta en territorio estonio. La 'popular' subrayó que se trataba de la primera planta de imanes de tierras raras del mundo occidental que cuya producción terminará en vehículos eléctricos y aerogeneradores alemanes, franceses y estadounidenses.
«China está utilizando este cuasi monopolio [de tierras raras] no solo como moneda de cambio, sino también como arma para debilitar a sus competidores en industrias clave», subrayó Von der Leyen.
El proyecto supone una inversión total de 75 millones de euros, de los cuales 14 millones proceden del Fondo de Transición Justa de la UE, mientras que el resto se cubre con financiación privada. Actualmente, la planta emplea a unas 80 personas, pero se prevé que en los próximos años pueda crecer hasta generar alrededor de 1.000 puestos de trabajo.
Para Narva, una ciudad históricamente dependiente de la explotación de esquisto bituminoso –una de las principales fuentes de emisiones de CO₂ en Estonia–, la apertura de esta fábrica de imanes marca un punto de inflexión. Entre 2021 y 2027, la UE ha destinado 354 millones de euros del Fondo de Transición Justa a esta región, con el objetivo de apoyar a los países más afectados en el camino hacia la neutralidad climática.
La ubicación de Narva, justo en la frontera con Rusia, había frenado durante años la llegada de inversión privada. Por eso, para la alcaldesa Katri Raik, este proyecto representa un símbolo de renovación y confianza en el futuro de la ciudad.