Buque portacontenedores que transporta logística de carga para importar y exportar mercancías
Qué es el metanol verde y por qué es esencial para descarbonizar el transporte marítimo
Administraciones y empresas llevan años intentando reducir su huella de carbono para cumplir así con el objetivo del Acuerdo de París de 2015, donde 195 países –casi todos los del mundo– acordaron limitar el calentamiento global a muy por debajo de 2 °C, preferiblemente a 1,5 °C, respecto a los niveles preindustriales.
Para ello se han fomentado las energías renovables, que hoy en día cuentan con una importante cuota, llegando al 30 % de la producción mundial en 2023 por primera vez y se situó en el 32 % en 2024. Pero existen áreas concretas en las que los combustibles fósiles continúan siendo el recurso principal, como es el caso del transporte marítimo.
La inmensa mayoría de los grandes buques de carga utilizan como combustibles diversas clases de fueloil. Tal y como subrayan desde el Ministerio de Transportes, esta fracción del petróleo es más densa y contaminante, y destaca su elevado contenido en azufre. La utilización de estos combustibles fósiles en buques es una de las fuentes de emisión a la atmósfera de grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2). Por ello, se está buscando la manera de encontrar alternativas a este tipo de combustibles.
Una de ellas es el metanol verde. Hasta ahora, la mayor parte de metanol (CH₃OH) que se generaba se hacía a partir de gas natural, lo que lo vincula directamente con las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, según comentan desde Iberdrola, la llegada del metanol verde, proveniente de fuentes de energía limpias, pretende dar un fuerte impulso a este compuesto convirtiéndolo en una alternativa a los combustibles fósiles muy prometedora a la hora de reducir la huella de carbono de industrias fuertemente emisoras como el transporte marítimo.
Moeve recuerda que otra de sus ventajas, además de reducir las emisiones frente a los combustibles fósiles tradicionales, se encuentra el ser líquido a temperatura ambiente, lo que lo hace fácil de almacenar y transportar. En el transporte marítimo, el metanol verde se perfila como uno de los combustibles renovables del futuro y su implantación, tal y como indica la energética, implicará la construcción de nuevos buques o la adaptación de motores existentes, así como la adecuación de los sistemas de almacenamiento y distribución en los puertos.
En el caso del transporte aéreo, puede emplearse para la producción de e-SAF (combustible sostenible de aviación sintético). Este e-SAF es compatible con el queroseno convencional y puede mezclarse con él sin necesidad de realizar modificaciones en los motores de las aeronaves.
El gas natural licuado, otra opción
Mærsk, gigante del transporte marítimo, anunció en 2022 que comenzaría a utilizar metanol verde pero, debido a la lentitud en el desarrollo de este compuesto, la empresa danesa está virando en favor del gas natural licuado (GNL). Y lo cierto es que el GNL se ha consolidado en los últimos años como una de las alternativas más prometedoras para el transporte marítimo.
Este es un combustible más limpio en comparación con los tradicionales combustibles fósiles utilizados en los buques. Su uso permite una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SOx) y partículas finas, según la International Maritime Business School. Al quemar GNL, las emisiones de CO2 se reducen hasta un 25 % en comparación con el fuelóleo pesado, mientras que las emisiones de NOx y SOx se reducen considerablemente, lo que lo convierte en una opción atractiva para cumplir con las normativas de emisión más estrictas, como la norma IMO 2020, que limita el contenido de azufre en los combustibles.
Aunque el GNL no está exento de emisiones, representa un avance relevante en la descarbonización del sector, sobre todo frente a los combustibles líquidos más contaminantes. Además, es compatible con tecnologías de captura de carbono y, en el futuro, podría integrarse con energías renovables como el hidrógeno verde, lo que permitiría una reducción aún mayor de emisiones.