Fundado en 1910
Vista superior de dos trabajadores industriales con chalecos reflectantes de pie en un yacimiento minero

Vista superior de dos trabajadores industriales con chalecos reflectantes de pie en un yacimiento mineroGetty Images/iStockphoto

Mapear el subsuelo para proteger el medio ambiente: así evoluciona la exploración minera

Rodrigo del Potro habla con El Debate y apuesta por la obtención de información geocientífica que permita identificar zonas con potencial minero sin necesidad de intervenir físicamente sobre ellas

Los llamados minerales críticos se han convertido en algo esencial para la vida tal y como la conocemos actualmente. No obstante, algunos como las tierras raras están controlados casi en su totalidad por China, lo que hace que el resto de potencias mundiales dependan de su importación.

La transición energética, el despliegue de energías renovables, el vehículo eléctrico, las baterías o el desarrollo de la inteligencia artificial dependen de materias primas como el litio, el cobre, el cobalto o las tierras raras. Sin embargo, la necesidad de encontrar nuevos recursos convive con una creciente exigencia social y ambiental: ¿es posible explorar el subsuelo sin multiplicar el impacto sobre el territorio?

Para Rodrigo del Potro, responsable de Business Development de Xcalibur Smart Mapping, la respuesta pasa por la tecnología. La compañía, especializada en geofísica aérea y cartografía avanzada, trabaja precisamente en la obtención de información geocientífica que permita identificar zonas con potencial minero sin necesidad de intervenir físicamente sobre ellas.

«Hoy podemos obtener información de alta resolución sobre enormes extensiones de terreno mediante sensores aerotransportados capaces de analizar el subsuelo de forma rápida y eficiente», explica a El Debate. Gracias a estos sistemas, las campañas de exploración pueden concentrarse únicamente en las áreas con mayores probabilidades de éxito, reduciendo tanto los costes como la huella ambiental.

La diferencia respecto a los métodos tradicionales es notable. Mientras que históricamente la búsqueda de recursos minerales implicaba extensas campañas de reconocimiento sobre el terreno y numerosas perforaciones exploratorias, las nuevas tecnologías permiten descartar amplias zonas antes incluso de que se produzca cualquier intervención física. «Se puede explorar mucho más territorio con una huella mucho menor», resume Del Potro.

La incorporación de inteligencia artificial está acelerando todavía más este proceso. Plataformas como Xenai, desarrollada por Xcalibur, combinan datos geofísicos, ambientales y territoriales para ofrecer modelos predictivos cada vez más precisos. El objetivo no es únicamente localizar recursos minerales, sino proporcionar herramientas que ayuden a tomar decisiones más informadas sobre la gestión del territorio.

Sin embargo, la exploración minera es solo una parte del debate. La Unión Europea ha situado la economía circular en el centro de su estrategia para reducir la dependencia exterior de materias primas. El reciclaje de residuos tecnológicos y el aprovechamiento de materiales presentes en antiguas explotaciones mineras forman parte de las prioridades recogidas en el Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas.

Del Potro considera que Europa está avanzando en esa dirección, pero advierte de que el reciclaje, por sí solo, no será suficiente para cubrir la demanda futura. «Incluso en los escenarios más optimistas, las necesidades de minerales críticos serán enormes durante las próximas décadas», señala. Las infraestructuras renovables, las redes eléctricas, los sistemas de almacenamiento energético o los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial requerirán cantidades sin precedentes de materias primas.

Por ello, sostiene que la solución pasa por combinar distintas estrategias. Reciclaje, diversificación de suministros internacionales y desarrollo responsable de recursos propios deberán avanzar de forma paralela. «No se trata de elegir entre minería o economía circular. Necesitamos ambas», afirma.

Decisiones basadas en datos, no en percepciones

Uno de los aspectos más sensibles de este debate surge cuando los potenciales yacimientos se localizan en zonas rurales o con alto valor ecológico. En estos casos, Del Potro insiste en que la existencia de un recurso mineral no implica automáticamente que deba explotarse. «La geofísica aérea permite identificar áreas concretas de interés sin afectar al entorno, pero la decisión final debe basarse en una evaluación completa de factores ambientales, sociales, técnicos y económicos», explica. A su juicio, el verdadero reto consiste en disponer de información rigurosa que permita valorar cada proyecto caso por caso.

La legislación europea ya establece exigentes mecanismos de evaluación ambiental, protección de la biodiversidad, gestión del agua y participación pública. Además, recuerda que la minería actual está muy alejada de la imagen tradicional asociada a esta actividad. La digitalización, la monitorización continua y los sistemas de control permiten minimizar riesgos y mejorar la trazabilidad de las operaciones.

Otro desafío importante es el conocimiento real del subsuelo europeo. Según Del Potro, el continente arrastra décadas de escasa inversión en exploración minera. Muchos de los minerales que hoy se consideran estratégicos ni siquiera figuraban entre las prioridades hace apenas unos años, por lo que nunca fueron objeto de búsqueda sistemática.

«Europa necesita actualizar su conocimiento geológico», afirma. En este sentido, destaca que el nuevo Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas obliga a los estados miembros a desarrollar planes nacionales de exploración, algo que en algunos países no ocurría desde hace décadas. La experiencia internacional demuestra, según explica, que los territorios que disponen de información geocientífica moderna atraen inversiones de mayor calidad, reducen riesgos ambientales y planifican mejor el aprovechamiento de sus recursos.

Pero las aplicaciones de estas tecnologías van mucho más allá de la minería. Los mismos sistemas utilizados para localizar minerales críticos permiten identificar acuíferos, analizar recursos geotérmicos, estudiar el almacenamiento subterráneo de hidrógeno o CO₂ y evaluar riesgos ambientales.

Uno de los proyectos en los que participa actualmente Xcalibur es Twistt, una iniciativa mediterránea orientada a mejorar la detección y gestión de aguas subterráneas para la agricultura. Al final, concluye Del Potro, el verdadero valor de estas tecnologías no reside únicamente en encontrar minerales. «Conocer mejor el subsuelo significa poder gestionar mejor recursos fundamentales como el agua, la energía o el territorio». Una información que, en plena transición ecológica, se ha convertido en un activo estratégico para el futuro de Europa.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas