Botellas de Coca-Cola
La embotelladora de Coca-Cola refuerza su compromiso ambiental con avances en emisiones, envases y gestión del agua
En España, la compañía asegura haber reducido ya un 24,4 % sus emisiones, pasando de 1,03 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2019 a 776.815 toneladas en 2025
La sostenibilidad ya no es un área independiente dentro de Coca-Cola Europacific Partners (CCEP), sino un elemento integrado en la estrategia del negocio. Esa es la idea que la compañía quiso trasladar durante la presentación de los avances de su plan de sostenibilidad en España, donde defendió que la creación de valor pasa por un modelo más competitivo y resiliente, apoyado en cuatro grandes ejes: clima, agua, economía circular e impacto en las comunidades.
La empresa, que factura 21.000 millones de euros, opera en 31 países y vende cerca del 90 % de sus productos en los mercados donde se elaboran, ha actualizado además su hoja de ruta tras la incorporación de nuevos mercados de Asia-Pacífico, entre ellos Filipinas. «Nuestra forma de trabajar no cambia, pero el entorno sí», explicó Beatriz Arribas, Senior Manager de Sostenibilidad de CCEP Iberia. «La legislación evoluciona, los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y el negocio también ha cambiado. Por eso hemos afinado nuestra estrategia para concentrarnos en aquellas áreas donde podemos generar un mayor impacto».
Joe Franses, vicepresidente global de Sostenibilidad de CCEP, destacó que la compañía lleva una década avanzando en este ámbito y que la sostenibilidad «forma parte de cómo pensamos el futuro y de cómo operamos cada día». «No hay otra manera de seguir creciendo que integrándola en el negocio», afirmó. No obstante, reconoció que la evolución no es homogénea en todos los mercados. Mientras países como España, Reino Unido o Francia figuran entre los más avanzados –«algunos de los mejores proyectos de todo el grupo están en España»–, otros mercados como Filipinas todavía presentan mayores dificultades para reducir emisiones.
Descarbonizar toda la cadena de valor
Uno de los principales retos continúa siendo la lucha contra el cambio climático. CCEP mantiene el compromiso de alcanzar las emisiones netas cero en toda su cadena de valor en 2040 y reducir un 30% sus emisiones absolutas de gases de efecto invernadero en 2030 respecto a 2019.
En España, la compañía asegura haber reducido ya un 24,4 % sus emisiones, pasando de 1,03 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2019 a 776.815 toneladas en 2025. Este avance se apoya en el uso de electricidad 100 % renovable, la electrificación de procesos, la mejora de la eficiencia energética, la optimización logística y el aligeramiento de los envases.
Sin embargo, Franses recordó que el mayor desafío se encuentra fuera de las instalaciones de la empresa. Más del 90 % de las emisiones de la cadena de valor corresponden a proveedores, principalmente por la producción de ingredientes y envases, responsables por sí solos de cerca del 70 % de la huella de carbono. «No podemos conseguir estos objetivos trabajando solos. La colaboración con proveedores y otros socios es uno de los pilares de nuestra estrategia», subrayó.
Para acelerar esa transformación, la multinacional ha destinado más de 420 millones de euros a iniciativas de descarbonización entre 2022 y 2024 y prevé invertir otros 385 millones hasta 2027.
Agua, economía circular y comunidades
El agua constituye otro de los ejes prioritarios. En España, CCEP devolvió a la naturaleza y a las comunidades 4,64 millones de metros cúbicos de agua durante 2025, el equivalente al 162 % del agua contenida en todas las bebidas comercializadas ese año. La compañía participa en once proyectos de restauración hídrica destinados a mejorar acuíferos, restaurar ecosistemas y reforzar la seguridad hídrica de las cuencas donde opera.
Especial atención reciben las tres plantas españolas situadas en zonas de alto estrés hídrico –Sevilla, Barcelona y Tenerife–, donde se desarrollan actuaciones específicas para mejorar la disponibilidad de recursos. A escala global, la empresa ya devuelve el 56 % del agua utilizada en sus 18 emplazamientos considerados de alto riesgo hídrico y aspira a alcanzar el 85 % en 2030 y el 100 % en 2035.
En materia de envases, la estrategia pasa por avanzar hacia una economía cada vez más circular. En 2025, el 100 % de los envases comercializados en España fueron reciclables o reutilizables y el 58,5 % del plástico PET empleado en las botellas procedía de material reciclado. Además, el 92,9 % del vidrio distribuido en hostelería corresponde a envases retornables. El objetivo global es recoger y reciclar el equivalente al 85 % de las botellas y latas puestas en el mercado en 2030.
La compañía reconoce que la transición hacia modelos como el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) o la adaptación a las nuevas exigencias regulatorias europeas supondrán nuevos retos para el sector. No obstante, defiende que la colaboración entre administraciones, industria y resto de actores será clave para seguir integrando la sostenibilidad en el negocio y convertirla en un factor de competitividad a largo plazo.
La sostenibilidad también se extiende al ámbito social. Durante 2025, CCEP destinó 3,6 millones de euros a proyectos ambientales y sociales que beneficiaron a 16.200 personas mediante iniciativas de empleabilidad, emprendimiento e inclusión, como GIRA Jóvenes o GIRA Mujeres. A ello se suman programas como Mares Circulares, que desde 2018 ha impulsado cientos de actuaciones de limpieza y conservación del litoral con la participación de más de 60.000 voluntarios.