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Casquería en una carnicería de BarcelonaGetty Images/iStockphoto

Prohibidos los anuncios de carne: el fanatismo climático gana terreno en Europa

La polémica medida busca reducir el consumo de alimentos con una elevada huella ambiental y fomentar alternativas vegetales

Desde hace unos años, desde ciertos sectores se está impulsando no comer carne, e incluso el fomento de la llamada carne de laboratorio, un tejido muscular animal creado in vitro a partir de células madre extraídas de un animal vivo, sin necesidad de sacrificarlo. A pesar de este empuje a las alternativas proteicas, la sociedad en general continúa contando con la carne en su alimentación diaria y la industria cárnica supone aún un elemento primordial en las economías de medio mundo.

Sin embargo, muchos países europeos están sucumbiendo a la presión de los animalistas y los fanáticos del clima y comienzan a incluir políticas relacionadas con disminuir el consumo de carne. Es el caso de la ciudad de Ámsterdam, que hace unos meses se convirtió en la primera capital europea en prohibir los paneles publicitarios que promocionan carne.

En concreto, la capital neerlandesa impide promocionar, además de la carne, combustibles fósiles, cinco años después de que se propusiera por primera vez la ley. La prohibición forma parte de un plan que pretende cumplir unos objetivos concretos, entre los que se encuentra alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 y reducir a la mitad el consumo de carne en ese mismo periodo.

Pero no es la única ciudad que ha optado por este camino, y es que otras urbes en Países Bajos como Utrecht, La Haya, Zwolle, Nimelga y Delft han aprobado vetos similares, según explican desde Euronews. Otras ciudades del Viejo Continente, como Helsinki, Bristol o Estocolmo, han impedido que se promocionen los combustibles fósiles u otros productos con una gran huella de carbono, como el transporte marítimo, la aviación, la moda rápida o la construcción, pero no han incluido a la carne en el veto.

Esta medida busca reducir el consumo de alimentos con una elevada huella ambiental y fomentar alternativas vegetales, aunque ha generado polémica entre quienes cuestionan que los anuncios influyen en sus hábitos alimentarios. Precisamente en Países Bajos, el consumo de carne ha registrado una tendencia descendente. Según el informe sobre la carne elaborado por Wageningen Social and Economic Research, en 2024 los neerlandeses consumieron menos productos cárnicos que en cualquier otro momento de los últimos 20 años.

Con este tipo de medidas, las autoridades municipales creen que se puede llegar a reducir el consumo de carne. En Londres, la retirada de anuncios de comida poco saludable de la red de transporte público se relacionó con una reducción estimada del 7 % en las compras semanales de esos productos por parte de los hogares. La caída fue aún mayor en los artículos de confitería.

Deriva intervencionista

Los más críticos con este tipo de medidas aluden a que esto refleja una deriva intervencionista en la que el objetivo de reducir emisiones puede terminar justificando restricciones cada vez más amplias. Además, cabe preguntarse por la eficacia real de estas prohibiciones. Retirar un anuncio no elimina la producción ganadera, no transforma por sí solo la cadena alimentaria y tampoco garantiza que los consumidores cambien de dieta.

Diversos estudios han mostrado que, efectivamente, los productos de origen animal representan entre el 81 % y el 86 % de las emisiones asociadas a la producción alimentaria en la Unión Europea, pese a aportar aproximadamente el 21 % de las calorías consumidas y el 64 % de las proteínas.

Sin embargo, la reducción del consumo cárnico podría traer consigo otras consecuencias de dudoso resultado, como el auge del consumo de otro tipo de productos, la caída de la industria ganadera y la consecuente pérdida de trabajos, además de la posible desaparición de algunas especies.

Para evaluar estas políticas es necesario comprobar si reducen efectivamente el consumo y las emisiones, y no limitarse a asumir que cualquier medida presentada como climática es útil.