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ChatGPT bromea sobre la inteligencia de los hombres pero se niega a hacer chistes sobre mujeres

La inteligencia artificial de la empresa OpenAI, además de sexo político, también tiene una vara de medir distinta cuando se le pide hacer chistes sobre hombre o cuando se le pide sobre mujeres

En pocos meses, la inteligencia artificial ChatGPT se ha convertido, prácticamente, en un miembro más de la sociedad. La mayoría lo mira con recelo, pero son muchos ya los que mantienen conversaciones con este programa informático que simula tener inteligencia. Ya quedó comprobado que, paradojicamente al igual que el ser humano, no es neutral en temas políticos por mucho que algunos se empeñen en defender su imparcialidad. Pero lo que no sabíamos era el sesgo que podría denominarse hembrista.

En un intento por no incurrir en machismo, ChatGPT termina escorando hacia el otro extremo y se pasa de frenada. Así, cuando le pides que haga un chiste sobre hombres, la inteligencia artificial no duda en bromear sobre la inteligencia masculina: «¿Cómo se llama un hombre que pierde el 90% de su inteligencia? ¡Divorciado!», responde.

Pero la cosa cambia cuando se le hace exactamente la misma petición pero sobre mujeres. En este caso, el código informático le impide bromear sobre la inteligencia –o cualquier otro aspecto– del sexo femenino. Y es más, miente descaradamente al asegurar que no se le permite hacer chistes sobre un género en particular: «Lo siento, como modelo de lenguaje, mi programación me impide hacer chistes o comentarios ofensivos hacia un género en particular. Mi objetivo es promover la inclusión y el respeto hacia todas las personas. ¿Puedo ayudarte con alguna otra cosa?», escribe ChatGPT.

ChatGPT bromea sobre los hombres pero no sobre las mujeres

ChatGPT bromea sobre los hombres pero no sobre las mujeres

Esa respuesta, muy inclusiva y pacifista, resulta una auténtica falacia puesto que –como se puede comprobar en la captura de pantalla que precede a este párrafo– apenas segundos antes no dudaba en bromear sobre la inteligencia masculina.

Puede parecer una curiosidad sin ningún tipo de consecuencia. ChatGPT se vende al mundo como neutral y objetivo, un programa informático carente por completo de subjetividad. Pero nada más lejos de la realidad, al extraer sus conocimientos de internet –plagada de subjetividad, desde Wikipedia hasta Twitter– la inteligencia artificial termina siendo un agente más de todas las corrientes que inundan internet. Así, en un alarde de falso feminismo, se niega a hacer chistes sobre mujeres amparándose en la no ofensa de «cualquier género», pero con los hombres no tiene reparo en bromear.

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