Fundado en 1910
Sincrotron Alba

Sincrotron AlbaSincrotron Alba

La fábrica de chips catalana de 300 millones que quiere competir contra gigantes asiáticos de 20.000 millones

La misión de Innofab no es competir directamente con gigantes asiáticos o estadounidenses, sino adelantarse en la carrera tecnológica desarrollando semiconductores con propiedades superiores o diferentes a las actuales

Lo de construir chips en Europa fue una obsesión de la Unión Europea poco después de desatarse la guerra de Ucrania. Igual que había que desprenderse de todos los productos rusos, también había que aislar a Asia de sus chips. Un David contra Goliat que ha quedado en casi nada porque levantar una fábrica de chips como las de TSMC o Nvidia en Europa puede llevar años y requiere miles de millones de inversión.

Hace un año, Burgos fue la ciudad elegida para proclamar la independencia española de chips semiconductores. El objetivo es crear un nuevo material único, 100 % español, para la fabricación de semiconductores más baratos, eficientes y viables económicamente que reduzca la dependencia española de terceros países.

El resultado de la unión de sus fuerzas es el consorcio DioSic (acrónimo de Diodo & SiC: carburo de silicio), dentro del PERTE de Microelectrónica y Semiconductores, conocido como PERTE Chip.

Silicio

El silicio es el semiconductor más habitual, pero no sirve para todas las aplicaciones. Su sustituto es el carburo de silicio (SiC), con características únicas para el empleo en electrónica de alta potencia, por ejemplo en las baterías de los coches eléctricos de recarga superrápida o las futuras máquinas de almacenamiento para las energías renovables.

Las empresas españolas que están detrás de esto son Hiperbaric, líder mundial en tecnologías de altas presiones; Nanoker, fabricante y proveedor español de productos cerámicos nanocompuestos avanzados; y Fagor Electrónica, especializada en soluciones electrónicas y de digitalización.

Cataluña

En 2025 surge una nueva iniciativa. En Cerdanyola del Vallès (Cataluña), se levanta Innofab. Un centro tecnológico de preproducción de chips, cuya construcción se inició en 2024 y que representa una inversión de 300 millones de euros. Se espera que esté plenamente operativo en 2026, generando alrededor de 200 empleos directos.

La ubicación estratégica de Innofab, adyacente al Sincrotrón Alba, facilita una sinergia entre ambas infraestructuras para potenciar la investigación y el desarrollo de semiconductores basados en materiales como el grafeno. A diferencia de las plantas de producción masiva, Innofab se centra en la fabricación de series cortas de chips innovadores, permitiendo investigar sus propiedades y viabilidad antes de una posible producción en masa.

Innofab se centra en la fabricación de series cortas de chips innovadores

El proyecto cuenta con el respaldo de instituciones como el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB), el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona (ICFO) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

La financiación de Innofab proviene del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de microelectrónica y semiconductores, con el acompañamiento de la Generalitat de Cataluña.

La misión de Innofab no es competir directamente con gigantes asiáticos o estadounidenses en la producción masiva de chips, sino adelantarse en la carrera tecnológica desarrollando semiconductores con propiedades superiores o diferentes a las actuales.

Samsung Electronics logra adelantarse a la taiwanesa TSMC

Samsung Electronics logra adelantarse a la taiwanesa TSMCSamsung

La inversión en Asia

Asia es el epicentro de la fabricación global de semiconductores, con países como Taiwán, China, Corea del Sur y Japón liderando el sector. La inversión en una fábrica de chips varía según la tecnología utilizada, la escala de producción y la ubicación geográfica, pero las cifras suelen oscilar entre los 5.000 y 20.000 millones de dólares por planta, muy lejos de los 300 millones de Innofab.
La edificación de una planta de fabricación de semiconductores, especialmente aquellas dedicadas a chips de última generación (como los de 3 y 2 nanómetros), requiere salas blancas de alta pureza y sistemas avanzados de control ambiental. Este gasto puede representar entre 1.000 y 5.000 millones de dólares.
Las fábricas dependen de maquinaria de litografía avanzada, como las de ultravioleta extremo (EUV) producidas por ASML, cuyo costo puede superar los 150 millones de dólares por unidad. Se estima que el equipamiento representa más del 50 % del costo total de una planta. La fabricación de chips requiere obleas de silicio de alta pureza, gases especiales y productos químicos, lo que supone una inversión constante y significativa.
Las fábricas de chips consumen enormes cantidades de energía. Por ejemplo, TSMC consume casi tanta electricidad como toda la ciudad de Taipéi. Por ello, muchas plantas invierten en fuentes de energía renovable para reducir costos a largo plazo.
En Asia, los gobiernos juegan un papel crucial en la inversión en semiconductores. China ha destinado más de 150.000 millones de dólares en subsidios a su industria, mientras que Corea del Sur y Japón ofrecen incentivos fiscales para atraer inversión extranjera y fortalecer sus propias empresas.
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas