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Imagen de un trabajador con un ordenador portátil.

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Seguridad en internet

¿Son seguras las URL acortadas? Lo que debes saber para protegerte en la web

Con las nuevas tecnologías, los delincuentes están creando nuevos métodos con los que acceder a nuestros datos y vaciar nuestras cuentas bancarias

Las nuevas tecnologías han facilitado nuestras vidas en muchos aspectos, agilizando trámites y permitiéndonos comunicarnos más rápida y eficazmente. Sin embargo, como ocurre con toda nueva herramienta, si estas caen en malas manos, pueden ser un verdadero peligro. Y es que los ciberdelincuentes están empleándolas para crear nuevos métodos con los que acceder a nuestros datos personales y vaciar nuestras cuentas bancarias.

Así, entre otras cosas, es muy importante que seamos muy conscientes de las URL a las que accedemos y dónde incluimos nuestros datos pero, ¿qué ocurre con las URL acortadas?

URL acortadas

Una URL acortada es una dirección web muy corta que redirige a otra URL más larga. Se usa para convertir enlaces largos y poco manejables en uno breve (por ejemplo, bit.ly/ejemplo) que, al abrirse, envía al usuario automáticamente a la dirección original. Suelen emplearse en redes sociales y publicaciones con límites de caracteres, así como en campañas de marketing, mensajería o material impreso.

Estos enlaces, al no seguir la estructura tradicional, pueden esconder peligros. Los ciberdelincuentes pueden aprovechar la mínima información que ofrecen estas direcciones acortadas tal y como informan desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

Aunque estas URL no son peligrosas en sí mismas, su carácter opaco facilita el engaño: el usuario no ve a simple vista la dirección final, por lo que resulta más sencillo camuflar páginas de phishing, descargas de malware o sitios diseñados para robar credenciales.

Cómo comprobar una URL acortada antes de abrirla

Previsualiza el enlace: muchos acortadores ofrecen una función de vista previa (por ejemplo, añadiendo un carácter al final de la URL en determinados servicios). Si no está disponible, utiliza herramientas online de «unshorten» para ver la dirección real antes de visitarla.Pasa el cursor (en escritorio) o mantén pulsado (en móvil) para ver la URL completa en la barra de estado del navegador o en la vista previa del sistema.Comprueba el remitente: si recibiste el enlace por correo, redes o mensajería, confirma la identidad del emisor. Si procede de una cuenta desconocida o sospechosa, no hagas clic.Analiza la URL final: una vez conocida, revisa que el dominio sea el legítimo del servicio (por ejemplo, banco-ejemplo.es) y que la web use HTTPS con certificado válido.Escanéala en servicios de seguridad: pega la URL final en herramientas como VirusTotal o comprobadores de reputación antes de abrirla.Usa un entorno seguro: si dudas, ábrela en un navegador aislado, en modo invitado o en un dispositivo que no contenga información sensible.

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