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Eugenio Mallol

Tokens por euro por vatio, la nueva medida del crecimiento

La proliferación de centros de producción de inteligencia artificial es tan estratégica como el abaratamiento de la energía para la salud de la economía, la colaboración del sector público y el privado necesita ser más evidente en España

El lenguaje de la inteligencia artificial son las matemáticas. Esa dulce voz que responde a tus consultas de forma cálida y empática no habla inglés, ni español, ni alemán, ni chino mandarín. Sus frases son el producto de un cálculo de probabilidades: el algoritmo simplemente estima cuál es la pieza de lenguaje, sea una palabra, un signo de puntuación o una sílaba, que tiene más opciones de venir a continuación de otra.

Y esa pieza de lenguaje se incorpora al cálculo matemático no en forma de letras o sonidos, sino como un número único. A eso se le llama token (vaya palabra, pero es lo que hay, no esperes eufonía de los ingenieros informáticos). A la monosílaba «sol» le corresponde un token, las palabras más largas pueden dividirse en varios.

El lenguaje de la inteligencia artificial son las matemáticas

Todo aquello susceptible de ser digitalizado pasa por el túrmix de la IA generativa, popular por aplicaciones como ChatGPT o Gemini, convertido en tokens. Empresas de todos los sectores y usuarios particulares estamos encargando cada día a esos centros llenos de sofisticados chips de IA que conviertan datos en tokens.

Hay excepciones, por ejemplo, cuando podemos comprar esos sofisticados chips y utilizarlos en nuestras propias instalaciones, un lujo que no todos se pueden permitir a gran escala, o cuando los procesadores de IA caben en un móvil, un coche o un PC, claro, pero su alcance es más limitado.

El CEO de Microsoft, Satya Nadella, acaba de decir en el Foro de Davos que la pujanza de una economía se medirá en el futuro según la siguiente relación: token por euro por vatio. Cuanto mayor sea el resultado de esta fórmula, ya sea porque las fábricas de IA de un espacio económico producen muchos tokens, ya sea porque las empresas consiguen generar mucho negocio con ellos, ya porque el coste de la energía necesaria para obtenerlos resulta bajo, más avanzada será la economía. También la española, claro.

Todo aquello susceptible de ser digitalizado pasa por el túrmix de la IA generativa

El precio de los tokens cae básicamente a la mitad cada tres meses, lo cual está democratizando la tecnología aceleradamente. Los países tienen que asegurarse de que su eficiencia en la nueva competencia de tokens por euro por vatio resulta creciente y competitiva.

Por ahora, las grandes corporaciones norteamericanas lideran incontestablemente la inversión en esas fábricas de IA (amenaza de colapso en la red en España, ¿comprarán compañías eléctricas? ¿antes o después que bancos). Se trata de Amazon, Meta, Microsoft, Google, Oracle, fundamentalmente.

Sus fábricas de tokens serán lo primero que se difunda de forma sostenida por todo el mundo, como ha sucedido con los grandes centros de generación de la red eléctrica, sirva la analogía. Sí, empieza a pensar en los tokens de IA como en la nueva electricidad de la economía, por ahí va la cosa.

Sí, empieza a pensar en los tokens de IA como en la nueva electricidad de la economía

Por la red de telecomunicaciones se mueven ya tokens y bits. De nuestra habilidad para que el suministro crezca al ritmo de la demanda dependerá que la economía española reciba el verdadero impulso de la IA.

Nada está asegurado. Será necesario un liderazgo real en el sector privado y el público para garantizar que se produzca esa difusión de la IA de manera uniforme. En estos momentos, las fábricas de tokens están siendo capaces de entregarlos de forma bien distribuida por todo el mundo. El proceso ha ido mucho más rápido que en la era del PC o incluso en el comienzo de la era móvil. Los modelos de IA y sus resultados están prácticamente disponibles en todas partes.

Pero el sector privado no puede hacer ciertas cosas que sólo corresponden a la Administración pública. Esencialmente, en lo que se refiere a la red eléctrica. En la mayoría de los países, como España, está impulsada fundamentalmente por los gobiernos. Si no se cuenta con un enfoque sofisticado y real para modernizar la red, las cosas se retrasarán. Y la impresión es que España no está comprendiendo bien la dimensión del desafío.

En la mayoría de los países, como España, está impulsada fundamentalmente por los gobiernos

Las empresas y los países que difundan la IA más rápido serán los ganadores finales, por encima de los creadores de tecnología. Con el apoyo de la nube, el móvil y esos invitados inesperados que son los wearables, la IA se expandirá, doblará la curva de productividad y generará crecimiento económico en todo el mundo. Es el círculo virtuoso que viene: la inversión en fábricas de IA solo existirá si hay demanda, y esta se alimentará de la disponibilidad de tokens.

El precio de los tokens cae básicamente a la mitad cada tres meses

«En Europa existe un temor real debido a que no dispone de energía propia y tiene que importar la mayor parte. ¿Tiene algún mensaje para Europa relacionado con esto?», le pregunta el CEO de BlackRock, Larry Fink a Nadella. «En Europa, se habla mucho solo de Europa, pero tiene que invertir absolutamente en producir, tener la energía y los tokens», le responde. China y Estados Unidos no albergan dudas al respecto.