La IA ya acelera procesos, recorta costes y abre nuevas oportunidades comerciales
Cátedra CEU
La IA dispara la productividad en las pymes españolas: así están cambiando su trabajo diario
La IA ha dejado de ser una promesa para las pymes españolas: ya acelera procesos, recorta costes y abre nuevas oportunidades comerciales. Un informe de The Adecco Group Institute y la Cátedra CEU – The Adecco Group radiografía este salto y sus efectos laborales
La fotografía es que el 90 % de los directivos de pequeñas y medianas empresas encuestados sostiene que la IA mejora la competitividad de su compañía. La mitad cita, con números en la mano, una optimización de los tiempos de trabajo, con un 50,1 % que reconoce que ahora completan las tareas más rápido.
A esto se suman avances en la calidad del producto o servicio para el 39,6 % de las pymes y una reducción de costes en el 35,2 % de los casos, un trío de indicadores que difícilmente se conseguiría solo con más horas de trabajo humano. Hablams de negocios de entre 1 y 249 empleados, los que sostienen el grueso del tejido empresarial español.
Menos errores, más decisiones
El impacto más visible está en la operación diaria. El 86,6 % de las empresas asegura que la IA ya se nota en la productividad operativa. Un 48,9 % destaca la reducción de los tiempos de proceso y un 46 % percibe un uso más eficiente de los recursos, es decir, hacer lo mismo (o más) con menos fricción interna.
Cátedra CEU – The Adecco Group
La automatización también corrige algo que en las pymes suele pagarse caro como son los fallos humanos. Un 39,1 % observa una disminución de errores, lo que se traduce en menos incidencias y más fiabilidad en la cadena de trabajo. Además, el 40,6 % de los directivos señala mejoras en la toma de decisiones, porque disponer de datos procesados por IA permite apostar menos por la intuición y más por evidencias.
La jornada laboral se reordena
Cuando la IA entra, la agenda cambia. El 88,4 % de los directivos detecta ya alteraciones en la productividad laboral. Casi la mitad, un 45,8 %, afirma que los empleados liberan tiempo para tareas de mayor valor añadido, mientras que un 45,2 % habla directamente de automatización de procesos repetitivos.
El 88,4 % de los directivos detecta ya alteraciones en la productividad laboral
La Cátedra CEU – The Adecco Group insiste en que la clave está en la formación. Como resume su director, Ángel Bartolomé, la IA «amplía las capacidades, pero no desplaza a las personas» siempre que los profesionales reciban la preparación necesaria para moverse hacia funciones más complejas. Sin ese reciclaje, las plantillas corren el riesgo de quedarse atrapadas en tareas que la propia tecnología ya está aprendiendo a hacer mejor.
Dónde se está usando
La adopción parte de un terreno relativamente abonado: más de la mitad de las pymes (54,3 %) se sitúan en un nivel medio de digitalización y un 35,7 % declara un grado alto, frente a un 10 % rezagado. Sobre esa base, el 51,4 % de las empresas se coloca en un nivel medio de implantación de IA y un 20% ya habla de adopción alta; solo un 7,7 % asegura no haber empezado.
Las áreas donde primero aparece la IA son las que tocan ingresos y relación con el cliente. Marketing y ventas lideran el uso (53,4 %), seguidas de atención al cliente (47,5 %) y de finanzas y planificación (36,9 %). La herramienta más habitual no es un sistema propietario complejo, sino asistentes como ChatGPT, Gemini o Copilot, usados por el 63,5% de las pymes, junto a soluciones de IA generativa (39,7 %) y chatbots (37,4 %).
Muchas pymes están usando la IA como acelerador comercial
En un mercado acostumbrado a la respuesta inmediata, muchas pymes están usando la IA como acelerador comercial. El 84,8 % de los directivos considera que estas soluciones facilitan el acceso a nuevas oportunidades de negocio. Más de la mitad (52,5 %) destaca una mayor rapidez de respuesta al cliente y el 45 % percibe una mejora directa de su experiencia.
La personalización, que hace unos años sonaba a lujo de grandes plataformas, empieza a filtrarse hacia abajo y el 35,4 % de las empresas asegura que la IA les permite ajustar mejor la oferta, mientras que un 22,9 % ya la conecta con procesos de internacionalización. Para una pyme, poder atender en varios idiomas, ajustar precios dinámicamente o segmentar campañas con precisión ya no es ciencia ficción, es cuestión de presupuesto y de criterio.
Nuevos perfiles
La IA no solo reordena tareas, también redefine puestos. Un 37 % de las pymes afirma que está impulsando la creación de nuevos perfiles profesionales ligados a la gestión y uso de estas tecnologías. A la vez, un 30 % recurre a la externalización de tareas y un 26,4 % reconoce cambios en el número de empleados, señales de que la estructura laboral se está ajustando.
En el 80% de las empresas, la calidad del empleo está cambiando: se modifica la carga de trabajo (44,5 %), evolucionan las condiciones laborales (31,3 %) y sube el nivel de cualificación exigido (29,1 %). Casi ocho de cada diez directivos (79,7 %) admiten que la adopción de IA afecta a los trabajadores, desde la aceptación de la tecnología (47,8%) hasta cambios en funciones (31,4 %) y motivación (25 %).
Cátedra CEU – The Adecco Group
La actitud de los líderes de pymes es, en general, favorable. El 76,3% cree que la IA puede mejorar el bienestar de las personas y un 74,5 % confiesa que le gustaría utilizarla en su propio trabajo. En paralelo, el 74,3 % considera que buena parte de la sociedad se beneficiará de un futuro marcado por esta tecnología y un 72,3 % la ve estimulante desde el punto de vista profesional.
Esa confianza se refleja en la cartera: siete de cada diez directivos sostienen que la inversión en IA ha generado o generará un retorno adecuado (71,4 %) y casi el 69,7 % ve un impacto positivo en el rendimiento global del negocio. El 68,7 % planea aumentar la inversión en los próximos años, pero asumiendo que sin formación y actualización de competencias, una de las prioridades declaradas de la Cátedra CEU – The Adecco Group, la tecnología se quedará a medio gas.
IA sí, pero con gobernanza
El entusiasmo no borra las alertas. Un 88,9 % de los directivos reconoce riesgos claros: seguridad y privacidad de los datos (39,1 %), dependencia tecnológica (39 %) y falta de conocimiento interno (37,8 %) encabezan la lista. El mensaje de fondo es que no basta con contratar licencias de IA; hace falta criterio para gobernar las herramientas y saber cuándo decir «no».
En paralelo, casi la mitad de los encuestados (47 %) rechaza la idea de que la IA sea «siniestra» y un 39,8 % no comparte el temor a salir perjudicado personalmente por su uso. El debate ya no es si la IA llegará a las pymes, sino quién marcará las reglas de juego y quién se quedará fuera por no saber utilizarla.