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iPhone Duo

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El nuevo lujo

Por qué los móviles plegables cuestan más de 2.000 euros: el secreto está en la pantalla

Los plegables han dejado de ser una rareza tecnológica, pero no de ser caros. Pantallas flexibles, cristal ultrafino, bisagras de precisión y bajas escalas de producción explican por qué Apple, Samsung, Huawei o Motorola mantienen precios propios de un ordenador

El desembarco de Apple en los teléfonos plegables no ha rebajado el precio de entrada a esta categoría, sino que lo ha confirmado como un territorio de lujo. El nuevo iPhone Duo parte de 2.339 euros en España, con 256 GB de almacenamiento, y puede alcanzar los 3.839 dólares en la versión de 2 TB. Es una cifra que lo coloca por encima de buena parte de los móviles convencionales de gama alta y en una franja próxima a la de algunos ordenadores portátiles profesionales.

No es una excepción. Samsung lanzó el Galaxy Z Fold8 con un precio oficial de 1.999 euros para el modelo de 256 GB, 2.119 euros para el de 512 GB y 2.359 euros para el de 1 TB. Huawei lleva años situando sus modelos Mate X en el extremo superior del mercado y Motorola mantiene una estrategia distinta ya que sus Razr plegables de tipo concha suelen ser menos caros que los Fold de formato libro, pero continúan por encima de la mayoría de los teléfonos tradicionales equivalentes especialmente con los 1.999 euros del razr fold.

Galaxy Z Fold8

Galaxy Z Fold8

La explicación más sencilla es que un plegable no incorpora una pantalla más grande dentro de un móvil, más bien integra una pantalla flexible, una bisagra específica y una estructura interna diseñada para soportar miles de aperturas y cierres. A menudo también suma un panel exterior, baterías divididas en dos cuerpos, placas internas reorganizadas y una refrigeración más exigente. Es decir, el usuario compra un teléfono y una pequeña tableta en un solo dispositivo, pero el fabricante debe asumir la complejidad industrial de ambos.

La pantalla es el gran problema

La pantalla flexible OLED es la pieza más costosa del puzle. A diferencia de un panel convencional, no puede protegerse con un cristal rígido tradicional. Debe doblarse de forma repetida sin romperse, mantener una respuesta táctil uniforme, evitar que se marque demasiado el pliegue y ofrecer el mismo brillo y precisión de color que los paneles planos de los móviles premium.

Para lograrlo se emplean capas de OLED flexible, película protectora, adhesivos especiales y, en los modelos más avanzados, cristal ultrafino o ultra-thin glass. Este vidrio mide apenas unas decenas de micras, necesita tratamientos químicos para ganar resistencia y es especialmente delicado de fabricar, transportar y laminar sobre la pantalla. Un fallo diminuto puede convertir el panel en un problema enorme.

La nueva tecnología OLED permite que una pantalla se doble varias veces

La nueva tecnología OLED permite que una pantalla se doble varias vecesCR

Ese proceso explica uno de los conceptos menos visibles para el comprador: el rendimiento de fabricación. No todas las pantallas que salen de una línea de producción superan los controles de calidad. En los plegables que llevan tiempo en el mercado, la tasa de aprovechamiento de los paneles se sitúa aproximadamente entre el 70 % y el 85 %, frente al 90 % o el 95 % de una pantalla OLED rígida. Cuantas más unidades defectuosas debe desechar un proveedor, mayor es el coste de cada pantalla que finalmente llega al móvil.

No todas las pantallas que salen de una línea de producción superan los controles de calidad

Una estimación de mercado sitúa el conjunto formado por pantalla flexible, cristal ultrafino, laminación y bisagra entre el 45 % y el 55 % del coste de componentes de un plegable premium. Solo la pantalla OLED flexible puede representar entre 180 y 250 euros en un modelo de alta gama, mientras que la bisagra añade entre 80 y 120 euros. Son cálculos orientativos, no precios oficiales, pero sirven para entender por qué el plegable no puede competir aún con el coste de producción de un teléfono convencional.

Una bisagra de precisión

La bisagra es el componente que permite transformar un móvil de bolsillo en una pantalla de casi ocho pulgadas sin que el conjunto pierda rigidez, deje entrar polvo o falle tras unos meses. Tiene que repartir la tensión que genera el pliegue, proteger los cables flexibles que conectan las dos mitades y soportar aperturas y cierres durante años.

La bisagra es el componente que permite transformar un móvil de bolsillo en una pantalla de casi ocho pulgadas

El primer Galaxy Fold dejó claro en 2019 que una bisagra y una pantalla plegable no admiten chapuzas. Samsung ha necesitado ocho generaciones para acercar el producto a una experiencia más plena, y el Galaxy Z Fold8 representa el resultado de esa evolución industrial. Pero la madurez no equivale a algo barato porque fabricar un mecanismo de varias piezas, con tolerancias mínimas y controles de resistencia específicos, sigue siendo mucho más costoso que ensamblar un teléfono en una carcasa unibody.

Desde que presentó el primer Galaxy Fold, con un peso de 276 gramos, en 2019, Samsung Electronics ha seguido ampliando las posibilidades de los smartphones plegables

Desde que presentó el primer Galaxy Fold en 2019, Samsung Electronics ha seguido ampliando las posibilidades de los smartphones plegables

Las primeras estimaciones de costes del Galaxy Fold ya mostraban esa diferencia. Un análisis calculó que su lista de materiales ascendía a unos 736 dólares, un 72 % más que los 429 dólares de un Galaxy S10 Plus. El coste de pantalla y táctil se elevaba de 87 a 193 dólares, mientras que carcasa y bisagra alcanzaban 78 dólares, frente a los 29 dólares de un móvil convencional. Las cifras pertenecen a la primera generación y no son directamente trasladables a los modelos de 2026, pero la proporción ayuda a entender qué elementos continúan penalizando el precio final.

Dos pantallas y menos unidades

El interior de un plegable tampoco se organiza como el de un móvil convencional. Los modelos tipo libro, como el iPhone Duo, el Galaxy Z Fold8 o los Huawei Mate X, combinan una gran pantalla interna con otra exterior. Cada una necesita su propio panel, controladores, protección, calibración y pruebas de calidad. Además, el espacio queda dividido por la bisagra, lo que obliga a repartir batería, placa base, antenas, cámaras y sistemas de disipación entre dos mitades.

El espacio queda dividido por la bisagra, lo que obliga a repartir batería, placa base, antenas, cámaras y sistemas de disipación entre dos mitades

La batería es un ejemplo evidente. En vez de utilizar una sola celda grande, el fabricante suele emplear dos baterías más pequeñas conectadas entre sí. Esa solución complica el diseño y puede limitar la capacidad disponible frente a un móvil del mismo volumen. Para compensarlo, las marcas recurren a componentes más eficientes, procesadores de última generación y sistemas de carga rápida, que también encarecen el producto.

Huawei Mate X

Huawei Mate X

A ello se suma una cuestión de escala. Apple vende decenas de millones de iPhone cada trimestre; los plegables, incluso en el caso de Samsung, continúan siendo una categoría minoritaria. Una penetración reducida significa menos unidades para repartir los costes de desarrollo, maquinaria, patentes, pruebas de durabilidad, reparación y campañas de marketing.

Por eso Motorola puede ofrecer plegables más asequibles cuando utiliza el formato concha, más compacto y con una pantalla interior menor. Sin embargo, incluso estos modelos requieren un panel flexible, una bisagra y una ingeniería que no aparecen en un móvil clásico.

El precio también protege

Entre el coste de producción y el importe que paga el consumidor están la investigación, el diseño, el desarrollo de software, el transporte, los impuestos, la distribución, la garantía, el servicio técnico y el margen de cada empresa y cada tienda.

En el caso del iPhone Duo, Apple vende la integración con iOS, sus aplicaciones, su ecosistema de servicios y la promesa de una experiencia más pulida que la de sus rivales. El precio de 2.339 reduce el riesgo de que un producto nuevo y complejo alcance demasiado pronto un volumen difícil de atender con piezas, reparaciones o pantallas de sustitución.

iPhone Duo

iPhone Duo

Los plegables bajarán de precio cuando aumenten las unidades vendidas, mejoren los rendimientos de las fábricas y haya más proveedores capaces de producir paneles y cristal ultrafino con calidad suficiente. Ya se aprecia una mejora respecto a los primeros modelos, pero el salto no será inmediato. Hasta entonces, un teléfono plegable seguirá siendo un producto de ingeniería avanzada cuyo precio refleja lo difícil que resulta fabricarlo sin que se rompa al abrirlo.

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