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Recurso de ciberataque en Rusia.

Europa se prepara para un ciberataque ruso que colapse el continenteDC STUDIO VÍA FREEPIK.

Campaña 'Be Ready'

Agua, conservas y dinero en efectivo: Europa se prepara para los ciberataques de la maquinaria digital de Rusia

Reino Unido pide preparar reservas domésticas ante posibles interrupciones de servicios y suministros. La advertencia recupera las recomendaciones del norte de Europa ante una amenaza que mezcla sabotaje informático, espionaje y campañas de desinformación

El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, ha pedido a los ciudadanos que se preparen para interrupciones de suministros provocadas por ciberataques, actuaciones de Estados hostiles o emergencias naturales. La advertencia sitúa la seguridad informática en un terreno peligroso con escenarios donde nos podremos preguntar qué hacer si un supermercado no puede cobrar con tarjeta o si dejan de funcionar servicios esenciales.

National Resilience Checklist

La campaña británica Be Ready recomienda disponer de agua, alimentos no perecederos y otros artículos básicos para tres días

La campaña británica Be Ready recomienda disponer de agua, alimentos no perecederos y otros artículos básicos para tres días. El objetivo, según explican desde el propio gobierno británico, es que la población esté alerta, pero no alarmada, ante incidentes capaces de alterar la vida diaria.

El precedente del norte de Europa

La recomendación tiene antecedentes en países próximos a Rusia. Finlandia, que comparte frontera terrestre, publicó en noviembre de 2024 una guía para afrontar una posible crisis. Sus instrucciones contemplaban apagones, interrupciones de telecomunicaciones, problemas de abastecimiento y conflictos militares. El aviso finlandés aconsejaba contar con comida, agua y medicamentos para desenvolverse de manera autónoma durante al menos 72 horas.

Suecia, aunque no tiene frontera terrestre con Rusia, distribuyó también en 2024 un folleto sobre cómo actuar ante una crisis o una guerra. Su recomendación exigía cubrir las necesidades básicas durante una semana sin ayuda pública. En su puiblicidad explicaban que «no se trata únicamente de prepararse para una invasión, sino para la interrupción de servicios».

De Cataluña a Trump

La preocupación por la actividad digital rusa no es nueva, aunque conviene separar sus instrumentos. Desinformar para agravar una fractura política no equivale a tumbar una red eléctrica. Eso sí, las dos acciones pueden formar parte de una estrategia de desestabilización.

En torno al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 en Cataluña se documentó la difusión de contenidos falsos y mensajes amplificados por cuentas vinculadas al ecosistema informativo ruso. El Centro Criptológico Nacional consideró que parecía demostrada la presencia de activistas patrocinados por instituciones rusas en la difusión mediática del conflicto.

Una señora vota durante el referéndum ilegal de 2017, en Cataluña

Una señora vota durante el referéndum ilegal de 2017, en CataluñaWikimedia

Ese mismo informe introdujo un matiz importante y aseguró que los ataques de denegación de servicio detectados durante las elecciones catalanas de diciembre de 2017 no fueron atribuidos a Rusia. El Gobierno español aseguró que identificar actividad procedente de territorio ruso no permitía asegurar, por sí solo, que estuviera dirigida por el Kremlin. Moscú negó todas las acusaciones.

Un año antes, las presidenciales estadounidenses de 2016 tuvieron un impacto mayor desde Rusia. El informe del fiscal especial Robert Mueller concluyó que Rusia intervino de manera amplia y sistemática mediante dos operaciones: una campaña en redes favorable a Donald Trump y perjudicial para Hillary Clinton, y el robo y posterior difusión de documentos demócratas por la inteligencia militar rusa, el GRU.

¿Qué recursos tiene Rusia?

El Gobierno británico identifica unidades del GRU, con funciones diferentes. Por un lado, APT28 se especializa en espionaje y robo de información, mientras que Sandworm está vinculado a operaciones destructivas contra infraestructuras críticas. La amenaza va, por tanto, mucho más allá de las cuentas falsas y las campañas de desinformación.

La amenaza va mucho más allá de las cuentas falsas y las campañas de desinformación

Poner una cifra a esta maquinaria resulta más difícil. La documentación pública permite conocer partidas concretas, pero no reconstruir su presupuesto al completo. Según la acusación estadounidense presentada en 2018, el proyecto Lakhta, vinculado a la Agencia de Investigación de Internet, superaba en septiembre de 2016 los 1,25 millones de dólares mensuales.

Más revelador que ese presupuesto es el historial de ataques atribuidos a Moscú. En junio de 2017, el programa malicioso NotPetya golpeó a instituciones y empresas ucranianas antes de extenderse a compañías internacionales. Entre las afectadas estaba la naviera danesa Maersk, la empresa de transporte TNT y el fabricante británico Reckitt Benckiser. Londres y Washington responsabilizaron al Ejército ruso; Moscú lo negó.

Ese episodio fue el inició de lo que se vive en 2026 porque mostró cómo una operación dirigida inicialmente contra Ucrania podía perjudicar la producción y el transporte en otros países. Reckitt Benckiser reconoció que sufrió alteraciones en su fabricación y sus envíos durante dos meses. Esto muestra cómo un ataque informático puede impedir que una empresa fabrique o distribuya sus productos, aunque sus instalaciones no hayan sufrido ningún daño físico.

Otro caso se produjo en febrero de 2022, una hora antes de la invasión rusa de Ucrania. Un ataque contra la red de comunicaciones por satélite KA-SAT, de Viasat, dejó sin servicio a miles de usuarios ucranianos y a decenas de miles de clientes en otros países europeos. También afectó a parques eólicos de Europa central. Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos atribuyeron la operación a Rusia.

Alemania y Francia, entre los objetivos

Las instituciones políticas también han sido blanco de estas operaciones. En mayo de 2024, Alemania atribuyó a APT28 la intrusión en cuentas de correo de la dirección del Partido Socialdemócrata. La República Checa denunció una campaña contra sus instituciones que había aprovechado una vulnerabilidad de Microsoft Outlook. La Unión Europea condenó ambas operaciones y recordó los ataques del mismo grupo contra el Parlamento alemán en 2015.

Francia hizo pública otro ataque en abril de 2025. Su Ministerio de Exteriores responsabilizó al GRU, mediante APT28, de haber atacado o comprometido desde 2021 a una docena de entidades francesas, incluidos servicios públicos, empresas y una organización deportiva implicada en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París.

En mayo de 2025, el NCSC y organismos aliados denunciaron una campaña rusa contra empresas logísticas y tecnológicas relacionadas con la ayuda a Ucrania. El objetivo incluía transportes, puertos y aeropuertos, precisamente las redes de las que depende que los suministros lleguen a su destino.

Estos ataques combinados demuestran que la conexión entre las redes informáticas y el movimiento de mercancías explica por qué la advertencia sobre seguridad digital del Reino Unido termina hablando de recopilar agua y conservas.

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