¿Quién no necesita una máquina del tiempo?
Ausente de España por el calendario electoral, Jensen Huang viaja a Alemania para firmar una alianza con el canciller Merz y decirle al país «just get to work», porque «la batalla tecnológica es también geopolítica», según nos confirman durante la visita a la planta de Erlangen en la que Siemens y Nvidia han alcanzado la frontera de la IA industrial
Lástima de calendario electoral. Barcelona se preparaba para recibir al directivo del momento en todo el mundo, con permiso de Elon Musk, el fundador y CEO de Nvidia, Jensen Huang. Pero sin políticos no es lo mismo y el evento se suspendió. Iba a hablar, entre otras cosas, del programa de aceleración de empresas AI Factory del Barcelona Supercomputing Center (BSC), su principal cliente en nuestro país.
La visita de Huang a España estaba prevista para el martes 13. Apenas una semana después, el factótum de Nvidia brindaba con el canciller alemán Friedrich Merz, en el marco de Invest in Germany, por el éxito de su alianza para impulsar la IA, especialmente en la industria. La foto tenía especial morbo porque este año la compañía norteamericana ha alcanzado en bolsa una valoración similar a todo el PIB alemán.
Cientos de millones de la Administración Merz nutrirán el proyecto con Nvidia, orientado a tejer una red de intereses tecnológicos en colaboración con compañías de bandera como Siemens y Audi. Es el contraste de expectativas al que nos ha acostumbrado la política actual: dos actos casi seguidos en España y Alemania, tan cerca geográficamente, tan lejos desde el punto de vista conceptual.
«¿Qué tienen en común L'Oréal, Revolut, Spotify, Merck, Vodafone, Zara [sí, la española], Porsche, Nestlé y HSBC?», preguntaba al público de Berlín Jensen Huang, un día después de su conversación distendida con Merz. «Todas son empresas europeas y todas trabajan con Nvidia en IA». Pero para formar parte de esta nueva economía, ha advertido a continuación, «no basta con consumirla, hay que producirla». Alemania se ha quedado atrás, su consejo al país es «just get to work!» («poneos simplemente a trabajar»). ¿Qué le dirá a España?
Cientos de millones de la Administración Merz nutrirán el proyecto con Nvidia
A unos pocos cientos de kilómetros de distancia del aquelarre de la IA de Nvidia, en el pequeño municipio de Erlangen, cerca de Núremberg, un grupo de afortunados podemos hacer el tránsito desde las declaraciones a los hechos, de la poesía a la prosa tecnológica. Visitamos la primera planta en la que se ha hecho realidad la alianza por la IA industrial anunciada por Huang y el CEO de Siemens, Roland Busch, en el pasado CES de Las Vegas. Han tardado 10 meses en ponerla en marcha.
Aterrizamos los grandes mensajes del marketing tecnológico que acompañan a cada aparición estelar del CEO de Nvidia («siempre tiene que anunciar algo, ese es el nivel de presión», confiesa una persona de su compañía), y nos encontramos de bruces con un cambio de paradigma en la producción industrial. De la producción masiva que puso en los libros de historia a Henry Ford, a la producción inteligente, capaz de incorporar una novedad y de personalizar productos sin detener la línea de fabricación.
En Erlangen hay unas decenas de personas controlando la producción, con un perfil más próximo al de experto en tecnología que al de obrero de pancarta
No es una ensalada de humanoides, como nos hacen creer en vídeos habitualmente creados con IA que se trabaja en China. En Erlangen hay unas decenas de personas controlando la producción, con un perfil más próximo al de experto en tecnología que al de obrero de pancarta con conciencia de clase, como nos quieren hacer creer algunos en España.
Hay letra pequeña en esta expansión de la IA industrial, en efecto. Huang dice que hace falta construirla, pero es fundamental también afrontar el hecho de que la mayor parte de los datos industriales son como «un tesoro escondido», según me explica Cedrik Neike, miembro del comité de dirección de Siemens y presidente de Digital Industries.
Hay letra pequeña en esta expansión de la IA industrial
La mayoría de las empresas y organismos públicos no guardan los datos con el formato, ni con la estructura, ni de una manera que permita buscarlos en sus sistemas de información. «En este momento, necesitamos desentrañar todo esto», añade Cedrik Neike.
El tour europeo de Huang pone de relieve hasta qué punto el desarrollo del sector tecnológico está completamente ligado en la actualidad a la geopolítica. El contexto de incertidumbre global y de disrupción en las cadenas de suministro está impulsando la reconstrucción de plantas cada vez más cerca de los clientes finales. Abastecerse lejos de casa ha demostrado ser beneficioso, pero también una fuente de vulnerabilidad.
El tour europeo de Huang pone de relieve hasta qué punto el desarrollo del sector tecnológico está completamente ligado en la actualidad a la geopolítica
Eso exigirá infraestructuras flexibles y en red capaces de realizar simulaciones previas de acontecimientos posibles. «Estamos en un punto en el que realmente podemos cumplir con todas las promesas que hemos oído de los gemelos digitales durante los últimos 20 años, eso hasta ahora no era posible”, me apunta el vicepresidente de simulación de IA Física y de Omniverse de Nvidia, Rev Lebaredian, durante la visita a Erlangen. «En esencia, los gemelos digitales son máquinas del tiempo: te permiten predecir el futuro, futuros imposibles. ¿Y quién no necesita una máquina del tiempo?».
Jensen Huang, CEO de Nvidia, durante su entrevista en CBS News
- Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino