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Centro de Transfusión de la Comunidad de MadridEuropa Press

Amenaza

Hospitales, agua, electricidad y alimentos: las infraestructuras de España que pueden sufrir un ciberataque

Los ataques contra los bancos de sangre franceses alertan sobre una amenaza que va más allá del robo de datos. Instalaciones críticas que dependen de tecnologías conectadas también podrían convertirse en objetivos

El ciberataque sufrido por tres bancos de sangre franceses el pasado 2 de noviembre ha puesto de manifiesto una amenaza informática que puede tener consecuencias directas sobre el mundo físico. Los delincuentes no pretendían robar historiales médicos ni bloquear ordenadores para exigir un rescate. Su objetivo era alterar el funcionamiento de las cámaras frigoríficas donde se conservaban productos sanguíneos destinados a los hospitales.

Los atacantes consiguieron manipular los parámetros de refrigeración a través de sistemas gestionados por un proveedor externo e intentaron modificar las temperaturas desde los 30 grados bajo cero hasta los 110 grados positivos. Las alarmas permitieron reaccionar a tiempo y evitar la pérdida de las reservas.

Cuántas instalaciones imprescindibles para la vida diaria dependen de ordenadores, sensores y sistemas de control conectados a redes

El incidente plantea una cuestión especialmente delicada para España sobre cuántas instalaciones imprescindibles para la vida diaria dependen de ordenadores, sensores y sistemas de control conectados a redes.

La respuesta incluye hospitales, bancos de sangre, redes eléctricas, abastecimiento de agua, supermercados, instalaciones industriales, aeropuertos y centros logísticos. Muchos utilizan tecnologías capaces de supervisar y modificar procesos físicos a distancia.

El riesgo de perder la cadena de frío

El sector sanitario constituye uno de los ejemplos más sensibles. Los centros de transfusión, laboratorios, hospitales y almacenes farmacéuticos necesitan mantener determinados productos a temperaturas controladas durante su conservación y transporte.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recuerda que algunos medicamentos requieren temperaturas de entre 2 y 8 grados para garantizar sus condiciones de conservación.

En estas instalaciones se emplean sensores, registros electrónicos, alarmas y equipos de refrigeración que pueden estar conectados a plataformas de supervisión.

Un ataque contra esos sistemas podría alterar las condiciones de almacenamiento, interrumpir la monitorización o dificultar la detección de una avería. No todos los equipos son accesibles desde internet ni presentan las mismas vulnerabilidades, pero el caso francés demuestra que el acceso de un proveedor externo también puede convertirse en un riesgo.

Agua potable

Las plantas de tratamiento de agua, las estaciones de bombeo y los sistemas de distribución también dependen de tecnologías digitales.

Los equipos de control industrial permiten supervisar depósitos, regular caudales y gestionar distintos procesos de tratamiento. Una parte de estas operaciones puede realizarse desde centros de control alejados de las instalaciones.

El Centro Criptológico Nacional identifica expresamente las infraestructuras del ciclo integral del agua entre los entornos que requieren vigilancia frente a amenazas informáticas.

Centro de Control del Canal de Isabel IIMiguel Pérez

Un ciberataque podría provocar interrupciones operativas, alterar determinadas consignas de funcionamiento o dificultar la supervisión de los procesos. Esto no significa que un atacante pueda modificar automáticamente la calidad del agua, ya que que existen controles físicos, sistemas de seguridad y procedimientos de intervención.

Sin embargo, el riesgo ya no se limita a los datos cuando un ordenador participa en el funcionamiento de una instalación física.

Redes eléctricas y gas

La producción y distribución de energía constituye otro de los sectores especialmente sensibles. Centrales eléctricas, subestaciones, redes de distribución, gasoductos y plantas de regasificación utilizan sistemas industriales para controlar su funcionamiento.

Estas tecnologías permiten detectar anomalías, gestionar equipos y supervisar las instalaciones desde centros de operación. Un incidente informático grave podría obligar a aislar determinados sistemas, limitar operaciones o activar procedimientos de contingencia.

El riesgo reside también en las dependencias entre sectores. Una interrupción energética prolongada podría afectar a instalaciones sanitarias, telecomunicaciones y servicios de transporte, aunque las infraestructuras críticas disponen de mecanismos de protección y continuidad.

Supermercados y logística

La distribución alimentaria española depende igualmente de instalaciones cada vez más automatizadas. Grandes plataformas logísticas, almacenes frigoríficos y centros de distribución utilizan sistemas digitales para controlar temperaturas, inventarios y movimientos de mercancías.

Los supermercados incorporan además equipos de refrigeración monitorizados que pueden permitir mantenimiento y supervisión remotos.

Un ataque similar al registrado en Francia podría provocar pérdidas de alimentos refrigerados o congelados si consiguiera alterar sus condiciones de conservación durante suficiente tiempo.

Los aeropuertos, puertos y grandes almacenes automatizados también figuran entre los entornos de control industrial identificados por el Centro Criptológico Nacional.

España ya registra miles de incidentes

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó 122.223 incidentes durante 2025, un 26 % más que el año anterior.

De ellos, 401 correspondieron al ámbito de operadores esenciales e importantes. La banca concentró el 34 % de estos incidentes, seguida del transporte, con un 14 %, y la energía, con un 8 %. Estas cifras no implican que todos los ataques afectaran a equipos industriales ni que provocaran daños físicos.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó 122.223 incidentes durante 2025

España cuenta con un marco de protección de infraestructuras críticas regulado por la Ley 8/2011 y con mecanismos específicos de detección de amenazas industriales.

Entre ellos se encuentra el sistema SAT-ICS del Centro Criptológico Nacional, diseñado para identificar comportamientos sospechosos en redes de control y supervisión.

Sistema SAT-ICS del Centro Criptológico Nacional

La protección exige separar adecuadamente las redes informáticas de las industriales, controlar los accesos remotos de proveedores, mantener los equipos actualizados y disponer de alarmas y procedimientos independientes.

El ataque francés demuestra precisamente la importancia de esa última barrera. Los sistemas de vigilancia permitieron detectar las alteraciones y trasladar los productos antes de que resultaran dañados.

La principal amenaza de esta nueva generación de ciberataques es que sus consecuencias pueden producirse lejos de una pantalla. Un fallo provocado deliberadamente en un ordenador podría terminar afectando a la conservación de medicamentos, el suministro de agua, la distribución de alimentos o el funcionamiento de servicios esenciales.