Varios operarios trabajan en la recolección de lavanda, en Brihuega, Castilla La-Mancha

Varios operarios trabajan en la recolección de lavanda, en Brihuega, Castilla La-ManchaEuropa Press

La agricultura española critica el nuevo plan de la UE: «No hablan de la competencia desleal de Marruecos»

El documento, esperado con ansia por las pistas que podría aportar sobre la nueva PAC, ha sido recibido con desconfianza a pie de cultivo

La Comisión Europea ha puesto blanco sobre negro su estrategia para el complejo panorama que enfrentan los agricultores y ganaderos continentales: «Una ambiciosa hoja de ruta sobre el futuro de la agricultura y la alimentación en Europa».

Christophe Hansen, comisario de Agricultura y Alimentación, ha presentado Visión para la Agricultura y la Alimentación 2040 como una referencia que sienta las bases «para un sistema agroalimentario atractivo, competitivo, resiliente, justo y orientado al futuro para las generaciones actuales y futuras de agricultores y operadores agroalimentarios».

El documento, esperado con ansia en el campo español por las pistas que podría aportar sobre la nueva PAC (Política Agraria Común) 2028-2034, ha sido recibido con desconfianza a pie de cultivo.

Asaja y Coag, las dos organizaciones profesionales mayoritarias en España, han coincidido en calificar el nuevo plan de la Unión Europea (UE) para la agricultura y la ganadería como «una buena declaración de intenciones», aunque no han depositado mayor confianza.

«Va en una buena dirección y apreciamos que el comisario Hansen haya puesto esto por escrito, pero lo importante es que se traduzca en legislación concreta. A ver si a la hora de la verdad esto adquiere un carácter legal», apunta en conversación con El Debate José María Castilla, director de la oficina de Asaja en Bruselas.

Castilla puntualiza que la declaración de la Comisión, aunque bien intencionada, pueden tener efectos negativos significativos: «La regresividad de los pagos y el establecimiento de límites a las ayudas penalizan injustamente a las explotaciones más eficientes, que suelen ser las que generan mayor empleo, invierten en innovación y contribuyen de manera más significativa a la seguridad alimentaria. Además, estas medidas no tienen en cuenta las diferencias estructurales entre países y regiones, lo que podría generar desigualdades y desincentivar la modernización y el crecimiento de las explotaciones agrícolas».

La reacción de Coag ha sido significativamente más pesimista. «Es una declaración de buenas intenciones que se queda coja en las principales amenazas», comienza el comunicado, que critica que la UE haya obviado la uberización del campo y el creciente apetito de los fondos buitre por las mejores tierras de regadío del sur de Europa.

Coag condena que la Comisión Europea no haya incluido en su gran proyecto agroalimentario referencias a la destrucción del tejido productivo local «por la competencia desleal de los acuerdos de libre comercio de la UE con terceros países, caso de Marruecos o Mercosur».

La organización celebra la voluntad de que los precios en origen estén por encima de los costes de producción, pero advierte que para que sea realidad ha de estar acompañado «de actuaciones concretas y valientes en el ámbito de la política comercial europea».

Miguel Padilla, secretario general de Coag, ha responsabilizado al acuerdo de libre comercio con Marruecos de la desaparición del cultivo de la judía verde en España. «En el tomate Cherry vamos por el mismo camino. Ahora, con Mercosur, el vacuno de carne, los cítricos o la miel, ven amenazada su rentabilidad», ha recordado.

El mandatario de Coag ha argumentado que los objetivos expuestos por la Comisión Europea resultan poco creíbles si no hay un giro en la política de acuerdos comerciales comunitaria. «No basta con reconocer que los agricultores necesitan precios rentables, tal y como recoge el texto presentado. Hay que protegerlos de una competencia desleal que los aboca a vender por debajo de costes de producción».

Precios justos y rentas dignas para los hombres y mujeres del campo; un período de adaptación para asumir los importantes cambios que se producirán, «con un apoyo importante tanto en ayudas como en inversiones, formación y asesoramiento al margen del presupuesto de la PAC»; y un abanico de actuaciones en lo que concierne a los costes de producción, «cuya tendencia al alza ha reducido la rentabilidad del sector los últimos lustros», son los tres pilares que sostienen la línea de actuación planteada por Coag para el futuro del sector primario.

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