Organizaciones cinegéticas I

El CIC nació en París en 1930 como organismo de derecho privado y formado por ilustres cazadores de 28 países, siendo también socios las propias naciones formando una buena simbiosis en la que los privados comunicaban el espíritu y los gobiernos la autoridad.

Act. 07 abr. 2025 - 11:21

Logo CIC (Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre)

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La imagen tradicional muestra un hombre solo con escopeta y perro, ese individualismo ha contribuido a que los cazadores tardaran mucho en asociarse.

El pionero en estas cuestiones fue un taxidermista inglés, Rowland Ward´s que empezó en 1892 a publicar listas de los mejores trofeos de caza que pasaban por sus manos. Junto al nombre científico seguía la distribución geográfica de la especie o subespecie y las inventariaba por la longitud de los cuernos, añadiendo también el perímetro. Llegó a tener tanta influencia que en África se le conocía como «el libro» y sus medidas mínimas para cada trofeo constituían la desiderata de profesionales y cazadores. Subdividió bastantes especies, quizás más motivado por aprecio a los propietarios-clientes que por discutibles razones científicas.

La publicación de 1928 abarcó el mundo entero y es, por tanto, la primera vez que la caza se universaliza. Al fallecer, se liquidó su estudio y el Game Conservation International (Tejas), adquirió cabecera y derechos para proseguir en 1984 las publicaciones con el auxilio del CIC y conocidos expertos o cazadores como Kenneth Whitehead, Alfonso Urquijo, Bob Speegle, Príncipe Abdoreza, George Parker, Nicolás Franco, Tony Sánchez-Ariño y Robin Hurt. El último catálogo data del año 2006 y era el número veintisiete, pero la trofeística de Rowland Ward´s es hoy historia.

Realmente, la primera institución internacional ha sido el Conseil International de la Chasse, CIC, título que luego amplió con et de la Conservation du gibier. Utiliza oficialmente el francés, alemán y el inglés, aunque ahora se comunica principalmente con el último idioma. Nació en París en 1930 como organismo de derecho privado y formado por ilustres cazadores de 28 países, siendo también socios las propias naciones formando una buena simbiosis en la que los privados comunicaban el espíritu y los gobiernos la autoridad.

Sus fines son la conservación de la fauna salvaje y su hábitat y perpetuar la herencia cultural de la caza

Esta asociación de cazadores funciona con comisiones y grupos de trabajo: caza mayor y menor, aves migratorias, caza tropical, cultura, trofeos, etc. Sus fines son la conservación de la fauna salvaje y su hábitat, colaborar con instituciones internacionales con parecidos fines y perpetuar la herencia cultural de la caza. Se nutre de las cuotas de sus miembros especialmente con las de los 40 países miembros, ya que estas son de superior cuantía. El año 1999 trasladó su sede a Budapest, donde posee consideración diplomática y un museo de caza en Palarikovo; constituye la única asociación cinegética aceptada como observador en la ONU. La Asamblea anual se celebra el mes de Mayo y este año tendrá lugar en Doha dedicada a la cetrería.

Concede anualmente unos premios entre los que destaco por su relación con España el Edmond-Blamc dedicado a la gestión de territorios de caza que lo recibió la reserva de Las Batuecas y el de Literatura otorgado a dos españoles: Jorge de La Peña Payá por sus cuatro tomos «Las reservas españolas de caza» y yo mismo con «Dignidad de la caza.»

El CIC tomó relevancia al encargársele la organización de los trofeos en la Exposición de caza de Berlín 1937, fastuoso certamen patrocinado por el gobierno alemán a la mayor gloria del Estado Nacionalsocialista. Se dividió el trabajo entre diez comisiones las cuales elaboraron un sistema que, a través de diferentes mediciones ý valoraciones, arroja una suma representativa del trofeo. Establecieron fórmulas específicas para todas las especies europeas y otras más generales para las del resto del mundo y midieron los 2.479 trofeos presentados.

El mejor venado, cazado en Checoeslovaquia en 1730 por el Príncipe de Schwarzenberg obtuvo 246,4 puntos; un corzo polaco de la condesa Marya Mycielska alcanzó los 196 puntos; el mayor jabalí, polaco también, abatido por el conde Bielski sumó 151 puntos y finalmente el rebeco de Fagaras, Rumanía, cazado por A. Hessheimer con 141 puntos, es el único record que no ha sido nunca batido.

Estas fórmulas fueron ratificadas en la asamblea de Madrid en 1952 y se han venido utilizando en todas las exposiciones europeas de trofeos: Dusseldorf, Budapest, Novi Sad, Marsella, Turín, etc y siguen utilizándose en toda Europa para la valoración de los trofeos de caza, lo que proporciona al CIC una constante presencia en la sociedad cinegética. Dos españoles han sido sus presidentes, Alfonso de Urquijo Landecho y Nicolás Franco Pasqual del Pobil y el año próximo Luis de la Peña Fernández-Nespral estará al frente.

La siguiente institución en el tiempo es el Boone & Crockett Club que data de 1887, aunque entonces reducida a sólo los Estados Unidos. Fundada en Montana por el presidente Teodoro Roosvelt está dedicada a la conservación de la naturaleza con la caza como instrumento de apoyo insistiendo en la «cacería correcta,» esto es sujeta a normas y con una ética de respeto por los animales y el medio ambiente. Ha tenido una influencia significativa en la creación de los parques nacionales de EEUU y en la legislación medioambiental del país.

Al principio editó libros de Roosvelt y Georg Bird Grinnell a los que siguieron estudios puntuales destacando el dedicado a los carneros americanos. En 1932 esta organización se universaliza estableciendo unas fórmulas de medición para las especies americanas de caza mayor. Su último catálogo de trofeos data del año 2023 y relaciona 38 especies y subespecies en Norteamérica. El buen hacer ha prestigiado a Boone & Crockett, que está considerado como un organismo muy serio en cinegética y conservación pero sin la presencia que antes tuvo.

El marqués de Laserna, Íñigo Moreno de Arteaga, es académico de Honor de la R.A. de la Historia

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