Ganadería de vacuno en extensivo en la provincia de Salamanca
La ganadería española demuestra su poderío en el momento más difícil: «Francia ni se acerca a nosotros»
Las exigencias sanitarias de la Unión Europea (UE) para sus agricultores y ganaderos marcan los máximos estándares mundiales en muchas producciones.
Esta normativa, que en ocasiones empuja a los agrarios a una más que dañina competencia desleal frente a terceros países, encuentra un potente exponente en la ganadería de España.
Del cierre de mercados a comienzo de año por la lengua azul al brote de peste porcina africana (PPA) detectado en Cataluña hace unos pocos días, pasando por las sucesivas crisis sufridas por la llegada de la dermatosis nodular contagiosa (DNC) y la gripe aviar de alta patogenicidad HN51; los ganaderos españoles de bovino, ovino, porcino y avícola han plantado cara en un corto espacio de tiempo a numerosas amenazas que podrían haber supuesto una catástrofe total para su cabaña, algo que no ha sucedido gracias al buen hacer de quienes se encargan del trato diario con los animales.
«La responsabilidad de nuestros ganaderos ha sido ejemplar. La ganadería española se ha demostrado puntera en cuestiones de bioseguridad en las instalaciones y de seguimiento sanitario de la cabaña . España ha transmitido una seriedad que es clave a nivel internacional, algo que no todos los países pueden decir», explica en conversación con El Debate Ramón Solanilla, presidente de Asaja Aragón, región con un importante peso ganadero en el país y que ha vivido muy de cerca problemáticas muy recientes como la dermatosis nodular y la peste porcina africana.
«Las cosas se han hecho muy bien. Hay que destacar lo bien que han trabajado las administraciones regionales y la coordinación que ha existido para acotar al máximo estas enfermedades», señala Solanilla, que compara el caso de español con el galo: «Francia ni se acerca a nosotros en sanidad animal. Los ganaderos de España están muy profesionalizados y concienciados con aplicar las normas».
La efectividad de las medidas tomadas por los ganaderos nacionales ante los numerosos obstáculos sanitarios concentrados en unos pocos meses es más que demostrable: España avanza hacia los dos meses sin notificar nuevos casos de influenza aviar de alta patogenicidad en aves de granja, el último foco se declaró el 20 de octubre en Castilla y León a pesar de la relevante circulación del virus en aves silvestres. Todavía mejor es el escenario de la dermatosis nodular contagiosa, una enfermedad de categoría A para la Comisión Europea, lo que supone el sacrificio total de la ganadería en caso de contagio y de la que no hay nuevos focos desde el 22 de octubre. España solo ha notificado 17 casos de esta dolencia, mientras que Francia ha alertado 110 focos.
«La seriedad que transmite España es fundamental para ser un gigante exportador. La fuerte demanda de los productos ganaderos fuera de España se sostiene en gran medida porque los países compradores ven que cuando hay un problema se aplican políticas de control de manera modélica», asevera el dirigente de Asaja.
Herramientas como la regionalización, que permite que las restricciones afecten al menor número de explotaciones posibles y así mantener en funcionamiento los principales canales comerciales, evidencian esta confianza de los mercados en los productos ganaderos con origen España.
«Este tipo de circunstancias muestran por qué ha subido el precio del vacuno y del ovino. El ganado tiene costes muy importantes y con un valor menor sería imposible mantener la rentabilidad en las explotaciones ganaderas familiares», concluye Solanilla.