Recogida de manzanas en Galicia
El campo rechaza la subida del SMI: «Un trabajador cuesta 1.989 euros y los precios en origen no suben»
El salario mínimo ha pasado de 735 euros a 1.221 euros en apenas ocho años
La revalorización del salario mínimo interprofesional acordada entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos y aprobada este 17 de febrero en el Consejo de Ministros ha sido recibida con desaprobación en el campo.
El alza, que coloca el SMI en 1.221 euros al mes en 14 pagas –17.094 euros brutos anuales– supone un incremento del 66 % respecto a la cifra de 2018, con el consecuente aumento para los empleadores.
Asaja, la organización profesional agraria mayoritaria en España, denuncia que el coste real para una explotación agraria es de 1.989 euros mensuales, con la suma de salario y cotizaciones. «Con esta subida del SMI queda demostrado una vez más que los legisladores no conocen la realidad de los sectores económicos y en concreto del sector agrario», apunta Juanjo Álvarez, director de Asaja.
«Los costes laborales se disparan mientras los precios en origen siguen congelados y muchas explotaciones continúan en pérdidas», reprocha la organización, cuyo director ahonda en que «ojalá esa subida del 66 % se hubiera dado en los precios en origen».
El dirigente de Asaja acusa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de actuar en contra de los empresarios, ya que incide en que el campo está en pérdidas y muy alejado de la visión del Ejecutivo en la que se presumen grandes beneficios: «En el campo seguimos teniendo pérdidas. Cada vez tenemos unos costes fijos más altos y la subida del SMI es la gota que colma el vaso (...) ¿Qué beneficios tiene una empresa agraria? ¿Quién va a sembrar el cereal? ¿Conoce usted, señora ministra, lo que percibe por su cosecha un cerealista en este momento y cómo está de precio?», condena Álvarez, que señala a la destrucción de empleo en el sector agrario de los últimos tiempos.
La organización agraria indica que en 2025 desaparecieron casi 20.000 trabajadores del sector, lo que consideran un reflejo de la pérdida de actividad y de la falta de rentabilidad.
«Cada trabajador supone hoy para una empresa agraria un coste aproximado de 1.989 euros al mes en nómina, una carga que se suma a un escenario de pérdidas en buena parte de los sectores productivos. El campo no cotiza en bolsa», aseveran en Asaja, que advierten que esta medida generará más presión económica en una explotaciones que ya operan con márgenes mínimos.