Las organizaciones del sector apuntan a varios factores como origen del problema
El campo español, en jaque por la sobrepoblación de jabalíes y conejos: «Es un descontrol absoluto»
Ante este escenario, los representantes agrarios urgen a declarar la emergencia cinegética en las zonas más castigadas
La proliferación incontrolada de especies como el jabalí y el conejo ha dejado de ser un problema puntual para convertirse en una amenaza estructural para la agricultura en España. Según informes de la Agencia EFE y organizaciones agrarias, este fenómeno no solo está dinamitando la rentabilidad de las explotaciones en toda la península, sino que acarrea «graves riesgos para la sanidad animal y la seguridad vial».
Según la fundación Artemisan —basándose en datos de Agroseguro—, en 2024 se contabilizaron 26.617 hectáreas siniestradas por ataques de fauna, con «un coste estimado de 1,8 millones de euros en daños directos». El avance del informe de 2025 señala que la presión ha sido especialmente intensa «en la meseta central y el sur peninsular, cebándose con los cereales de invierno y las leguminosas». Solo en el mes de abril, se registró un ataque masivo que afectó a 16.000 hectáreas.
Más allá de las pérdidas agrícolas, la sobrepoblación de jabalíes —cuyo número ha crecido un 550 % en las últimas tres décadas— representa un peligro público. Pere Roqué, presidente de Asaja en Cataluña, vincula a esta especie «con más de 15.000 accidentes de tráfico al año». A esto se suma la preocupación por la sanidad animal, tras la reciente detección de focos de peste porcina africana en jabalíes de la provincia de Barcelona.
Desde organizaciones como COAG y Unión de Uniones, denuncian un «descontrol» absoluto, especialmente con el conejo. Se estima que más de un millón de hectáreas sufren daños por esta especie.
Anastasio Yébenes, de Unión de Uniones, alerta sobre la aparición de conejos híbridos de mayor tamaño y capacidad reproductiva, capaces de «arrasar cultivos, trepar por parras e incluso morder cortezas de árboles para extraer savia».
Causas y soluciones propuestas
Las organizaciones del sector señalan diversos factores como el origen de esta crisis, destacando especialmente «el impacto de la suspensión de la actividad cinegética durante la pandemia y la falta de una respuesta ágil por parte de las administraciones públicas».
A esto se suman los programas ambientales de reintroducción de depredadores, como el lince o el águila real, que han fomentado la suelta de conejos como base alimenticia, agravando el descontrol poblacional en el campo.
Ante este escenario, los representantes agrarios urgen a declarar la emergencia cinegética en las zonas más castigadas y defienden la caza como la «vacuna indispensable» para frenar una problemática que ya amenaza seriamente la viabilidad del mundo rural español.