Una balanza y varias piezas de frutas y hortalizas

Una balanza y varias piezas de frutas y hortalizas

Detectan pesticidas prohibidos en «alimentos cotidianos» que cuestionan los acuerdos comerciales de la UE

La organización de defensa de los consumidores Foodwatch ha detectado estas sustancias en arroz, tés y otras especias importadas

En plena discusión acerca de las garantías exigidas por Europa en los acuerdos comerciales con Mercosur o con India, un estudio realizado por la organización en defensa de los consumidores Foodwatch ha dejado en evidencia el cumplimiento de las mismas.

Y es que un estudio realizado en supermercados de Alemania, Francia, Austria y los Países Bajos el pasado mes de marzo ha detectado la presencia de «residuos de plaguicidas no aprobados en la UE en productos alimenticios cotidianos».

Precisamente la mayor queja de los agricultores españoles, y del resto de Europa, se refería a que en los países con los que se pactan acuerdos comerciales utilizaban pesticidas que en Europa están prohibidos, lo que hace que los productos importados sean más baratos que los producidos aquí.

Por mucho que la Comisión Europea asegurara que los productos de Marruecos, Mercosur, India u otros países tendrán las mismas exigencias fitosanitarias que los producidos en Europa, este estudio de Foodwatch deja en evidencia el cumplimiento de estas garantías y, por lo tanto, dan la razón a los agricultores españoles.

En el estudio de Foodwatch, de las 64 muestras analizadas en el muestreo, 49 contenían residuos de plaguicidas por encima del límite. En particular, se detectó la presencia de 54 sustancias plaguicidas diferentes, incluidas 27 no aprobadas a nivel de la UE.

Los productos más contaminados fueron las especias como el pimentón, el chile o el comino. Todas las muestras analizadas de esos tres productos los contenían. También se encontraron residuos similares en el té verde.

Por otra parte, los residuos de plaguicidas no autorizados detectados con mayor frecuencia fueron el clorfenapir, la bifentrina, el espirotetramat, los tres neonicotinoides: clotianidina, tiametoxam e imidacloprid, y el fungicida para el arroz isoprotiolano.

Foodwatch asegura que la situación se debe a «las lagunas en el marco legal vigente», que permite a las empresas europeas exportar sustancias con efectos nocivos conocidos para la salud o la fauna silvestre, como el paraquat, un herbicida altamente tóxico relacionado con la enfermedad de Párkinson. Después se produce el efecto rebote, cuando la UE importa alimentos que contienen residuos de esas sustancias.

Además, el informe denuncia que cuando se prohíbe un plaguicida en Europa, la Comisión Europea no reduce automáticamente los límites de residuos en los alimentos al mínimo, sino que introduce periódicamente límites de tolerancia «en función de consideraciones comerciales».

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