Siguiendo la tradición
El ojeo tradicional es casi imposible. Sin embargo su dueño actual ha desarrollado una manera de obligar a volar a las perdices como meteoritos. No solo no tiene nada que envidiar, sino que supera en dificultad y espectáculo a los mejores ojeos de perdiz
Roque Armada con los resultados de un puesto
Hace nada ha escrito Lolo de Juan un precioso articulo en esta sección sobre mi primo Jaime Patiño. Se me ha ocurrido que puede ser interesante describir una de las jornadas de caza de perdices que Jaime organiza, en su preciosa dehesa «Prados del Espinar».
Una finca con más de 300 años de tradición
La dehesa de Prados lleva más de trescientos años en manos de la misma familia. Su fundadora allá por 1720 fue la primera marquesa de Perales del Rio, doña Antonia de Velasco y López de Moreda. La poderosa familia Perales, de la cual también me honra descender, pues Prados fue de nuestro común tatarabuelo Manuel Fernández Duran y Pando, V Marqués de Perales y sexto dueño de Prados, tenía una de las mayores cabañas ganaderas del siglo XVIII. La oveja de raza Merina era una de las principales riquezas que existían en nuestro país y en el mundo entero. Los marqueses de Perales reunieron una importantísima cabaña que duró dos siglos, que fue puntera en España.
Con la caída del valor de la lana hace 50 años, mi primo Jaime Patiño Mitjans, conde de Teba, tuvo que reconvertir la finca a nuevos usos y explotaciones agrícolas, más acordes con los tiempos modernos. Dentro de las explotaciones actuales que puede dar una dehesa, se ha desarrollado una divertida modalidad de caza de perdiz que les voy a contar.
Destaca por lo quebrado de la finca que se encuentra entre 1.200 metros y 2.000 metros de altura en la sierra de Guadarrama que aún siendo rica en pastos carece de siembras. Por ello el ojeo tradicional es casi imposible. Sin embargo su dueño actual ha desarrollado una manera de obligar a volar a las perdices como meteoritos. No solo no tiene nada que envidiar, sino que supera en dificultad y espectáculo a los mejores ojeos de perdiz. Además por los dificilísimos tiros, muchas quedan vivas, repoblando la Sierra de Guadarrama, donde alimañas, pesticidas y herbicidas, extinguieron totalmente la perdiz.
Las tradicionales y difíciles perdices de Prados
Las sueltas se realizan desde unos peñascos altísimos desde los que las patirrojas se descuelgan como tiros. Si le sumamos el fuerte viento que suele hacer en esas alturas del Guadarrama, les aseguro que pegarle a un de esas patirrojas es un desafío bastante más difícil que bajar una perdiz ojeada en las llanuras de Toledo o Ciudad Real.
Y es que el dueño de Prados hoy, Jaime Patiño, sabe de perdices. Siendo nieto de la que sin duda se considera la mejor escopeta de la historia de España, el conde de Teba, Carlos Mitjans y Fitz-James Stuart, sabe lo que es hacer volar a una perdiz.
Tableau final
«Bunting», el conde de Teba, que venía a Prados a cazar corzos en vida de mi tío Borja, -el Padre de Jaime-, entró por pleno derecho en la leyenda de la caza, llegando a la categoría de mito... Con frases como «esa no la mata ni Teba» y referencias a él incluso dialogos en películas españolas de los años 60.
Teba tenía en su haber muchos records... El mayor número de perdices en un puesto, de ansares, etc, y como tirador, fue campeón del mundo de tiro de pichón, copas de España, en total más de 300 ganadas con una escopeta en las manos. El record no batido de 113 pichones sin cero.
Participó como escopeta puntera, invitado por el generalísimo Franco en la cacería de perdices que fue record de España el 25 de Octubre de 1963 en la Encomienda de Mudela. Es este día que figura en los anales del ojeo de perdiz se cobraron entre las mejores escopetas de España, la friolera de 4.850 perdices, cuando aun no se sabía lo que era una granja de perdiz.
Fue también gran aficionado a la montería, con 5 venados abatidos con 5 balas de cerrojo en una montería. Sus trofeos y los ecos de sus gestas perduran en su palacio de Ventosilla, en Toledo, donde fue educado mi primo Jaime en el amor al campo y el respeto a la naturaleza. Este saber hacer, es el que se respira en la deportividad e ilusión que ha puesto en las cacerías de Prados.
El respeto absoluto por la tradición
Pero otra de las maravilla de Pardos es cómo se cuida la tradición. Un magnifico desayuno con migas en la acogedora «cija» o aprisco del Quintanar nos hará acumular energías para enfrentarnos al duro clima del Guadarrama. El sorteo seguidas de las instrucciones de seguridad bajo una gran bandera de España seguido de un rezo en recuerdo de cazadores caídos, nos recuerda la vieja tradición de la caza que hay en España.
El día se suele componer de tres ojeos diferentes. Después de los dos primeros se toma un «taco» en el campo para recuperar fuerza, pues el frío del Guadarrama indudablemente habrá despertado su apetito. Un consomé acompañado de jamón, lomo, queso y todo bien regado con un buen vino dulce tomado entre enormes piedras del granito segoviano que llamamos «Berrocales» indudablemente le harán recuperarse del frío clima. Todo ello divinamente servido en una preciosa «Jaima» donde se atiende con todo el detalle del mundo.
Después del taco, se suele hacer una tercera suelta de patirrojas. Ya a media tarde nos refugiamos en el acogedor aprisco de «El Quintanar» donde tomaremos una magnífica comida. Tras ella nos sacaremos las fotos de rigor. Para ello se habrán presentado las perdices en un precioso tableau bajo una enorme bandera de España que nos recordará el orgullo y el amor a nuestro país.
Y sin más se emprenderá el regreso a Madrid distante apenas 45 minutos de autovía. Habremos pasado una bella jornada de campo, gracias al cariño, a la amabilidad y a la profesionalidad de Jaime. Sin duda llevaremos con nosotros una lección del buen hacer y de tradición de la caza de la perdiz en España de una manera que quedará grabado durante mucho tiempo en nuestro corazón.
- Roque Armada es director de Armada Expediciones y de la escuelas de tiro de Trofeo e Iberalia TV