Una cabra pasta en la Comunidad de Madrid
La invasión de 300 cabras que limpia el monte para frenar los incendios
El pastoreo permite reducir la carga de combustible vegetal en los montes públicos y trabajar en la prevención con el aprovechamiento del ganado extensivo
La bonanza de las lluvias del invierno y la primavera pintan de verde el campo. Después de varios años de sequías encadenadas, la gran parte del territorio nacional disfruta por segundo año consecutivo de unas condiciones meteorológicas favorables para la naturaleza.
El empujón del agua y las temperaturas, fundamentalmente en la estación primaveral, resulta esencial para el correcto desarrollo de los pastos y los bosques, que a su vez requieren un mantenimiento fundamental para convertirse en el combustible vegetal capaz de asolar miles de hectáreas en verano.
Con el recuerdo reciente del verano de 2025, considerado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación «el peor año de incendios desde que existen registros» en España, los responsables de anticipar este tipo de desastres recurren a medidas preventivas que disminuyan la posibilidad de expansión de los posibles grandes fuegos propios del verano.
El pastoreo aparece como una de las alternativas más convincentes para proteger el patrimonio forestal, ya que permite reducir la carga de combustible vegetal en los montes públicos y trabajar en la prevención con el aprovechamiento del ganado extensivo. Esta práctica, empleada históricamente en España, ha perdido protagonismo en las últimas décadas con el abandono de los pueblos y la consecuente reducción de la cabaña ovina y caprina; sin embargo, el municipio madrileño de Soto del Real ha recurrido a esta herramienta.
Según ha explicado en conversación con la Cadena SER Nacho García, concejal de Sostenibilidad Ambiental de Soto del Real, 300 cabras realizarán en los próximos días las labores de desbroce y prevención de incendios en 16 hectáreas de praderas de la localidad.
Los trabajos, que serán a cargo del rebaño de cabras del joven ganadero Javier de los Nietos, se prolongarán durante un mes con el objetivo principal de reducir los riesgos ante posibles incendios forestales, que constituyen la principal amenaza para la estabilidad y conservación de estos ecosistemas, provocando graves pérdidas ambientales, económicas y sociales, y poniendo en riesgo tanto a la población como a los recursos naturales.
La actividad de pastoreo aporta importantes beneficios ambientales, como el aumento de la biodiversidad, la dispersión de semillas, la mejora de la estructura del suelo y la reducción de la erosión y la desertificación.
El pastoreo contribuye de manera directa a reducir el exceso de combustible vegetal, genera discontinuidades en la masa forestal que frenan la propagación del fuego y refuerza la vigilancia del territorio gracias a la presencia constante de los pastores, especialmente en zonas de difícil acceso.