Un tractor en España
El gasoil agrícola cuesta más que el diésel y la gasolina antes del comienzo de la guerra en Irán
El gasóleo B se sitúa por encima de los 1,55 euros por litro, a escasos 0,1 euros de su máximo histórico y más de 0,5 euros por litro sobre el valor al inicio del año
El conflicto entre Estados Unidos e Irán deja importantes consecuencias en la economía mundial.
Una vez más, el tejido productivo aparece como uno de los más sacudidos por este impacto. El sector agrario se desangra presa de la incertidumbre generada en el estrecho de Ormuz, lugar por el que discurren una importante porcentaje de las materias primas claves para la producción agrícola y ganadera del globo.
El combustible y los fertilizantes, básicos en cualquier explotación agraria, han visto desbocado su valor desde el estallido de la guerra en Irán; sin embargo, y pese a que los agricultores y ganaderos ven sustancialmente infladas su facturas desde marzo, el precio que obtienen por sus productos ha caído en muchos casos.
Este desequilibrio se evidencia, por ejemplo, en la cuenta de resultados de las fincas de vacuno de carne, que a la vez que soportan un desplome continuado en el precio en origen de sus animales sufren las consecuencias de la guerra en Irán con un fuerte incremento del gasóleo B, el popularmente conocido como gasoil agrícola.
Este combustible empleado para las labores agrícolas y ganaderas, esencial para la actividad de estos negocios, se sitúa en valores superiores a los que marcaba el diésel convencional o la gasolina sin plomo 95 antes del inicio de las acciones bélicas en Irán.
El 4 de agosto de 2026, el gasóleo B tenía un precio medio superior a los 1,55 euros por litro en España. Durante los meses de enero y febrero, previos al inicio de la contienda en Oriente Medio que ha desbocado el precio de los hidrocarburos y otros insumos agrícolas básicos, el precio medio de la gasolina y el diésel era sensiblemente inferior al que marca el gasoil agrícola.
El gasóleo A –diésel estándar que utilizan los ciudadanos para hacer funcionar sus vehículos– osciló de media en febrero entre los 1,41 y los 1,44 euros por litro; la gasolina sin plomo 95 se movió desde los 1,51 euros por litro hasta los 1,54 euros por litro, siempre por debajo del coste alcanzado en agosto por el gasóleo B, que se aproxima al máximo histórico de 1,66 euros por litro.
El agujero con este aumento del precio del combustible es considerablemente mayor en el bolsillo de los agrarios que en el resto de la sociedad en general, ya que hace en febrero el precio medio del gasóleo B apenas alcanzaba el euro por litro. Además, el consumo medio de un tractor es incomparable con el de un utilitario común.
Una hora de trabajo en un tractor estándar de 100 CV requiere la utilización de unos 15 litros de gasoil agrícola, lo que con el precio actual supone un gasto de 23,25 euros; mientras que en febrero ascendía a 16,2 euros. La diferencia, de unos 7 euros por hora, deja un sobrecoste de más de 56 euros diarios solo en la utilización del tractor en una jornada de 8 horas, a lo que habría que sumar el encarecimiento en fertilizantes, piensos o energía producido tras el inicio de la guerra en Irán.
Desde el 22 de marzo hasta el 30 de junio de 2026, el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio del Gobierno permitió la rebaja del 21 de IVA que se aplica al gasóleo B al 10 %, aunque desde el 1 de julio este apoyo ha desaparecido. Hasta el 30 de septiembre, el Gobierno de España acordó prorrogar la ayuda extraordinaria al gasóleo agrícola de descuento de ayuda de 0,2 euros por litro mediante el Real Decreto-ley 18/2026.
El periodo subvencionable abarca desde el 22 de marzo hasta el 30 de septiembre y, para determinar la cuantía, se establecerá un consumo medio diario a partir del total anual, que se multiplicará por los días incluidos en ese periodo y por el importe de la ayuda. El total subvencionable se elabora en torno a los litros de gasóleo B utilizados en 2025 que, multiplicado por los días del período (193 del 22 de marzo al 30 de septiembre), sumará la cifra de litros a multiplicar por los 0,2 euros por litro que se devolverán a los agrarios.