Antón Riestra
Cuando no cazo, leoAntón Riestra

Un premio Nobel para la caza

Si Miguel Delibes no recibió el premio Nobel, no creemos que haya ningún escritor que se pueda sentir ofendido por no haberlo recibido

Ilustración sobre un cazador recibiendo un Premio Nobel

Ilustración sobre un cazador recibiendo un Premio NobelGenerada por inteligencia artificial

El pasado 8 de octubre la Academia Sueca concedió el Nobel de Literatura a la canadiense Anne Carson, poeta, ensayista y traductora que ha sabido llevar la tradición grecolatina a una escritura muy personal, difícil de encasillar. Con las noticias sobre el tema, no es raro que cualquier aficionado a la literatura se sienta tentado a revisar la lista histórica de los galardonados y comprobar si en su biblioteca cuenta con alguna obra interesante de ellos, tanto para releerla como para abordarla por primera vez. A los bibliófilos cinegéticos les suele pasar lo mismo, lo que llega a sorprender a la gente menos familiarizada con el tema. ¿En serio hay premios Nobel que escribieron sobre caza?

Hay algunos autores que son bastante evidentes. El primero que suele venir a la cabeza de cualquier aficionado a la caza es Ernest Hemingway, galardonado en 1954 y uno de los grandes narradores del siglo XX. Aparte de sus obras más famosas con marcado carácter cinegético, como 'Las verdes colinas de África' o 'Las nieves del Kilimanjaro', también merece la pena rescatar 'La breve vida feliz de Francis Macomber', quizás no tan conocida pero francamente entretenida, en la que se aprovecha un safari para tejer una intriga con triángulo amoroso y lo que podría ser un asesinato. William Faulkner (premio 1949), cuya aportación a la novela contemporánea americana es clave, también llevó la caza a algunas de sus obras, como los relatos cortos 'El oso' u 'Otoño en el delta', recogidos en 'Desciende, Moisés', y que se pueden leer en una tarde.

Otros nombres puede que sorprendan incluso a los verdaderos aficionados a la literatura cinegética. Thomas Mann (Nobel en 1929), cuya capacidad para analizar la sociedad en que vivía le valió el galardón, plasmó varias cacerías en la parte final de 'Señor y perro', editada en castellano en 1946 por Ediciones Lauro. Winston Churchill (Nobel en 1953), más conocido por su faceta política y premiado sobre todo por su obra histórica y biográfica, recogió algunas de sus cacerías en 'Mi viaje por África', publicado en castellano en 2004 por Ediciones del Viento (casi 100 años después de su aparición original en inglés).

Evidentemente, no todos los premiados con el Nobel que han abordado el tema de la caza lo han hecho desde una perspectiva positiva. La polaca Olga Tokarczuk, premiada en 2018, en su novela «Sobre los huesos de los muertos», editada por Siruela en 2019, nos presentaba a una protagonista preocupada por la conservación del medio ambiente y que veía claramente a los cazadores como enemigos de la naturaleza.

Tampoco faltan los autores que nunca consiguieron el Nobel, y que desde luego merecen un hueco en la estantería. Jack London, conocido por 'Colmillo Blanco' o 'La llamada de lo salvaje', también publicó obras de caza, como 'La historia de Keesh', en la que la caza aparece ligada a la supervivencia. George Orwell, autor de '1984' y de 'Rebelión en la granja', también escribió 'Cazando un elefante', publicado en Buenos Aires en 1955 por la Editorial Guillermo Kraft. Aunque puede no ser estrictamente un texto de caza, no deja de ser una reflexión muy interesante sobre la vida colonial y las imposiciones sociales, que tantas veces terminan dictando nuestro comportamiento.

Norman Mailer, premio Pulitzer en 1969, fue otro famoso escritor que no pudo obtener el galardón. En su novela '¿Por qué fuimos al Vietnam?' aprovechaba para hacer una crítica despiadada a la caza más ostentosa y de paso cuestionar también la participación americana en la guerra en aquel país asiático.

Pero seamos serios… si Miguel Delibes (que solía decir aquello de que «No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe») no recibió el premio Nobel, no creemos que haya ningún escritor que se pueda sentir ofendido por no haberlo recibido.

Está claro que hay muchos grandes autores que, a favor o en contra, han escrito sobre la caza. Para el que es cazador es una suerte poder disfrutarlos, y para el que no lo es, quizá la manera más honesta de acercarse a este mundo. El próximo octubre, cuando vuelva a fallarse el premio, volveremos a la estantería a comprobar si el nuevo nombre ya estaba allí, entre los libros de caza.

  • Antón Riestra es vocal del Círculo de Bibliofilia Venatoria

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