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23 de julio de 2024

Fragmento del vídeo EctoLife

Fragmento del vídeo EctoLifeHashem Al-Ghaili

Úteros artificiales: una utopía sanitaria y un avispero ético vendido como «el futuro de la natalidad»

El catedrático Javier Pérez Castells resume las razones técnicas y morales que desbaratan un polémico proyecto ideado por un biotecnólogo yemení

El pasado 9 de diciembre, el director de cine y biotecnólogo yemení Hashem Al-Ghaili colgó en YouTube un vídeo de casi 9 minutos que causó una ola de repulsa inmediata. Lo titulaba EctoLife: la primera instalación mundial de úteros artificiales y en él recreaba un proyecto futurista que se presentaba como remedio a la crisis global de natalidad: embriones gestados en máquinas con todo lo necesario para desarrollarse y nacer con posibilidad de una modificación genética a la carta.

Afortunadamente, tal y como recuerda Javier Pérez Castells, catedrático de Química en la Universidad CEU San Pablo, el concepto que imagina Al-Ghaili resulta inviable a día de hoy y lo será también con seguridad en el futuro.

«Cuando se desarrolla en el vientre materno, al bebé le suceden una gran cantidad de procesos que no tenemos en cuenta. No es como regar la tierra y que germine una planta; hay una alimentación, una interacción nerviosa y afectiva, una serie de variaciones y eventos que van surgiendo a lo largo del día y que no se pueden sustituir artificialmente. El que ha inventado esto habla de que los padres puedan hablar a los bebes a través de unos micrófonos o que la alimentación sea a través de una sonda similar al cordón umbilical llena de nutrientes. Todo eso va a ser imposible, ¿cómo vamos a ser capaces de crear un líquido semejante a la sangre que pueda estar pasando entre la placenta y el embrión? ¿qué papel tendría ahí la placenta? Las preguntas son infinitas», resume en declaraciones a El Debate.

Pero las consideraciones técnicas resultan poco menos que baladís en comparación con la dimensión ética del asunto. «Es terrible que la sociedad empuje a algunas mujeres a posponer la maternidad hasta límites prácticamente imposibles la maternidad o directamente a abandonar la idea, pues después va a haber probablemente muchos casos de remordimientos o frustración en etapas más avanzadas de la vida. Y no digamos ya mujeres que preferirían que su experiencia de maternidad fuera a través de esta vía, perdiéndose lo que supone el embarazo. Un mundo en el que se renuncia a algo absolutamente vital como es la maternidad y el embarazo es un mundo desprovisto de su esencia y en el que no merece la pena vivir, así que espero que no llegue a materializarse», prosigue Pérez Castells.

En cuanto a los tratamientos eugenésicos que también se ofertan en el vídeo-anuncio, el catedrático es optimista: «Creo que no se va a poder hacer, más allá de consideraciones éticas, porque se van a producir resultados inesperados. Puede que algunos embriones sean editados, pero acabará trayendo más problemas que soluciones por los posibles efectos secundarios derivados de esa técnica».

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