El Cometa C/2023 A3 observado el 1 de octubre de 2024 sobre el Observatorio del Teide (IAC)
Ciencia
Cuatro países a los que los amantes de la astronomía deben ir al menos una vez en la vida
El astroturismo no solo invita a admirar la belleza del universo, sino que permite reconectar con la tranquilidad de entornos naturales privilegiados.
El astroturismo, una forma de viajar orientada a contemplar cielos estrellados desde enclaves privilegiados, se ha consolidado este año como una de las principales tendencias del sector. En un mundo cada vez más afectado por la contaminación lumínica, la posibilidad de disfrutar de noches despejadas se ha convertido en un reclamo excepcional para quienes desean desconectar del ritmo urbano y reencontrarse con la naturaleza.
Con la ayuda de aplicaciones y dispositivos accesibles, cada vez más personas se animan a explorar lugares con baja contaminación lumínica. En este contexto, WeRoad ha elaborado una selección de cinco destinos especialmente recomendables para quienes deseen vivir la magia de una noche bajo las estrellas.
En España, sin necesidad de grandes desplazamientos, es posible disfrutar de cielos limpios y oscuros. En las Islas Canarias, el Parque Nacional del Teide, en Tenerife, y el Roque de los Muchachos, en La Palma son puntos de referencia para los aficionados a la astronomía, gracias a su altitud y a la calidad de sus miradores astronómicos. Otros enclaves destacados son el Parque Nacional de Monfragüe, en Extremadura, y el encantador pueblo medieval de Albarracín, en Aragón.
Parque Nacional de Monfragüe
Nepal ofrece una alternativa más remota y aventurera. Gracias a sus montañas elevadas y cielos claros, el país asiático se convierte en un destino soñado para el astroturismo. En puntos como Nagarkot, a unos 32 kilómetros de Katmandú, o en Poon Hill, a más de 3.000 metros de altitud, se puede disfrutar de vistas despejadas del firmamento. Dado que las temperaturas en estas altitudes pueden ser bastante bajas, conviene llevar abrigo adecuado, una manta para recostarse y, para los más entusiastas, una linterna de luz roja, que permite mantener la adaptación visual a la oscuridad sin interferir en la observación.
Poon Hill, en Nepal
Marruecos, por su cercanía y riqueza cultural, es otra opción idónea para quienes buscan un equilibrio entre exotismo y naturaleza. Las dunas de Erg Chebbi, cerca de Merzouga; el desierto de Agafay, en las inmediaciones de Marrakech; y las montañas del Anti-Atlas, en la región de Souss Massa, ofrecen panorámicas espectaculares del cielo nocturno.
Vista del cielo nocturno desde el desierto marroquí
México destaca no solo por la calidad de sus cielos, sino también por su vinculación histórica con la astronomía. La herencia cultural de los mayas, cuyo conocimiento del cosmos fue notable, añade un componente especial a cualquier escapada nocturna. Espacios como el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California –donde se encuentra el Observatorio Astronómico Nacional–o el Parque Ecológico Joya-La Barreta, en Querétaro –primer espacio urbano de América Latina dedicado a la observación estelar–, ofrecen condiciones inmejorables para disfrutar del firmamento.
Parque Ecológico Joya-La Barreta, en México
El astroturismo, en definitiva, no solo invita a admirar la belleza del universo, sino que permite reconectar con la tranquilidad de entornos naturales privilegiados. Una forma de viajar que combina la contemplación con la aventura y que, cada vez más, despierta el interés de quienes buscan experiencias distintas, alejadas del ruido y de las luces de la ciudad.