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Imagen de archivo del 11 de febrero de 2025 del empresario sudafricano Elon Musk (c) y su hijo (i) junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d), durante un encuentro con medios de comunicación en el Despacho Oval de La Casa BlancaEFE

Ciencia

El enfrentamiento Musk-Trump debilita a EE.UU. y amenaza con dar alas a Rusia en la carrera espacial

Una posible ruptura entre el presidente y el magnate podría derivar en el desmantelamiento de la EEI o la cancelación de la misión Artemis III, prevista para 2027

Del amor al odio suele haber un simple paso. El último exponente de este conocido refrán era protagonizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien junto al siempre excéntrico Elon Musk, han reflejado una de las 'rupturas' más curiosas –a la par inesperadas– del panorama político actual.

Lejos quedaron los cumplidos y las muestras de confianza en público entre el magnate y el presidente desde que este último asumiera la presidencia del país el pasado mes de enero. Desde entonces, la relación entre ambos ha ido derivando en una lucha de egos que alcanzaba su punto álgido en los últimos días, lo que podría tener varias consecuencias en lo que a la exploración espacial se refiere.

Con la candidatura de Jared Isaacman –del círculo de Musk– para dirigir la NASA totalmente descartada, ahora la gran duda es qué ocurrirá con los distintos contratos que la agencia sigue manteniendo con SpaceX. El presidente, que ya amenazó con cancelar los multimillonarios contratos de Musk, se enfrentaría a un escenario sin precedentes, con la carrera espacial totalmente estancada. Por su parte, el magnate llegó a sugerir que desmantelaría la nave espacial SpaceX Dragon de la NASA. Una amenaza que fue modificada por el propio Musk, dadas las posibles pérdidas económicas a las que se enfrentaría de seguir con su órdago.

Fotografía de archivo del 30 de mayo de 2025 del presidente estadounidense, Donal Trump (d), saludando al empresario sudafricano Elon Musk durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval de La Casa Blanca en WashingtonEFE

Tal como ha detallado The New York Times, las compañías de Musk se beneficiarán de al menos 3.000 millones de dólares a través de los casi cien contratos con diecisiete agencias diferentes, incluyendo la NASA y el Departamento de Defensa, que dependen de SpaceX para el lanzamiento de satélites y otros servicios. Además, el inmenso conglomerado de Musk depende en gran medida de las regulaciones de la Administración Federal de Aviación (FAA) para el lanzamiento de cohetes, en el caso de SpaceX.

Rusia, pescando en río revuelto

Actualmente, SpaceX es la única empresa espacial estadounidense que transporta regularmente astronautas hasta y desde la Estación Espacial Internacional. En 2022, la NASA adjudicó a ésta cinco vuelos tripulados más a la estación espacial, lo que elevó el contrato a casi 5.000 millones de dólares.

Por lo tanto, la tensión que ahora mismo impera entre Trump y Musk podría derivar en un retroceso realmente considerable en lo que a materia espacial se refiere –y económica–. Este escenario, aunque de momento improbable, podría tener una serie de efectos secundarios y un ganador inesperado: Rusia. El régimen de Vladimir Putin se ha caracterizado por seguir muy de cerca los constantes cruces de declaraciones entre Musk y Trump, llegando a elevar aún más la tensión.

En las últimas horas, Errol Musk –padre del magnate– viajó a Rusia para participar en un foro patriótico organizado por el Instituto Tsargrad, centro de estudios dirigido por Alexandr Duguin, ideólogo del presidente ruso según informaron en las últimas horas medios cercanos al Kremlin.

De igual manera, una posible ruptura entre la NASA y SpaceX provocaría un cisma en las misiones espaciales, siendo las naves rusas Soyuz las favoritas para albergar los distintos lanzamientos, lo que implicaría un cambio de 180º en la carrera espacial mundial.

Asimismo, distintas misiones previstas para el medio y largo plazo se verían amenazadas en el caso de que se produjera una ruptura total. El desmantelamiento de la Estación Espacial Internacional (EEI) –que concluirá su vida útil en 2030– depende casi exclusivamente de SpaceX. Por ello, una posible cancelación de los distintos proyectos entre la agencia estadounidense y la empresa de Musk podría derivar en un problema aún mayor. Por su parte, otro tipo de proyectos como al vuelta del hombre a la Luna –con la misión Artemis III a mediados 2027– o la exploración de Marte se verían gravemente afectados.