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Dibujo de un dodo en libros de texto de Francia en el siglo XIXGetty Images / Beeldbewerking

Ciencia

El inesperado papel de las palomas en el regreso de un ave extinta hace 300 años

Tal como detallan los distintos estudios, el último avistamiento de este ave se registró en 1662 y para 1690 ya era considerado oficialmente extinto

Aunque no hay una cifra exacta, se estima que entre 10.000 y 100.000 especies han desaparecido en los últimos 10.000 años como consecuencia de la actividad humana. La caza excesiva, la sobreexplotación de recursos, la destrucción de hábitats y las especies invasoras son las principales causas de las extinciones actuales. Recientemente, especies como la Tortuga de Pinta –en 2012–, el Melomys de Bramble Cay –en 2019–, el Rinoceronte Negro Occidental –en 2011– o el Delfín del río Yangtsé –en 2006–, son algunos de los animales que han desaparecido en el presente siglo.

En este contexto, la empresa estadounidense Colossal Biosciences se habría puesto por meta 'resucitar' a un animal que no se ve desde hace más de tres siglos. Conocido como dodo (Raphus cucullatus), este ave no voladora endémica de islas Mauricio, en el océano Índico, se ha convertido en la última obsesión de la compañía.

Reconstrucción de un dodo en la selvaGetty Images / VIARD M. / HORIZON

Este animal fue descrito por primera vez en el año 1598 por marineros neerlandeses, quienes se encontraron con un animal grande, dócil y sin miedo a los humanos. El animal, de un metro de altura y con un peso que oscilaba entre los 10 y 20 kilos, destacó por ser sorprendentemente dócil, lo que sumado a la ausencia de depredadores naturales, lo convirtió en una presa fácil para los humanos.

Desgraciadamente, el dodo sufrió una rápida disminución de su población con la llegada de los europeos. A pesar de la gran importancia que tuvo la caza directa, la introducción de especies invasoras en la isla fue crítica para el ave, lo que sumado a la deforestación de la zona redujo aún más su hábitat. Tal como detallan los distintos estudios, el último avistamiento de este ave se registró en 1662 y para 1690 ya era considerado oficialmente extinto.

Ahora, más de 300 años después de su extinción, Colossal Biosciences se habría puesto manos a la obra para devolver a la vida al dodo gracias a la manipulación genética.

«No podían volar, y cuando llegaron las amenazas, no pudieron escapar. Estas leyendas de animales sin alas antaño gobernaron islas y continentes. Hoy, son solo ecos en fósiles y cuentos populares. Pero la esperanza sigue viva. Estamos trabajando en la desextinción del dodo y el moa», señaló la compañía a través de X.

Reconstrucción del dodo, el último animal que Colossal Biosciences busca 'revivir'Colossal Biosciences

Tenemos que retroceder a 2023, año en el que Colossal Biosciences logró mapear todos los genes clave de este ave. Es aquí donde entra en juego uno de los animales más comunes de la actualidad: la paloma. La empresa se propuso como objetivo manipular las células madre de parientes vivos cercanos, la paloma de Nicobar –un animal que puede alcanzar los 40 centímetros de longitud– para que el material genético correspondiera al del dodo. Es decir, no se trataría de un regreso al 100 %, sino que la paloma se parecería al ave extinta.

Aun así, la compañía ya ha detallado que el experimento se encontraría en un momento realmente avanzado: «Hemos logrado ensamblar un genoma completo del dodo y estamos trabajando en células embrionarias».

El siguiente paso fue crear un embrión de paloma que pudiera nacer en un huevo puesto por una madre sustituta viva. Para ello, la empresa habría desarrollado pollos genéticamente manipulados que llevarán huevos de aves de Nicobar con ADN del dodo.

«Nuestro objetivo es crear suficientes dodos con la diversidad genética necesaria para que podamos reintroducirlos en la naturaleza, donde puedan prosperar plenamente. Este no es un proceso en el que un día simplemente arrojemos miles de dodos a Mauricio. Obviamente, será un proceso lento, cuidadoso y deliberado», afirmaron varios miembros del proyecto en declaraciones a The Guardian.

El caso del dodo no es el único que Colossal Bioscences tiene entre manos. La compañía se ha caracterizado por promover la vuelta de especies históricas como el lobo huargo o el mamut lanudo. Junto a estos, la empresa ha iniciado un proyecto para revivir al tilacino –o tigre de Tasmania– mediante la edición de 300 genes en células de un marsupial relacionado.