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A la izquierda, un ejemplar de Messor ibericus y a la derecha, otro de Messor structor

A la izquierda, un ejemplar de Messor ibericus y a la derecha, otro de Messor structorJonathan Romiguier / Nature

Ciencia

El hallazgo que desafía a la biología: una hormiga presente en España, capaz de 'clonar' a otra especie

Los científicos encontraron una inesperada mezcla de ADN en hormigas obreras, que eran prácticamente idénticas a las de la otra especie

Actualmente, se estima que existen aproximadamente casi nueve millones de especies animales en la Tierra. A pesar del gran volumen de fauna que hay en nuestro planeta, la realidad es que solo se han descrito cerca descrito y catalogado alrededor de 960.000 especies, lo que equivale al 22 % de ellas. De hecho, dependiendo del estudio, esta cifra incluso puede llegar a descender hasta el 10 %.

De entre toda la gran fauna que compone nuestro planeta, cobra especial atención uno en concreto: las hormigas. Actualmente se estima que existen 20 cuatrillones de hormigas en la Tierra según datos proporcionados por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). De todas ellas, hay que señalar aquellas que habitan en nuestro país. En España existen alrededor de 300 especies de este animal, aunque el número puede variar ligeramente debido a la constante aparición de nuevas especies, incluyendo las invasoras.

En este contexto, un ejemplar detectado en España –así como en más países de Europa–, habría sorprendido a los científicos dada su curiosa cualidad. Un reciente estudio, publicado en la revista Nature, habría revelado como una hormiga reina podría ser capaz de dar a luz a dos machos de especies distintas. Esta hormiga, perteneciente a la familia Messor ibericus –una hormiga recolectora del sur de Europa–, puede generar individuos de otra especie totalmente distinta, la Messor structor.

El equipo, liderado por Jonathan Romiguier –Instituto de Ciencia Evolutiva de Montpellier–, Jacobus Boomsma –Universidad de Copenhague– y Claudie Doums –Escuela Práctica de Altos Estudios de París–, llegó a esta conclusión tras estudiar las colonias de M. ibericus en diversas regiones del Mediterráneo. En concreto, los científicos encontraron una inesperada mezcla de ADN en las hormigas obreras, que eran prácticamente idénticas a las de la otra especie.

Las reinas de M. ibericus ponen machos pertenecientes a diferentes especies que difieren morfológicamente (simbolizados por símbolos masculinos en azul y rojo para M. ibericus y M. structor , respectivamente)

Las reinas de M. Ibericus ponen machos pertenecientes a diferentes especies que difieren morfológicamenteNature

En concreto, los científicos examinaron 132 machos de 26 colonias de M. ibericus en territorios no habitados por poblaciones de M. structor, observando como casi la mitad de los machos pertenecían a esta segunda especie. Sin embargo, es aquí donde entra en juego la geografía. M. ibericus es una especie que habita en el sur de Europa –tradicionalmente desde España hasta Bulgaria–, mientras que M. structor habita en su mayoría en el este europeo. Por lo tanto, el territorio común que comparte es relativamente pequeño.

Es aquí donde los investigadores mostraron su asombro, tras encontrar hormigas híbridas en Sicilia, a más de 1.000 kilómetros del área en el que suele habitar M. structor. ¿A qué se debe? En este tipo de mestizaje, la reina de M. ibericus almacena el esperma de M. structor en un órgano llamado «espermateca». Posteriormente, en vez de fecundar huevos de manera habitual, 'clonan' machos de la otra especie a partir del ADN del esperma.

Mapa que representa la distribución de las obreras híbridas secuenciadas

Mapa que representa la distribución de las obreras híbridas secuenciadasNature

Esto consigue recrear una copia prácticamente exacta de otro tipo de hormiga, pero nacida en una madre de otra especie. Este proceso, denominado «xenoparidad» por los investigadores, sería la primera vez que se documenta en el reino animal.

«M. ibericus ha domesticado a M. structor y su genoma», detalló Jonathan Romiguier a Scientific American.

La pregunta parece clara: ¿por qué se lleva a cabo este proceso? En resumidas cuentas, se trata de una estrategia para cuidar la colonia. La reserva constante de machos obreros e híbridos son clave a la hora de construir el nido y recolectar el alimento. Sin embargo, no todo es positivo. Esta mezcla genética también conlleva una serie de consecuencias que limita las interacciones sociales y genéticas de estos insectos.

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