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Esqueleto parcial de Dunkleosteus, expuesto en el Museo de Queensland

Esqueleto parcial de Dunkleosteus terrelli, expuesto en el Museo de QueenslandWikipedia | Zachi Evenor

Ciencia

El hallazgo sobre un depredador que dominó los mares hace millones de años pone fin a casi un siglo de silencio

Tenemos que remontarnos al año 1932 para encontrar uno de los últimos estudios sobre una de las especies acuáticas más importantes de la prehistoria

Tal como señalan los principales estudios, se estima que se han extinguido entre 150.000 y 260.000 especies animales en los últimos seis siglos. Esta cifra es inmensamente más preocupante si retrocedemos millones de años, con alrededor del 99 % de todas las especies que han existido completamente extinguidas. A pesar de que no hay un número definitivo concreto –ya que el registro fósil es incompleto–, la realidad es que la gran mayoría de la vida en la Tierra ha desaparecido a lo largo de su extensa historia.

En este contexto tenemos que situarnos en Cleveland (Ohio, Estados Unidos), lugar donde fue hallado uno de los fósiles más llamativos de los últimos siglos. En el año 1867, fecha en la que el geólogo Jay Terrell encontró restos de un temible superdepredador en la orilla del lago Erie.

Esta especie, nombrada Dunkleosteus terrelli en 1956 –tras ser clasificada erróneamente durante casi un siglo– vivió hace 360 millones de años en las aguas poco profundas sobre la actual Cleveland. Este pez fue el gran superdepredador de la época, siendo el gran dominador de los mares durante el Devónico tardío –período geológico que duró aproximadamente entre 385 y 359 millones de años atrás–.

Dunkleosteus terrelli

Fósil de Dunkleosteus terrelliWikipedia

El animal, a pesar de no ser el más grande de la época –con unos 4,2 metros– llegó a dominar las aguas ya que se caracterizaba por tener una piel completamente acorazada que le cubría la cabeza y el torso, además de contar con afiladas hojas óseas en lugar de dientes, convirtiéndose así en una de las especies más feroces.

Un terror de los mares olvidado

Sin embargo, a pesar de que se pueden ver réplicas de su cráneo óseo y sus imponentes piezas bucales en museos de todo el mundo, la fama de este imponente depredador ha permanecido en el olvido durante casi un siglo.

En este contexto, un equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad Case Western Reserve (Ohio) publicó recientemente un estudio detallado de D. terrelli en The Anatomical Record, revelando una nueva comprensión del antiguo depredador acorazado.

«El último trabajo importante que examinó en detalle la anatomía mandibular de Dunkleosteus se publicó en 1932, cuando la anatomía de los artrodiros aún era poco conocida. La mayor parte del trabajo en aquel entonces se centraba simplemente en comprender cómo se recomponían los huesos», afirmó Russell Engelman, estudiante de posgrado en biología en la Case Western Reserve y autor principal del estudio.

Simulación en 3D del Dunkleosteus terrelli

Simulación en 3D del Dunkleosteus terrelliUniversidad Case Western Reserve

En concreto, el equipo investigador –que incluye expertos Australia, Rusia, el Reino Unido– analizó los especímenes del Museo de Historia Natural de Cleveland, revelando aspectos que no han sido tenidos en cuenta en las investigaciones de las últimas décadas.

Los investigadores descubrieron que el cráneo de Dunkleosteus terrelli estaba compuesto de cartílago, incluidas la mayoría de las conexiones principales de la mandíbula y los sitios de unión de los músculos, mucho más de lo que se suponía anteriormente. Asimismo, sus músculos mandibulares son similares a los de los tiburones y rayas modernos, proporcionando así mejores evidencias de esta característica en peces antiguos.

De igual manera, Dunkleosteus era inusual entre sus parientes, ya que estos tenían dientes a diferencia de las hojas de hueso que portaban estos depredadores. La mayoría de estos animales tenían dientes, que Dunkleosteus y sus parientes cercanos perdieron en favor de sus icónicas hojas de hueso.

«Estos descubrimientos resaltan que no se puede pensar en los artrodiros como animales primitivos y homogéneos, sino como un grupo muy diverso de peces que florecieron y ocuparon muchos roles ecológicos diferentes a lo largo de su historia», concluyó Engelman.

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