Instituto de Ciencias de Tokio
Ciencia
Un Nobel avisa sobre el «declive científico» de Japón: «Quedarán a la espera de la muerte»
Así lo advirtió este martes el Nobel de Química Ryoji Noyori durante una rueda de prensa celebrada en Tokio, donde ofreció una contundente reflexión sobre el estado actual del país y su modelo educativo, al que calificó de estar «en crisis»
Japón atraviesa un periodo de marcado retroceso en los ámbitos científico, educativo y de liderazgo, una situación que compromete seriamente su posición en el panorama global de la investigación. Así lo advirtió este martes el Nobel de Química Ryoji Noyori durante una rueda de prensa celebrada en Tokio, donde ofreció una contundente reflexión sobre el estado actual del país y su modelo educativo, al que calificó de estar «en crisis».
«Si no se toman las medidas necesarias la ciencia japonesa y el país quedarán a la espera de la muerte», alertó el científico, visiblemente preocupado por lo que describió como una sociedad japonesa «complaciente y confiada en el éxito pasado», lo que impide una revisión crítica del rumbo actual.
A pesar de los recientes galardones obtenidos por los investigadores Shimon Sakaguchi y Susumu Kitagawa, distinguidos con los premios Nobel de Medicina y Química, respectivamente, Noyori insistió en que estos reconocimientos no deben ocultar el evidente deterioro de Japón en materia de producción científica. Un declive que se refleja, según apuntó, en los rankings internacionales más relevantes, donde Japón ha caído hasta el puesto número trece en la clasificación de investigaciones más citadas a escala mundial. Este dato contrasta de manera significativa con su desempeño en décadas anteriores, cuando el país ocupaba posiciones de privilegio, tan solo por detrás de Estados Unidos y grandes potencias europeas como Reino Unido y Alemania.
El premio Nobel subrayó también el avance de otras naciones asiáticas, advirtiendo que Japón se está rezagando frente a China, que lidera actualmente la lista de investigaciones más citadas, y Corea del Sur, que ha escalado hasta alcanzar la novena posición. Esta creciente distancia, afirmó, demuestra el estancamiento japonés frente al dinamismo científico regional.
«En Japón, los científicos son incapaces de establecer redes de investigación conjuntas internacionales, lo que hace que los campos de investigación se vuelvan limitados y la calidad disminuya», señaló el investigador. Esta incapacidad para integrarse en redes globales constituye, a su juicio, uno de los factores clave del estancamiento.
Noyori identificó en la cultura del rendimiento económico y la eficiencia mercantilista una de las causas del problema. Según indicó, Japón «prioriza la economía, la eficiencia y el mercantilismo», relegando el valor del conocimiento, lo que ha llevado a una «pérdida de respeto y admiración por el aprendizaje» tanto por parte del profesorado como del alumnado.
Sus críticas se centraron de forma especial en el sistema educativo nipón, al que describió como excesivamente competitivo y estandarizado, dependiente en exceso de evaluaciones cuantitativas. Este enfoque, dijo, limita de manera injusta la libertad educativa de los jóvenes.
«¿Por qué la vida de una persona debería estar determinada por el nombre de la universidad a la que casualmente ingresa con 18 años?», se preguntó el científico, que no dudó en calificar de «práctica irrazonable y malvada» el peso desproporcionado que tienen las pruebas de acceso a la universidad.
En un tono crítico pero constructivo, Noyori reconoció que su propio mérito ya pertenece al pasado: «Mi logro, aunque reconocido, ya está fosilizado». Por ello, instó a las autoridades y a la sociedad a mirar hacia adelante y centrarse en garantizar un futuro más prometedor para las nuevas generaciones. En este sentido, pidió una reforma educativa más humanista que ponga en el centro a los estudiantes, recordando que «no son robots».
El diagnóstico del Nobel de Química constituye una llamada de atención sobre la necesidad de repensar el rumbo de una nación que, durante décadas, fue modelo de innovación y excelencia académica. Queda por ver si sus palabras encontrarán eco en las instituciones políticas y educativas del país.