En la imagen de archivo, el craneo de un Homo Erectus (i) junto a un pedazo de mandíbula de un Homo Habilis (d) encontrados en el 2000 cerca del Lago Turkana durante su presentación, en el Museo Nacional de Kenia, en Nairobi
Ciencia
Un nuevo descubrimiento cuestiona todo lo que conocíamos del Homo erectus
El estudio incluye el análisis de una bóveda craneal, dientes y fragmentos faciales pertenecientes a un mismo individuo, identificado como DAN5
La reconstrucción digital del rostro fósil de un Homo erectus que vivió hace entre 1,5 y 1,6 millones de años en Gona, Etiopía, ha revelado una fisonomía sorprendentemente primitiva, distinta a la del Homo erectus africano clásico. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, ofrece nuevas perspectivas sobre la evolución humana y plantea posibles escenarios alternativos sobre las primeras migraciones fuera del continente africano.
El estudio ha contado con la participación del arqueólogo Sileshi Semaw, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), e incluye el análisis de una bóveda craneal, dientes y fragmentos faciales pertenecientes a un mismo individuo, identificado como DAN5. La reconstrucción virtual muestra una cara excepcionalmente bien conservada, con rasgos como un puente nasal plano y grandes molares, más propios de especies anteriores, a pesar de que la estructura craneal corresponde a Homo erectus.
Karen Baab, paleoantropóloga de Midwestern University (Arizona, EE.UU.), quien lidera la investigación junto con Semaw y Michael Rogers, de la Southern Connecticut State University, ha subrayado la relevancia del hallazgo: «Sabíamos que el fósil DAN5 tenía un cerebro pequeño, pero esta nueva reconstrucción muestra que su cara también era más primitiva que la del Homo erectus africano clásico de la misma época».
Este descubrimiento cuestiona la hipótesis de que Homo erectus evolucionara fuera de África. Una de las posibles explicaciones es que la población de Gona conservase rasgos ancestrales del grupo que habría abandonado el continente cientos de miles de años antes. De este modo, se abren nuevas líneas de investigación sobre la diversidad anatómica y evolutiva de la especie.
Para llevar a cabo la reconstrucción, los investigadores utilizaron microescáneres de alta resolución que permitieron crear modelos tridimensionales de los fragmentos óseos. Estos fueron ensamblados digitalmente durante un proceso que se extendió alrededor de un año. Baab comparó el trabajo con «un rompecabezas 3D extremadamente complejo», aunque reconoció que partían de ciertas referencias anatómicas conocidas.
El equipo prevé comparar el cráneo de DAN5 con fósiles hallados en Europa, como los atribuidos a Homo erectus o Homo antecessor, con el objetivo de comprender mejor la variabilidad de la especie. Además, se baraja la posibilidad de que DAN5 sea fruto de una hibridación entre Homo erectus y Homo habilis, aunque, como indicó Rogers, será necesario disponer de más fósiles de entre uno y dos millones de años para confirmar estas hipótesis.
Por último, los investigadores también documentaron en Gona la coexistencia de tecnologías líticas olduvayense y achelense, lo que demuestra una notable diversidad cultural en ese periodo y refuerza el valor del yacimiento como clave en el estudio de los orígenes humanos.