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Imagen de archivo de pequeños satélites fotografiados fuera de la EEI en 2012NASA

Ciencia

Un extraño objeto espacial encendió las alertas en EE.UU. por su origen: «Podría ser una coincidencia»

La carrera espacial fue uno de los grandes eventos que protagonizaron la Guerra Fría. La pugna de Estados Unidos y la Unión Soviética por conquistar el espacio duró más de tres décadas, cuyo punto de partida tuvo lugar en 1957 cuando la URSS lanzó el satélite Sputnik 1. Desde entonces, la tensa calma impuesta por ambas potencias se ha mantenido prácticamente inalterable, aunque con matices. Uno de ellos, de hecho, ha sido el gran protagonista de este 2025.

A principios de febrero, Rusia lanzó tres satélites altamente secretos a bordo de un cohete ruso Soyuz. Kosmos 2581, 2582 y 2583 fueron puestos en órbita y, con ello, se intensificó la atención del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre las supuestas actividades rusas.

La preocupación estadounidense se incrementó debido a la ausencia de respuestas del régimen ruso, que no dio ningún tipo de explicación ante la puesta en órbita de estos satélites, motivo por el que la opción militar ha sido la teoría imperante en estas últimas semanas. Esto llevó al Pentágono a aumentar la vigilancia sobre las distintas misiones espaciales de Rusia, según adelantó la CNN. De hecho, desde la sede del Departamento de Defensa estadounidense fueron más allá, calificando este suceso como «tácticas de ataque y defensa».

A la puesta en órbita de los satélites rusos se sumó la preocupación por un inesperado objeto que fue 'liberado' desde uno de ellos. En el pasado mes de marzo, la Fuerza Espacial estadounidense declaró que el satélite Kosmos 2583 soltó este extraño material, manteniendo la incertidumbre desde que fuera detectado.

«La Fuerza Espacial ha catalogado un nuevo objeto asociado con el lanzamiento de Kosmos-2581/2582/2583. Es posible que se haya separado de Kosmos-2583 el 18 de marzo», escribió Jonathan McDowell, astrofísico del Harvard-Smithsonian Center y uno de los principales rastreadores de objetos en órbita.

A pesar de las hipótesis, el experto quiso restarle importancia, destacando que todo sería una coincidencia. Todo ello a pesar de que entre finales de febrero y mediados de marzo se registraron operaciones de proximidad entre los polémicos satélites.

«Podría ser una simple coincidencia debido a que se encuentran en órbitas similares; no hay evidencia de que se estuvieran apuntando», escribió McDowell.