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Primer plano de la LunaGetty Images / Just_Super

Ciencia

El ambicioso plan de EE.UU. para instalar un reactor nuclear en la Luna antes de 2030

Este proyecto tiene como objetivo facilitar las futuras misiones bajo el programa Artemis, que prevé el regreso sostenido a la Luna, así como allanar el camino hacia futuras exploraciones en Marte.

La NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos han reafirmado su histórica colaboración con un nuevo memorando de entendimiento que consolida sus esfuerzos conjuntos en el desarrollo de un sistema de energía de superficie basado en fisión nuclear. Este proyecto tiene como objetivo facilitar las futuras misiones bajo el programa Artemis, que prevé el regreso sostenido a la Luna, así como allanar el camino hacia futuras exploraciones en Marte.

El acuerdo firmado representa un paso decisivo hacia la implementación de reactores nucleares tanto en la superficie lunar como en la órbita espacial. Esta iniciativa, enmarcada dentro de la política espacial de la Administración Trump, apunta a asegurar la supremacía de Estados Unidos en el ámbito espacial, incluyendo el desarrollo y despliegue de un reactor de fisión lunar antes del año 2030.

«Bajo la política espacial nacional del presidente Trump, Estados Unidos se compromete a regresar a la Luna, construir la infraestructura necesaria para quedarse y realizar las inversiones necesarias para el próximo gran salto a Marte y más allá», declaró Jared Isaacman, administrador de la NASA. Añadió que alcanzar este objetivo implica aprovechar el potencial de la energía nuclear y destacó que este acuerdo facilita una colaboración más estrecha con el Departamento de Energía para ofrecer las capacidades necesarias que inauguren «la Era Dorada de la exploración y el descubrimiento espacial».

Según lo previsto por ambas agencias, el sistema de energía de fisión permitirá generar electricidad de manera segura, eficaz y constante durante largos periodos sin necesidad de recarga. Esta tecnología resulta esencial para misiones de larga duración, al garantizar suministro energético ininterrumpido incluso en condiciones extremas de oscuridad y bajas temperaturas, donde otras fuentes como la solar resultan insuficientes.

Chris Wright, secretario de Energía de EE. UU., remarcó la relevancia del proyecto en términos históricos y tecnológicos. «La historia demuestra que cuando la ciencia y la innovación estadounidenses se unen, desde el Proyecto Manhattan hasta la Misión Apolo, nuestra nación lidera al mundo en la conquista de nuevas fronteras que antes se creían imposibles», afirmó. Según subrayó, este nuevo acuerdo prolonga ese legado y encarna el compromiso del presidente Trump, dentro de su política espacial «América Primero», de colaborar con la industria privada y garantizar que el país lidere una de las mayores hazañas técnicas en la historia tanto de la energía nuclear como de la exploración espacial.