Estación Espacial Internacional orbitando la Tierra
Ciencia
Radiación, ceguera parcial y atrofia muscular: así destruye el espacio el cuerpo humano
Distintos estudios revelan cómo la estancia prolongada en entornos con microgravedad puede derivar en secuelas físicas y mentales
Este jueves, la misión Crew-11 de la NASA amerizó con éxito frente a la costa de San Diego (California, EE.UU.), tras tener que volver de manera anticipada desde la Estación Espacial Internacional (EEI) como consecuencia de una emergencia médica que afectó a uno de sus cuatro tripulantes.
Tal como detalló en la rueda de prensa posterior al aterrizaje el administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman, «las condiciones médicas serias» de uno de los tripulantes obligó a traerlos de regreso, y que la situación exigía «los cuidados apropiados» que solo se pueden garantizar en un hospital en tierra, y aseguró que la NASA dará más información «en el momento adecuado».
A falta de conocer todos los detalles sobre cuál fue el problema médico y el astronauta involucrado, la realidad es que actualmente existen múltiples estudios que señalan cómo la estancia prolongada en el espacio puede derivar en distintos problemas de salud. Sin ir más lejos, una investigación realizada en los últimos días por el Hospital Especializado y Centro de Investigación Rey Faisal (Arabia Saudí) señaló cómo la radiación y la microgravedad pueden provocar cambios celulares que aceleran el desarrollo de diversas enfermedades.
De igual manera, un estudio publicada en el IEEE Open Journal of Engineering in Medicine and Biology descubrió que al menos el 70 % de los astronautas de la EEI han sido afectados por el síndrome neuroocular asociado a los vuelos espaciales. Esto plantearía nuevos desafíos para viajes largos en el espacio, como por ejemplo una posible estancia en la Luna o, a largo plazo, en Marte.
Para llegar a esta conclusión el equipo analizó a una docena de astronautas que pasaron cerca de medio año en la EEI. Los investigadores compararon tres parámetros oculares antes y después de las misiones espaciales de los astronautas: rigidez ocular, presión intraocular y amplitud del pulso ocular.
Midieron la rigidez ocular mediante tomografía de coherencia óptica con un módulo de vídeo personalizado para mejorar la calidad de las imágenes de la coroides. Los otros dos parámetros, presión intraocular y amplitud del pulso ocular, se midieron mediante tonometría.
Junto a este síndrome, la realidad es que los viajes al espacio pueden provocar los siguientes efectos:
–Atrofia muscular: tras seis meses en el espacio, los astronautas experimentan una pérdida de densidad ósea de un 1 % mensual y una atrofia muscular del 20 %.
–Cambio celular: los vuelos espaciales también pueden llegar a provocar una disminución del volumen sanguíneo circulante, disminución de la presión arterial diastólica y disminución de la masa muscular del ventrículo izquierdo.
–Elevados niveles de radiación: tal como detalla la NASA, los astronautas que pasan seis meses en el espacio están expuestos a aproximadamente la misma cantidad de radiación que si recibieran 1.000 radiografías de tórax.
–Efectos psicológicos: la falta de gravedad puede llegar a generar situaciones de ansiedad, depresión o cambios de personalidad en los astronautas.
Finalmente, la recuperación de los astronautas dependerá en gran medida de la duración del viaje de regreso. Aunque es cierto que efectos como la pérdida de masa pueden revertirse, problemas como el síndrome neuro-ocular pueden llegar a persistir con el tiempo.