Imagen de archivo de unos lingotes de oro
Ciencia
Un experimento con campos magnéticos más intensos que el de la Tierra revela un fenómeno desconocido en el oro
El descubrimiento, publicado en Physical Review Research, aporta «una nueva pieza al conocimiento de la física del transporte electrónico a escala atómica»
Investigadores del Departamento de Física y del Instituto Universitario de Materiales de la Universidad de Alicante (UA) y del Laboratorio de Bajas Temperaturas y Altos Campos Magnéticos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han descubierto «una respuesta magnética inesperada en contactos atómicos de oro y plata».
Los estudiosos han logrado medir «por primera vez» la conductancia eléctrica de contactos atómicos de oro y plata sometidos a campos magnéticos extremos, de hasta 20 teslas, una intensidad que equivale a «400.000 veces el campo magnético de la Tierra».
El equipo ha observado que, al aplicar estos campos, la conductancia de los contactos de oro disminuye «alrededor de un 15 por ciento», un resultado «inesperado» en metales nobles como el oro y la plata, según ha indicado la UA en un comunicado.
Además, han detectado modificaciones en el propio proceso de formación del contacto atómico, especialmente acusadas en la plata. Estos hallazgos contradicen «las predicciones teóricas previas», que anticipaban «una dependencia magnética prácticamente inexistente en Au y Ag puros».
El descubrimiento, publicado en Physical Review Research, aporta «una nueva pieza al conocimiento de la física del transporte electrónico a escala atómica», que consiste en «conseguir que un conductor formado por un único canal atómico, como ocurre en estos metales, responda de manera apreciable a un campo magnético es extremadamente difícil».
De esta forma, los resultados sugieren que es «posible» diseñar materiales «funcionales» al combinar «metales nobles con sistemas magnéticamente activos».
Barras de oro y plata
En este sentido, entre las aplicaciones «potenciales» se encuentran sensores magnéticos ultrasensibles a escala nanométrica y dispositivos de espintrónica «más eficientes».
El investigador y experto en nanoeléctrica de la UA Carlos Sabater ha señalado que más allá de ejemplos concretos como las memorias MRAM, que son «rápidas, duraderas y pueden retener datos sin energía», la espintrónica es «la electrónica del futuro».
Asimismo, ha subrayado que «al basarse en el espín de los electrones, una propiedad altamente sensible a los campos magnéticos, esta tecnología permite desarrollar tecnologías mucho más avanzadas y versátiles».
A medio plazo, de acuerdo con la institución académica, estos avances podrían tener impacto en tecnologías que van desde «la computación cuántica» hasta «la detección biomédica de campos magnéticos débiles».
Los investigadores, liderados por Sabater y Andrés Martínez de la UA y Hermann Suderow, Isabel Guillamón y Juan José Palacios de la UAM, han realizado experimentos con un microscopio de efecto túnel criogénico acoplado a un imán superconductor de 20 teslas. Esta combinación les ha permitido «registrar medidas de conductancia en condiciones extremas nunca antes alcanzadas en contactos atómicos».
En concreto, el equipo generó contactos atómicos entre una punta metálica afilada y una muestra de oro o plata mediante indentaciones mecánicas repetidas a 4,2 kelvin (-269 °C).
Para cada valor de campo magnético registraron «decenas de miles de curvas de conductancia en función de la distancia», lo que posibilitó «construir histogramas estadísticos de alta precisión».
De acuerdo con la institución académica, las medidas experimentales se complementaron con cálculos teóricos avanzados. Así, los modelos revelaron el mecanismo subyacente: pequeñas moléculas residuales de oxígeno adheridas cerca del contacto generan una corriente polarizada en espín cuando se aplica el campo magnético. Esa corriente es responsable de la reducción observada en la conductancia.
Estos resultados, según la institución académica, abren «una nueva línea de investigación», centrada en «la ingeniería de conductores atómicos con propiedades magnéticas ajustables sin recurrir a materiales ferromagnéticos como hierro, cobalto o níquel», lo que podría ampliar «el repertorio de la nanoelectrónica y la espintrónica del futuro».