Restos fósiles hallados en un yacimiento de Casablanca (Marruecos)
Ciencia
El hallazgo marroquí que amenaza Atapuerca como origen humano: «Con estos fósiles estaríamos en la base sapiens»
Durante décadas, los descubrimientos en suelo español y en otras zonas de Europa parecían revelar un posible origen euroasiático de nuestro ancestro, hasta ahora
El hallazgo del año, o incluso de la década. El pasado 7 de enero Nature se hacía eco de un descubrimiento que podría revolucionar el origen del linaje humano. Tenemos que situarnos en el yacimiento Thomas Quarry I, a las afueras de Casablanca. Concretamente en una de las cuevas, conocida como Grotte à Hominidés (Grieta de los Homínidos), donde los investigadores hallaron fósiles de hace 773.000 años, llenando un vacío en el registro de los homínidos africanos y revolucionando la comprensión de los orígenes del Homo sapiens.
¿Esto qué implicaciones tiene? Aquí es donde entra en juego España. El primer descubrimiento del Homo antecessor en la sierra burgalesa de Atapuerca –datado en hace 800.000 años– apuntaba a que el último ancestro común de los humanos modernos, los neandertales y los homínidos de Denísova podría proceder de Europa. Durante décadas, los hallazgos en suelo español y en otras zonas de Europa parecían revelar un posible origen euroasiático de este ancestro común.
Sin embargo, el descubrimiento en suelo marroquí reforzaría la teoría de que el homínido que hizo de nexo entre neandertales y sapiens proviene de África, modificando así la historia de la evolución humana tal y como la conocíamos.
«Este nuevo estudio lo que hace es retrotraer el origen de nuestra especie a un tiempo que un número elevado de investigadores no reconocían como factible. La propuesta que hacen ellos no es idéntica, pero establece que el origen de sapiens es bastante más antiguo de lo que algunos investigadores pensaban», señala a El Debate Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC y director del Grupo de Paleoantropología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.
Restos fósiles hallados en un yacimiento de Casablanca (Marruecos), que aportan nuevas pruebas de que África es el origen de la especie humana
Rosas, quién es uno de los profesionales que participó en los yacimientos de Atapuerca, matiza que aunque estos fósiles «ya tienen una cierta diferenciación que apunta hacia el linaje sapiens», no representan a ese último antepasado común.
«La predicción sería que ese último antepasado común habría que retrotraerlo un poco más en el tiempo. En un esquema mental, estos fósiles, como los de Homo antecessor en Atapuerca, estarían muy cerca de ese conjunto de poblaciones de las cuales derivarán los linajes neandertales por un lado y sapiens por otro. Con estos fósiles de Casablanca ya estaríamos en la base de sapiens», señala.
Tal como señala el experto, tenemos un antepasado común que vivieron hace aproximadamente entre 900.000 y 800.000 años, con una distribución geográfica relativamente amplia, tanto europea como africana. Con el paso del tiempo, mucho antes de llegar al linaje del Homo sapiens, estas comenzaron a diferenciarse, momento al que se atribuyen los restos encontrados en Casablanca.
«La diferencia fundamental es que la dentición de Casablanca empieza a tener unas proporciones más similares a las que vamos a encontrar después en sapiens, con una reducción de los molares, fundamentalmente del segundo molar, mientras que antecessor conserva una estructura algo más primitiva», relata el experto del CSIC.
os investigadores Jean-Paul Raynal y Fatima Zohra Sihi-Alaoui, codirectores del programa Programa Prehistoria de Casablanca durante la excavación que condujo al descubrimiento de una de las mandíbulas
En resumidas cuentas, el gran debate que surge con estos restos fósiles no es la etapa, sino dónde se desarrolló el linaje moderno.
«Estos fósiles revalorizan de alguna manera la importancia de los fósiles de Atapuerca a la hora de interpretar el modelo de evolución del género Homo. Cuando aparecieron los fósiles de Atapuerca y publicamos Homo antecessor, era una isla perdida en el océano de los fósiles humanos del Pleistoceno inferior. La interpretación fue arriesgada porque no tenía otros elementos que la apoyaran. Con los fósiles de Casablanca encontramos su homólogo en el norte de África, de tal manera que son complementarios. Desde mi punto de vista, esto revaloriza la importancia de antecessor y lo pone nuevamente en primera escena», concluye el experto.