Detalle de las pinturas rupestres encontradas en la cueva de las Estrellas
¿Están en Altamira y otras cuevas españolas los primeros mapas de la humanidad?
Un investigador español ha identificado al menos diez pictografías paleolíticas en cuevas de Andalucía y Cantabria que podrían ser los primeros mapas de la humanidad
Hace dos años nos preguntamos en este mismo periódico si el mapa más antiguo del mundo estaba en España. Hoy, podemos llegar a pensar que, además de aquel descrito en Castellar de la Frontera (Cádiz), puede haber en España al menos diez mapas del paleolítico, no existiendo referencias similares en el resto del mundo.
Hace ciento cincuenta años, el arqueólogo aficionado, además de santanderino, Marcelino Sanz de Sautuola entraba por primera vez en la cueva de Altamira, donde, junto a su hija (bisabuela de Ana Patricia Botín), descubriría pocos años después las imponentes pinturas rupestres que cubren los techos de la cueva.
Marcelino Sanz de Sautuola, descubridor de las cuevas de Altamira hace 150 años
Los descubrimientos de Sanz de Sautuola fueron rechazados e ignorados mayoritariamente por la comunidad científica española, así como también por los franceses que, en aquella época, eran los más reputados expertos en arqueología y paleontología, especialmente los eruditos Gabriel de Mortillet y Émile Cartailhac. Este último, tras la muerte de Sanz de Sautuola, a la luz de nuevos descubrimientos en cuevas francesas, aceptó en 1902 el error de haber considerado las cuevas de Altamira como una farsa o un fraude, escribiendo una carta de disculpa y reconocimiento público al descubridor de las pinturas rupestres de Altamira (Mea culpa d’un sceptique).
La historia podría estar repitiéndose. El investigador Vicente Moreno, aficionado hace tres o cuatro años, pero hoy uno de los mayores expertos en signos rupestres, ha propuesto, con base científica, la interpretación de un conjunto de pictografías de diversas cuevas cuyo significado era completamente ignorado. Moreno ha interpretado imágenes en las cuevas de Altamira, El Castillo y La Pasiega, las tres en Cantabria; y en las cuevas de las Estrellas, Palomas y La Pileta, estas últimas en Cádiz y Málaga. Estas pictografías, formadas por sucesiones de puntos, de rayas o líneas sin forma conocida aparente, han sido clasificadas tradicionalmente como «ideomorfas» (representaciones de ideas), pero pueden ser mapas de gran parte de la provincia de Cádiz y del centro de Cantabria, así como planos de las propias cuevas.
Sorprendentemente, Moreno no ha encontrado facilidades ni interés por sus investigaciones en España, salvo contadas excepciones. Sus investigaciones, sin embargo, sí han hallado eco en algunas revistas científicas extranjeras, para finalmente obtener el reconocimiento expreso de Georges Sauvet, uno de los principales expertos mundiales, del Centro de Investigación y Estudios del Arte Prehistórico Émile Cartailhac (CREAP Cartailhac). El CREAP es la principal institución francesa sobre pinturas rupestres y Sauvet uno de sus veteranos colaboradores. Curiosamente, este centro lleva el nombre del investigador francés (Cartailhac) quien primero ignoró a Sanz de Sautuola, para después disculparse y reconocerle.
Vicente Moreno propuso que una imagen de la cueva de las Estrellas era un mapa del sur de la provincia de Cádiz (expuesto anteriormente en otro artículo de El Debate), soportando su hipótesis con procedimientos estadísticos, matemáticos, cartográficos y de tratamiento de imágenes. A partir de este posible descubrimiento, ha tratado de buscar mapas similares en otras cuevas que pudieran reafirmar su teoría, ya que, si el hombre del paleolítico superior empleaba métodos cartográficos para representar el territorio, es de suponer que lo haría también en otros lugares.
Posible mapa del sur de la provincia de Cádiz y el trazado de los supuestos caminos y líneas en el mapa de Coello de 1868
Posteriormente, encontró otras pictografías en la cueva de las Palomas (Cádiz), resultando ser otro mapa de un área del norte del Estrecho de Gibraltar. Las investigaciones en la cueva de la Pileta, en la provincia de Málaga, aportaron el descubrimiento de otras imágenes que correspondían, muy probablemente, a planos de la propia cueva.
Si todo esto se encontraba en las cuevas andaluzas cercanas al Estrecho de Gibraltar, ¿por qué no habría otros mapas y planos en el otro núcleo de cuevas del paleolítico superior, en la cornisa cantábrica? Estamos hablando del Homo sapiens, la misma especie a la que pertenecemos los hombres del siglo XXI, nuestros antepasados directos. Si estos humanos fueron capaces de representar planos y mapas en el sur de la península, para cubrir necesidades organizativas, logísticas o de otra índole, cabía pensar que también lo harían en otros lugares. Qué mejor lugar que la cueva de Altamira, considerada la capital del arte rupestre, para buscar otros planos.
Moreno ha interpretado con éxito dos pictografías (una con sucesiones de puntos y otra de rayas) como evidentes planos de la propia cueva. En la cueva de Altamira encontró otro dibujo que resultó poder ser una representación de un mapa de la cuenca baja del río Saja, decodificando así, 150 años después de su hallazgo, el significado de dichos dibujos, que habían sido declarados «indescifrables». La continuación de sus investigaciones en otras cuevas cántabras le permitió encontrar adicionales imágenes de mapas de otras zonas de Cantabria en las cuevas de El Castillo y La Pasiega. La lectura y el análisis de las teorías de Moreno resultan convincentes a la luz de los métodos científicos empleados, pero la generalización en diversas cuevas les da aún más peso a estos descubrimientos.
Comparativa de la pictografía de «rayas» de la cueva de Altamira con el plano de la propia cueva
Todos estos hallazgos están descritos en un libro de reciente publicación: El atlas rupestre. Los signos rupestres descifrados: los primeros mapas de la humanidad (editorial Almuzara, 2025). Vicente Moreno ha logrado en este libro, de fácil lectura y excelente edición, explicar sus investigaciones y teorías de forma clara, apoyándose en numerosas fotografías e imágenes.
Este libro fue presentado en Madrid el pasado día 16 de diciembre, contando con la participación de Georges Sauvet, el reconocido arqueólogo francés antes mencionado, que se desplazó expresamente desde París para compartir su opinión. Sauvet se focalizó en explicar el primero de todos los descubrimientos de Moreno, el mapa de la cueva de las Estrellas, describiendo cómo había llegado a la evidencia científica de que los primeros mapas de la humanidad estaban realizados por los hombres del paleolítico superior (entre 30 000 y 10 000 años antes de Cristo) y cómo, en su opinión, todo esto cambia dramáticamente el conocimiento que teníamos de aquella época.
Vicente Moreno, ingeniero de formación, tras años de estudio e investigación, ha aplicado el sentido común, partiendo del principio de que nuestros antepasados inmediatos (los Homo sapiens del paleolítico superior) eran seres inteligentes. Estos hombres de hace veinte o quince mil años tenían que resolver problemas organizativos de sus comunidades, así como necesidades logísticas para abastecerse de alimentos por medio de la caza, la pesca y la recolección, precisando dibujos para facilitar dichas actividades, así como para transmitirlos de unos colectivos a otros y de unas generaciones a otras.
Libro publicado por Vicente Moreno
De estar en lo cierto, Vicente Moreno ha descifrado el significado de múltiples imágenes de nuestras cuevas, descubriendo que los primeros mapas de la humanidad son los realizados en las cuevas españolas de Andalucía y Cantabria. No sabemos todavía cómo los hicieron o para qué los usaban, pero es factible asumir que pueden ser mapas.