Donald Trump, junto con el secretario de Energía, Chris Wright (i)
El choque con Trump expone a España a represalias en el gas e inquieta a una veintena de empresas
EE.UU. se ha convertido en el segundo suministrador de España en el último año, aportando el 30 %
EE.UU. tiene dos rápidas palancas de presión económica sobre España. Más allá de los aranceles, cuya aplicación expondría a la Casa Blanca a una réplica de la Unión Europea, si finalmente no se alivia la tensión entre Gobiernos, Washington tiene en sus manos la llave del 30 % del suministro español de gas. Y también «complicarnos mucho la vida si quiere», como trasladan gráficamente fuentes empresariales, en referencia a posibles problemas administrativos y regulatorios.
EE.UU. se convirtió el año pasado en nuestro segundo mayor suministrador. Surtió a España con 111.696 GWh de gas, solo por detrás de los 128.502 que llegaron desde Argelia (el 34 % del total). Por el contrario, Rusia cayó hasta la tercera posición, con 42.629 GWh, frente a los 72.360 de un año antes.
En los últimos años también han perdido peso los envíos desde Nigeria y Qatar, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES).
Limitar o encarecer los envíos de gas no expondría tan abiertamente a Washington a un castigo recíproco por parte de la UE como sí haría la imposición de aranceles –el club comunitario podría optar por activar el instrumento anti-coerción, en vigor desde finales de 2023–. Además, sería más ágil y mucho más difícil de contrarrestar.
Las compras de gas se articulan mediante contratos entre compañías privadas. Pero las adquisiciones a Rusia han sido prohibidas por la Unión Europea: desde el 25 de abril de este año no se podrán formular nuevos contratos, y los existentes se deberán resolver en 2027.
La situación en Oriente Medio dificulta además buscar alternativas de aprovisionamiento en aquella zona, cuyo suministro actualmente hacia España es muy limitado: apenas procede de allí el 2 % del gas que se consume en España.
La subida de precios de gas tendría un impacto directo sobre nuestra economía, dado que, además de utilizarse para caldear los hogares, se emplea para generar calor industrial y para producir electricidad. Su subida en los últimos días ya se está notando de hecho en la factura eléctrica, como ha informado El Debate.
Además, según un informe de UBS, un posible endurecimiento de las tensiones comerciales con EE.UU. añadiría incertidumbre a una veintena de grupos empresariales españoles que exportan al país o que tienen presencia allí.
Según dicho informe, las compañías exportadoras más expuestas son Acerinox, Grifols, Ebro Foods y Ferroglobe. Meliá, Fluidra, Grifols, Acerinox, OHL, Ferrovial, Deoleo, Global Dominio, Tubacex y Puig tienen también una elevada exposición a América del Norte. Cabe recordar además que Dcoop, el mayor productor de aceite de oliva del mundo, ha optado por aplazar la compra de su filial en EE.UU., Pompeian.
Además, grupos como Iberdrola, Repsol, Ferrovial, ACS y Santander tienen inversiones directas y filiales en EE.UU., según el análisis de UBS, adelantado por Expansión. La existencia de «incertidumbres» ha llevado a algunos analistas a advertir que la Casa Blanca podría poner trabas regulatorias a operaciones corporativas en EE.UU. como la que tiene abierta Santander para la compra de Webster Bank por 10.160 millones de euros.
Desde estas compañías, sin embargo, transmiten tranquilidad y ven poco probable que la situación derive hasta un castigo directo a sus intereses, al limitarla a un «roce» entre Gobiernos. Por ahora, tanto la CEOE como la Cámara de Comercio de EE.UU. en España (AmChamSpain) han pedido al Gobierno que reconduzca la relación con EE.UU.
«Confiamos en que la racionalidad económica y el marco jurídico vigente prevalecerán, y en que ambos gobiernos encontrarán la vía del entendimiento que sus respectivas comunidades empresariales necesitan», trasladan desde AmChamSpain.