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Fotografía cedida por la NASA donde aparecen los siete miembros de la tripulación del transbordador Challenger que perdieron la vida el 28 de enero de 1986EFE

Ciencia

La NASA recuerda a los astronautas del Challenger en el 40 aniversario del accidente: «Su legado perdura»

La NASA ha recordado este miércoles a los siete astronautas que fallecieron a bordo del transbordador Challenger hace 40 años, en un accidente que cambió para siempre las misiones espaciales.

«El 28 de enero de 1986, un trágico accidente cobró la vida de los siete astronautas a bordo del Challenger», recuerda la agencia espacial en la red social X sobre el «desastre» ocurrido tras el despegue de la nave en Cabo Cañaveral, en el centro de Florida.

«Su legado perdura y guía nuestro compromiso con el aprendizaje, la vigilancia y la seguridad», agrega.

El enorme transbordador transportaba a siete personas a bordo, incluida una maestra que iba a impartir clases desde el espacio para demostrar que los viajes al espacio se habían vuelto una rutina.

Pero se desintegró apenas un minuto después del despegue, programado para una mañana inusualmente fría, por el fallo de una pieza encargada de sellar las secciones del cohete, lo que permitió que los gases calientes y las llamas accedieran al tanque de combustible.

El accidente fue especialmente trágico porque se estaba emitiendo en directo para todo el país, a diferencia de otras misiones que también fallaron como la Apolo 1, en la que murieron los tres astronautas por un incendio de la cabina en tierra.

A bordo del transbordador Challenger viajaban los astronautas Francis 'Dick' Scobee, Michael J. Smith, Judith Resnik, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Gregory Jarvis, y la maestra Christa McAuliffe.

La cuenta en X sobre archivos históricos de la NASA ha publicado hoy una foto de los siete integrantes de la misión, junto a las palabras que el entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan (1981-1989), pronunció tras el accidente.

«Rompieron los límites de la tierra para tocar el rostro de Dios», dijo entonces el republicano.

El fracaso del Challenger supuso un antes y un después para las misiones espaciales, que no volvieron a transportar civiles al espacio hasta varias décadas después.

Barbara Morgan, otra maestra suplente de McAuiliffe y que formaba parte del Proyecto Maestros en el Espacio, viajó al espacio en 2007, pero la NASA la consideró una 'astronauta educadora' en lugar de una 'civil' para enfatizar que había sido entrenada para emergencias.

Además, obligó a la NASA a mejorar los procedimientos de seguridad y de prevención de riesgos en sus lanzamientos y marco el inicio del fin del uso del transbordador para enviar satélites al espacio -otro de los objetivos del Challenger-, reservando a los humanos para misiones más complicadas.