Fundado en 1910
(Foto de ARCHIVO)
Zona de toma de muestras Nightingale en el asteroide Bennu

(Foto de ARCHIVO) Zona de toma de muestras Nightingale en el asteroide BennuSebastian Carrasco

Componentes descubiertos en un asteroide reescriben la historia del origen de la vida

Los aminoácidos, los componentes básicos necesarios para la vida, se encontraron previamente en muestras de rocas de 4.600 millones de años de antigüedad

Algunos aminoácidos en las muestras del asteroide Bennu probablemente se formaron de una manera diferente a lo que se pensaba anteriormente, en las duras condiciones del sistema solar primitivo, según nuevos hallazgos de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos).

Los aminoácidos, los componentes básicos necesarios para la vida, se encontraron previamente en muestras de rocas de 4.600 millones de años de antigüedad provenientes de un asteroide llamado Bennu, que llegó a la Tierra en 2023 por la misión OSIRIS-REx de la NASA.

Cómo se formaron en el espacio estos aminoácidos (las moléculas que crean proteínas y péptidos en el ADN) era un misterio, pero una esta nueva investigación muestra que podrían haberse originado en un entorno radiactivo y gélido en los albores del sistema solar, según se publica en 'Actas de la Academia Nacional de Ciencias'.

«Nuestros resultados revolucionan la idea que teníamos sobre la formación de aminoácidos en asteroides», subraya Allison Baczynski, profesora adjunta de investigación en geociencias en Penn State y coautora principal del artículo. «Ahora parece que existen muchas condiciones donde estos componentes básicos de la vida pueden formarse, no solo cuando hay agua líquida caliente. Nuestro análisis demostró que existe una diversidad mucho mayor en las vías y condiciones en las que se forman estos aminoácidos».

Al analizar una valiosa muestra de polvo espacial, no mayor que una cucharadita, el equipo utilizó instrumentos personalizados capaces de medir isótopos, ligeras variaciones en la masa de los átomos.

Al estudiar Bennu, los investigadores se centraron en la glicina, el aminoácido más simple, una diminuta molécula de dos carbonos que constituye uno de los componentes básicos de la vida. Los aminoácidos se unen para formar proteínas, que desempeñan prácticamente todas las funciones biológicas, desde la formación de células hasta la catalización de reacciones químicas.

La glicina puede formarse en una amplia gama de condiciones químicas y a menudo se considera un indicador clave de la química prebiótica temprana, explica Baczynski. El hallazgo de glicina en asteroides o cometas sugiere que algunos de los componentes fundamentales de la vida podrían haberse formado en el espacio y haber llegado a la Tierra primitiva.

Anteriormente, la principal hipótesis para la formación de glicina era la síntesis de Strecker, durante la cual el cianuro de hidrógeno, el amoníaco y los aldehídos o cetonas reaccionan en presencia de agua líquida. Sin embargo, los nuevos resultados sugieren que la glicina de Bennu podría no haberse formado en agua caliente, sino en hielo congelado expuesto a la radiación en las regiones más alejadas del sistema solar primitivo, indica Baczynski.

«Aquí en Penn State, hemos modificado la instrumentación para realizar mediciones isotópicas en concentraciones muy bajas de compuestos orgánicos como la glicina», aporta Baczynski. «Sin los avances tecnológicos y la inversión en instrumentación especializada, nunca habríamos hecho este descubrimiento».

Durante décadas, los científicos han examinado meteoritos ricos en carbono, como el famoso meteorito Murchison, que impactó en Australia en 1969, para estudiar los aminoácidos que contienen. El equipo de Penn State comparó sus resultados de Bennu con un análisis de aminoácidos del meteorito Murchison. Las moléculas de Murchison parecían formarse mediante un proceso que requería agua líquida y temperaturas suaves, condiciones que podrían haber existido en los antiguos cuerpos progenitores de dichos meteoritos, condiciones que también existían en la Tierra primitiva.

«Una de las razones por las que los aminoácidos son tan importantes es porque creemos que desempeñaron un papel fundamental en el origen de la vida en la Tierra», agrega Ophélie McIntosh, investigadora postdoctoral del Departamento de Geociencias de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautora principal del artículo.

«Lo que resulta realmente sorprendente es que los aminoácidos de Bennu muestran un patrón isotópico muy diferente al de Murchison, y estos resultados sugieren que los cuerpos progenitores de Bennu y Murchison probablemente se originaron en regiones químicamente distintas del sistema solar».

De cara al futuro, los resultados plantean muchos nuevos misterios para la ciencia. Por ejemplo, los aminoácidos se presentan en dos formas especulares, como la mano izquierda y la derecha. «Tenemos más preguntas que respuestas ahora», plantea Baczynski. «Esperamos poder seguir analizando diversos meteoritos para observar sus aminoácidos. Queremos saber si siguen pareciéndose a Murchison y Bennu, o si quizás existe una mayor diversidad en las condiciones y vías que pueden crear los componentes básicos de la vida».

La investigación fue financiada por múltiples programas de la NASA, incluido el Programa Nuevas Fronteras, que financió la misión OSIRIS-REx, y varios premios de investigación de la NASA, junto con el apoyo de la asociación CRESST II de la NASA.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas