Castellfollit de la Roca (Gerona)
Ciencia
La comunidad científica, en alerta por una grieta de 17 metros que ha aparecido en este pueblo español
Este pueblo de menos de 1.000 habitantes está construido sobre una colada de lava solidificada de unos 50 metros de altura y formada hace miles de años por la actividad volcánica en la zona
Con tan solo 960 habitantes y con menos de un kilómetro de superficie –siendo el segundo pueblo más pequeño de Cataluña–, Castellfollit de la Roca (Gerona) ha captado la atención de los principales expertos tras el agravamiento de un proceso geológico sin casi precedentes en nuestro país.
En concreto, en las últimas semanas los geólogos han detectado una grieta de 17 metros de longitud en la parte superior del acantilado que sostiene el casco antiguo del pueblo –en la calle principal del pueblo–, provocando que se active la vigilancia por parte de las autoridades locales. Esta no es la primera vez que se registra un episodio de este calibre, ya que con el paso de los años algunas viviendas han ido perdiendo metros cuadrados.
Para hacernos una idea, Castellfollit de la Roca está construido sobre una colada de lava solidificada de unos 50 metros de altura y formada hace miles de años por la actividad volcánica en la zona. A pesar de que esta roca basáltica destaca por su firmeza y dureza, la erosión del río y la infiltración del agua ha provocado que se debilite su estructura. De hecho, en estas últimas semanas se han registrado distintos desprendimientos de rocas, motivo por el que los geólogos estudian los posibles efectos a medio y largo plazo.
Castellfollit de la roca
Tal como han detallado distintos expertos en el programa El Radar de 3Cat, a día de hoy «no existe un riesgo inminente, pero sí una erosión lenta y constante que obliga a un seguimiento permanente». Para ello, se han instalado varios sensores de contacto, los cuáles miden cómo se abren y cierran las pequeñas grietas. Esto permite conocer cómo se comporta este proceso geológico y si hay posibles movimientos que debiliten la estructura en la que se cimenta este pequeño pueblo.
De igual manera, el acantilado se escanea dos veces al año para detectar posibles movimientos. A esto hay que añadir que el Ayuntamiento del pueblo ha pedido ayudas económicas con el objetivo de mantener adecuadamente el acantilado con la limpieza y retirada de vegetación, clave para reducir riesgos. Esta tarea pueden suponer una inversión de unos 50.000 euros, un precio exacerbado para los casi 1.000 habitantes que residen en el pueblo.