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Constelación de Sagitario

Constelación de SagitarioEuropa Press

Descubren en Sagitario una estrella más evolucionada que la principal

El equipo concluye que se trata de una estrella recién formada de tipo B2–B3, caracterizada por ser muy caliente, altamente luminosa y de masa considerable

Un trabajo encabezado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha localizado en la constelación de Sagitario una estrella joven que, pese a su relativa discreción en estudios previos, podría encontrarse en un estadio evolutivo más avanzado que la protoestrella dominante de la región IRAS 18162−2048. Este enclave es uno de los más analizados dentro de la Vía Láctea en lo que respecta a la formación de estrellas masivas.

Según ha detallado el propio instituto en un comunicado difundido este martes, este hallazgo revaloriza una fuente que hasta ahora había pasado prácticamente inadvertida, situándola como un objetivo prioritario para futuras investigaciones con instrumentos de última generación como el telescopio espacial James Webb o el observatorio ALMA. De este modo, la investigación abre nuevas vías para profundizar en la comprensión de los procesos de formación estelar en entornos complejos.

En el corazón de esta región se encuentra una protoestrella de gran masa, conocida por generar el «icónico» chorro protoestelar HH 80–81. La notable energía y espectacularidad de este fenómeno han concentrado durante años el interés de la comunidad científica, lo que, en paralelo, ha dejado en segundo plano el análisis de otras fuentes presentes en el mismo entorno.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, se ha basado en observaciones en el infrarrojo cercano, una técnica que permite atravesar las densas nubes de polvo que ocultan estas regiones. Gracias a este enfoque, los investigadores han logrado identificar una segunda fuente que, aunque ya había sido detectada en la década de los noventa, había quedado eclipsada por el brillo de la estrella principal.

Tras un análisis más detallado, el equipo concluye que se trata de una estrella recién formada de tipo B2–B3, caracterizada por ser muy caliente, altamente luminosa y de masa considerable, si bien inferior a la de la protoestrella central. Este matiz resulta clave para entender la dinámica evolutiva del sistema.

Además, los científicos han hallado hidrógeno molecular excitado en el entorno inmediato de esta estrella, un indicio que consideran «especialmente relevante». Este rasgo sugiere que la fuente, denominada IRS7, podría encontrarse en una fase evolutiva más avanzada que la protoestrella principal, cuya masa supera las veinte veces la del Sol. Esta diferencia en los estados de desarrollo introduce un elemento novedoso en la interpretación de la región.

En conjunto, los resultados apuntan a que IRAS 18162−2048 no es un sistema homogéneo, sino que alberga una población estelar formada en distintas etapas, lo que sugiere un proceso de formación multigeneracional. Esta circunstancia añade complejidad al escenario y refuerza la necesidad de estudios más detallados.

En este contexto, el investigador del IAA-CSIC y primer autor del estudio, Rubén Fedriani, ha subrayado la importancia de continuar con nuevas observaciones que permitan confirmar estas conclusiones. Según ha explicado, el uso de telescopios como el James Webb Space Telescope facilitará el análisis de la región en diferentes longitudes de onda, lo que contribuirá a desentrañar la compleja estructura que permanece oculta tras el polvo interestelar. De este modo, el avance tecnológico se presenta como una herramienta decisiva para arrojar luz sobre uno de los entornos más intrigantes de formación estelar en nuestra galaxia.

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