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Esta foto de Buzz Aldrin en la Luna fue tomada por Armstrong y grabada en un carrete de KodakNeil Armstrong

Ciencia

«Es una ofensa»: un ingeniero del Apolo 11 desmonta los bulos sobre la llegada del hombre a la Luna

Al ser preguntado por estas teorías, José Manuel Grandela (ingeniero que participó en la llegada del hombre a la Luna en 1969), señaló como este tipo de cuestiones no le pillan «de nuevas»

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros humanos que pisaban el satélite. A pesar de esta proeza histórica –y las misiones siguientes del programa Apolo– una pequeña parte de la población ha debatido sobre el histórico alunizaje durante décadas.

Las principales teorías se han centrado en varios aspectos: la ausencia de estrellas en las fotos, la participación de un cineasta y la bandera de EE.UU. ondeante.

Tal como lleva la NASA señalando desde hace décadas, la ausencia de estrellas en las imágenes de 1969 se debió principalmente a un ajuste técnico fotográfico. Al fotografiar objetos muy brillantes bajo la luz del Sol (como los trajes blancos de los astronautas), el tiempo de exposición debía ser corto, lo que impedía que la tenue luz de las estrellas apareciera en la imagen.

De igual manera, durante años se ha mencionado al director de cine y guionista Stanley Kubrick –uno de los cineastas más influyentes del siglo XX– en esta teoría de la conspiración. Sin embargo, a pesar de que es uno de los mitos más persistentes, carece de base real. La tecnología cinematográfica de 1969 no era capaz de recrear fielmente la iluminación paralela del sol ni el comportamiento del polvo en el vacío, que cae de forma inmediata sin flotar en el aire.

La tripulación del Apolo 11 simula el despliegue y uso de herramientas lunares en la superficie de la Luna durante un ejercicio de entrenamiento el 22 de abril de 1969NASA

En cuanto al movimiento de la bandera, esta ondeó en la superficie lunar como consecuencia de la combinación de diseño de ingeniería y física en el vacío. En primer lugar, la inercia al ser colocada por los astronautas, sumado a la falta de atmósfera y la baja gravedad. Además, tenía una varilla horizontal superior para mantenerla extendida; sin ella, habría caído lacia. De igual manera, la bandera viajó plegada en un compartimento estrecho durante cuatro días. Al desplegarla, conservó pliegues y arrugas que, bajo la luz directa del Sol, generaban sombras que daban la ilusión visual de movimiento.

A todas estas teorías hay que sumar la creencia de que la radiación en los Cinturones de Van Allen –zonas alrededor de la Tierra– habría matado a la tripulación. Aunque estas zonas de radiación rodean la Tierra, la nave Apolo las atravesó a gran velocidad, minimizando el tiempo de exposición. El blindaje de aluminio de la cápsula fue suficiente para proteger a los astronautas de dosis dañinas.

¿Qué dice la ciencia?

Al ser preguntado por estas teorías, José Manuel Grandela, ingeniero que participó en la llegada del hombre a la Luna, señaló como este tipo de cuestiones no le pillan «de nuevas».

«Es desalentador. He dado muchas conferencias y siempre hay alguien que duda. Pero puedo decir una cosa muy técnica y muy rápida. Cuando llegaron a la Luna, instalaron equipos que siguieron enviando datos durante años: mediciones de radiación, temperatura... Nosotros, desde la Tierra, seguíamos recibiendo esos datos durante diez años. Yo mismo apuntaba la antena: cuando no apuntabas a la Luna no había señal, y cuando apuntabas correctamente, recibías datos. A mí nadie puede decirme que no ocurrió. Yo he estado allí, he vivido eso. No puedo ni sonreír cuando me lo dicen. Me parece una ofensa», señala.